Las pelucas ya no esconden nada: Zendaya y el accesorio que domina el nuevo Hollywood
Han dejado de ser un truco reservado al cine para convertirse en uno de los grandes accesorios de belleza del mundo del cine. Y, visto lo visto, seguirán ocupando un papel protagonista tanto dentro como fuera de la pantalla
'La odisea', la esperadísima película de Christopher Nolan, nos está dando grandes momentos estas semanas y han vuelto a poner el foco sobre un detalle que hace tiempo dejó de pertenecer únicamente al vestuario de cine: el pelo. En la promoción de la película, cada día, Zendaya aparece completamente transformada, con melenas y cortes diferentes que no están dejando de sorprendernos cada vez que sale a la calle. La actriz cambia de imagen con una facilidad casi desconcertante, pero lo interesante es que ya casi nadie da por hecho que se haya cortado el pelo o que se haya dejado crecer la melena. Todos sabemos que lleva una peluca.
Pero lo que estamos viendo estos días no es un caso aislado. En Hollywood, las pelucas han dejado de ser un recurso reservado a los personajes de ficción o a quienes quieren ocultar una pérdida de cabello. Hoy forman parte de la estrategia de imagen de muchas actrices, que las utilizan para cambiar radicalmente de aspecto sin comprometer su pelo natural. El resultado es que una misma intérprete puede aparecer con un bob impecable el lunes, una melena XXL el jueves y un flequillo setentero el fin de semana sin que haya pasado meses esperando a que el cabello crezca.
Zendaya es, probablemente, el mejor ejemplo de esta nueva forma de entender el cabello. En apenas un año la hemos visto con cortes italianos, melenas larguísimas, rizos, tonos cobrizos y recogidos que parecían exigir varios años de crecimiento. Buena parte de esas transformaciones no tienen detrás unas tijeras, sino el trabajo de algunos de los mejores especialistas en posticería del mundo. Y aunque todos hablan de Law Roach, deberíamos también mencionar a este experto en los artículos.
Penélope Cruz también lleva tiempo recurriendo a este recurso. En sus últimas apariciones públicas ha alternado longitudes muy diferentes, pasando de una melena midi a un cabello mucho más largo en cuestión de días. No es la única española que lo hace. El uso de extensiones, postizos y pelucas de alta gama se ha normalizado hasta el punto de que muchas veces resulta imposible distinguir dónde termina el cabello natural y dónde empieza el trabajo del estilista.
Zendaya (Gtres)
Lo curioso es que ya ni siquiera existe la necesidad de esconderlo. De hecho, las redes sociales han contribuido a desmitificar estas transformaciones. Cada vez es más habitual que maquilladores, peluqueros y las propias celebridades enseñen el proceso completo de colocación de una peluca antes de un estreno o una sesión de fotos.
Aunque no siempre sale perfecto. Hace apenas unos días, Lola Índigo protagonizó uno de los momentos más comentados del fin de semana cuando, durante una actuación, el viento jugó una mala pasada y su peluca terminó desplazándose. Lejos de convertirse en un drama, el episodio se viralizó porque evidenció algo que la industria lleva años normalizando: incluso las artistas que parecen cambiar de pelo constantemente recurren a este tipo de piezas.
Hace solo unos años un incidente así habría alimentado titulares sobre un supuesto "descuido". A nadie le extrañó que la llevara, sí que volara, todo el público sabe que detrás de un cambio radical de imagen suele haber una peluca y no necesariamente un corte de pelo.
Las pelucas actuales poco tienen que ver con aquellas de aspecto rígido que durante años resultaban fáciles de identificar. Los materiales han mejorado enormemente, muchas están hechas con pelo natural, y las bases ultrafinas permiten integrarlas con el cuero cabelludo de forma casi imperceptible. La raíz parece auténtica. Cuando además intervienen especialistas capaces de adaptar la línea frontal del cabello y personalizar el color, el resultado puede ser prácticamente invisible incluso en primeros planos de alta definición como el de Zendaya ayer.
Zendaya (Gtres)
Nicole Kidman sabe bien que esa perfección también tiene margen de error. El pasado año, durante el Festival de Cannes, una de sus pelucas dejó ver parte de la malla frontal, un detalle que las cámaras captaron inmediatamente y que volvió a abrir el debate sobre el uso de este tipo de sistemas entre las actrices. Aquello sirvió para recordar que Kidman lleva décadas recurriendo a pelucas tanto por exigencias de sus personajes como para proteger su cabello de los constantes procesos químicos.
Nicole Kidman, en un acto de día del Festival de Cine de Cannes, con su flequillo natural y la melena postiza. (Getty/Klára Šimonová)
En realidad, son muchas más de las que imaginamos. Charlize Theron, Keira Knightley, Katy Perry, Lady Gaga, Beyoncé o Rihanna han reconocido en distintas ocasiones que utilizan pelucas de forma habitual. Algunas lo hacen para preservar la salud del cabello después de años de decoloraciones y herramientas de calor. Otras, simplemente, porque resulta mucho más práctico cambiar de imagen durante unas horas que someter el pelo a transformaciones continuas.
Los propios peluqueros insisten en que esta tendencia también responde a una mayor preocupación por la salud capilar. Decolorar, teñir, alisar o aplicar calor constantemente termina debilitando la fibra. Una peluca permite conseguir el mismo efecto visual sin castigar el cabello natural.
Además, existe otro factor evidente: el ritmo de la industria. Entre campañas publicitarias, rodajes, festivales y portadas, muchas actrices necesitan mantener un aspecto concreto para un proyecto mientras promocionan otro completamente distinto. Las pelucas solucionan ese rompecabezas sin obligarlas a renunciar a ningún personaje. Aunque hay casos como el de la peluca de 'Love Story', como no encajaba la actriz tuvo que finalmente teñir su pelo para conseguir el aspecto de Carolyne Bessette-Kennedy.
Por eso ya no sorprende ver a una actriz aparecer irreconocible de una semana para otra. Lo realmente llamativo sería descubrir que todos esos cambios son fruto únicamente de la paciencia y del crecimiento natural del pelo.
'La odisea', la esperadísima película de Christopher Nolan, nos está dando grandes momentos estas semanas y han vuelto a poner el foco sobre un detalle que hace tiempo dejó de pertenecer únicamente al vestuario de cine: el pelo. En la promoción de la película, cada día, Zendaya aparece completamente transformada, con melenas y cortes diferentes que no están dejando de sorprendernos cada vez que sale a la calle. La actriz cambia de imagen con una facilidad casi desconcertante, pero lo interesante es que ya casi nadie da por hecho que se haya cortado el pelo o que se haya dejado crecer la melena. Todos sabemos que lleva una peluca.