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El pueblo de Málaga colgado en la sierra y con aguas curativas que es una joya del sur, según National Geographic
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Encanto blanco andaluz

El pueblo de Málaga colgado en la sierra y con aguas curativas que es una joya del sur, según National Geographic

Entre la sierra malagueña se esconde un pueblo blanco de calles empinadas y aguas con fama curativa que se ha convertido en parada imprescindible para los viajeros del sur

Foto: El pueblo de Casares en una imagen de archivo. (EFE)
El pueblo de Casares en una imagen de archivo. (EFE)

En el corazón de la provincia de Málaga, entre la Serranía de Ronda y la Costa del Sol, se encuentra uno de esos pueblos que parecen sacados de una postal. Sus casas blancas se descuelgan por la ladera de la sierra, formando un entramado de calles empinadas, miradores y plazas que miran de frente al Mediterráneo. Un escenario que ha hecho que 'National Geographic' lo señale como una auténtica joya del sur.

Se trata de Casares, un pueblo que combina historia, tradición y naturaleza. La revista de viajes destaca no solo su privilegiada ubicación, sino también la riqueza de su legado. El trazado árabe de sus calles, los restos del castillo medieval o la iglesia mudéjar de la Encarnación son solo algunos de los elementos que recuerdan el paso de distintas culturas. A ellos se suma un atractivo único: las aguas sulfurosas de los Baños de la Hedionda, que desde hace siglos atraen a visitantes por sus propiedades singulares.

La tradición cuenta que fue el mismísimo Julio César quien descubrió aquí los beneficios de estas aguas mientras sufría problemas de salud, en el año 61 a.C. Sin embargo, los historiadores advierten que esta anécdota tiene más de leyenda que de certeza. Lo que sí es indiscutible es que el manantial, con una temperatura constante de 21 grados, ha sido utilizado durante generaciones y hoy sigue siendo un reclamo para viajeros que buscan una experiencia diferente.

Recorrer Casares supone también perderse por sus cuestas interminables, descubrir rincones como la Plaza de España con su fuente neoclásica, asomarse a miradores que alcanzan hasta el Estrecho de Gibraltar o visitar la casa natal de Blas Infante, considerado el padre del andalucismo. Todo ello envuelto en la calma blanca de un pueblo que ha sabido conservar su esencia.

Con vistas al mar y a la montaña, un patrimonio que une lo árabe y lo romano, y unas aguas legendarias que han marcado su historia, Casares se presenta como uno de esos lugares imprescindibles de Andalucía que conquistan a quienes lo visitan.

En el corazón de la provincia de Málaga, entre la Serranía de Ronda y la Costa del Sol, se encuentra uno de esos pueblos que parecen sacados de una postal. Sus casas blancas se descuelgan por la ladera de la sierra, formando un entramado de calles empinadas, miradores y plazas que miran de frente al Mediterráneo. Un escenario que ha hecho que 'National Geographic' lo señale como una auténtica joya del sur.

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