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TRUCOS DE BELLEZA

Todos los trucos para evitar la caída capilar desde ya

Lo que sí podemos hacer es llegar a septiembre con un cuero cabelludo más sano, un folículo mejor preparado y unos hábitos que ayuden a reducir su intensidad y acelerar la recuperación

Foto: La caída del cabello es una preocupación habitual. (Pexels/Bennie Lukas Bester)
La caída del cabello es una preocupación habitual. (Pexels/Bennie Lukas Bester)

Cada año ocurre lo mismo. Empieza el verano, disfrutamos de la playa, la piscina y el sol sin pensar demasiado en el cabello y, cuando llega septiembre, el cepillo empieza a llenarse más de lo habitual. Es entonces cuando cunde el pánico. Sin embargo, los dermatólogos insisten en que esperar a notar la caída es llegar tarde. Si queremos minimizar esa pérdida estacional, la preparación empieza semanas antes y pasa por algo que muchas veces olvidamos: cuidar el cuero cabelludo.

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Durante mucho tiempo hemos tratado el cabello como si fuera el único protagonista de nuestra rutina. Buscamos mascarillas, aceites o sérums para las puntas, pero apenas prestamos atención a la piel sobre la que crece. Y ahí está, precisamente, una de las claves.

"La piel del cuero cabelludo debemos mantenerla sana. Lavarlo correctamente, evitar que se forme descamación o caspa y controlar que no se inflame o enrojezca", explica la doctora Alba Gómez, directora de la Unidad Capilar de IMR.

Porque igual que una planta difícilmente crecerá sobre un terreno deteriorado, el cabello tampoco lo hace sobre un cuero cabelludo alterado.

No toda la caída es preocupante

Lo primero que recuerdan los especialistas es que la caída estacional existe y, en la mayoría de los casos, forma parte del ciclo normal del cabello. Los cambios en las horas de luz influyen en los ritmos biológicos y hacen que más cabellos entren simultáneamente en fase de caída.

Otra cosa distinta es que esa pérdida se prolongue durante meses, aparezcan zonas con menor densidad o el volumen disminuya de forma evidente. En esos casos conviene acudir a un dermatólogo para descartar otros problemas.

placeholder Street style (Launchmetrics Spotlight)
Street style (Launchmetrics Spotlight)

El cuero cabelludo también habla

Picor frecuente, descamación, sensación de escozor o zonas enrojecidas no son simples molestias. Pueden indicar que existe inflamación o alguna patología como dermatitis seborreica o psoriasis, dos procesos que también afectan al crecimiento del cabello.

El verano tampoco ayuda. El cuero cabelludo recibe radiación solar directa durante horas y, muchas veces, sin protección. Según la doctora Gómez, el daño solar modifica el entorno donde se encuentran los folículos y puede perjudicar su funcionamiento, además de aumentar el riesgo de lesiones cutáneas.

El lavado importa más de lo que parece

Uno de los consejos que más sorprende a los dermatólogos y tricólogos tiene que ver con un gesto cotidiano: lavarse el pelo.

Existe la falsa idea de que cuanto menos se lave, mejor. La realidad es bastante distinta. La frecuencia depende del tipo de cuero cabelludo, pero mantenerlo limpio favorece su equilibrio y evita la acumulación de grasa, restos de productos o contaminación. La doctora Alba Gómez recomienda una rutina de limpieza adecuada, adaptada a cada persona, y recuerda que no todos necesitan exfoliar el cuero cabelludo. Si existe mucha descamación, antes de utilizar un exfoliante conviene averiguar cuál es la causa.

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En esa misma línea, desde Kérastase insisten en una técnica que suele pasar desapercibida: la doble champunada. La primera elimina suciedad, grasa y residuos acumulados durante el día; la segunda actúa ya directamente sobre el cuero cabelludo limpio y deja el folículo preparado para recibir los tratamientos posteriores.

No es una cuestión de gastar más producto, sino de conseguir una limpieza realmente eficaz.

El sérum no sirve de mucho si se aplica mal

Los tratamientos anticaída también tienen su técnica. Aplicarlos sobre un cuero cabelludo saturado de grasa o restos de productos reduce su eficacia.

Además, el masaje importa tanto como el cosmético. Los expertos recomiendan distribuir el producto directamente sobre la piel, especialmente en la parte superior de la cabeza, y realizar movimientos circulares suaves con las yemas de los dedos. Nada de frotar con fuerza: la fricción excesiva puede irritar el cuero cabelludo y debilitar aún más el folículo.

La constancia también juega un papel importante. Los tratamientos suelen necesitar varias semanas para empezar a mostrar resultados, así que abandonarlos después de unos pocos días rara vez funciona.

placeholder Protege el cuero cabelludo de la radiación solar (Launchmetrics Spotlight)
Protege el cuero cabelludo de la radiación solar (Launchmetrics Spotlight)

El estrés también pasa factura

Cuando atravesamos épocas de tensión emocional solemos notarlo antes en la piel o en el pelo que en cualquier otro sitio.

La doctora Alba Gómez explica que el estrés acorta la fase de crecimiento del cabello, altera el entorno del folículo y favorece la aparición de radicales libres. Además, puede desencadenar brotes de patologías inflamatorias del cuero cabelludo, como la dermatitis seborreica.

Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada y controlar el estrés no sustituyen un tratamiento cuando existe un problema médico, pero sí ayudan a crear un entorno más favorable para el crecimiento del cabello.

También influye lo que hacemos fuera del baño

Igual que adaptamos la rutina facial cuando llega el calor, el cabello también necesita pequeños cambios durante el verano.

Mantener una buena hidratación, seguir una alimentación rica en antioxidantes y proteger el cuero cabelludo de la radiación solar forman parte de esa prevención. La esteticista Sara García, formadora de Maria Galland Paris, recuerda además la importancia de introducir activos antioxidantes en las rutinas de cuidado y no olvidar nunca la protección solar cuando la exposición al sol va a ser prolongada.

A ello se suman gestos cotidianos tan sencillos como cepillar el cabello correctamente: utilizar un cepillo de púas flexibles, desenredar siempre de las puntas hacia las raíces y hacerlo al menos dos veces al día ayuda a estimular la microcirculación del cuero cabelludo, distribuir los aceites naturales y reducir la rotura del cabello.

La conclusión de los expertos es bastante clara: la caída estacional probablemente seguirá existiendo porque forma parte del ciclo natural del cabello. Porque, en cuestiones capilares, prevenir suele dar mejores resultados que intentar recuperar el tiempo perdido.

Cada año ocurre lo mismo. Empieza el verano, disfrutamos de la playa, la piscina y el sol sin pensar demasiado en el cabello y, cuando llega septiembre, el cepillo empieza a llenarse más de lo habitual. Es entonces cuando cunde el pánico. Sin embargo, los dermatólogos insisten en que esperar a notar la caída es llegar tarde. Si queremos minimizar esa pérdida estacional, la preparación empieza semanas antes y pasa por algo que muchas veces olvidamos: cuidar el cuero cabelludo.

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