'Muertos S.L.' dice adiós: el legado de una comedia que triunfó pese a tener una funeraria como escenario
La serie, que comenzó en Movistar Plus+ y acabó en Netflix, ha consolidado el estatus de los hermanos Caballero y una forma de hacer comedia que remite, como 'Aquí no hay quien viva', a Azcona o Berlanga
Pocas series parecían tener un punto de partida tan poco comercial como'Muertos S.L.'. Ambientar una comedia en una funeraria sonaba, ya en el guion, a una apuesta de riesgo o a un disparate.
Pero los hermanos Caballero, que se hicieron grandes gracias a la siempre de moda 'Aquí no hay quien viva' han vuelto a demostrar que lo suyo no depende tanto del escenario como de su capacidad para convertir cualquier lugar donde se trabaja en un muestrario de personajes extravagantes, rivalidades imposibles y un humor que encuentra en lo cotidiano su mejor combustible. La mejor herencia de los guiones de Azcona y las cintas de Berlanga, también muy presentes en el espíritu de aquella comunidad de vecinos.
La llegada de la cuarta y última temporada a Netflix confirma el recorrido de una ficción que comenzó de manera mucho más discreta en Movistar Plus+ y que ha encontrado en Netflix un escaparate definitivo, ampliando su público cuando muchos títulos nacionales apenas sobreviven unas semanas en el catálogo.
Parte del secreto está en que 'Muertos S.L.' nunca hace que la muerte sea sel centro del relato. La funeraria Torregrosa es, en realidad, una excusa para hablar de ambición, luchas de poder, egos desmedidos, relaciones laborales y familias completamente disfuncionales. Es una oficina como cualquier otra pero rodeada de ataúdes.
Carlos Areces en 'Muertos S.L'. (Netflix)
El gran acierto vuelve a ser el protagonismo de Carlos Areces. Su Dámaso es uno de esos personajes que funcionan porque nunca son conscientes del ridículo que hacen. Ambicioso, torpe y convencido de tener siempre razón, representa ese tipo de antihéroe que provoca carcajadas porque jamás aprende de sus errores.
A su alrededor gira un reparto coral donde Amaia Salamanca, Diego Martín, Ascen López o Adriana Torrebejano encuentran espacio para desarrollar personajes tan absurdos como reconocibles.
El reparto coral de 'Muertos S.L'. (Netflix)
La serie también demuestra que los Caballero han refinado una fórmula que comenzó hace más de dos décadas con los personajes de Desengaño 21. Si entonces el edificio de vecinos era el microcosmos perfecto para retratar la sociedad española, ahora ese papel lo desempeña una empresa familiar donde los conflictos personales pesan mucho más que los profesionales.
La serie ha apostado por capítulos de poco más de media hora, un formato mucho más dinámico que evita el desgaste
Pero 'Muertos S.L.' ha apostado por capítulos de poco más de media hora, un formato mucho más dinámico que evita el desgaste que durante años ha pesado bastante a 'La que se avecina'. La agilidad narrativa ha sido, de hecho, una de las grandes virtudes de la serie.
Los secundarios, una de las grandes bazas de 'Muertos S.L.'. (Netflix)
Su desembarco en Netflix ha servido además para descubrir la ficción a espectadores que nunca habían pasado por Movistar Plus+. En un catálogo saturado de thrillers, dramas criminales y producciones internacionales, esta serie con funeraria ha encontrado un hueco gracias a un humor típicamente español, pero sorprendentemente exportable. El boca a boca ha terminado haciendo el resto.
Una buena colección de personajes, diálogos afilados y situaciones disparatadas han sido suficientes para enganchar al espectador.
A falta de una reflexión profunda sobre la muerte, el objetivo de la serie siempre ha sido hacer reír. Ahí reside buena parte de su éxito: el evitar la trascendencia y hacer que una buena colección de personajes, diálogos afilados y situaciones disparatadas sean suficientes para enganchar al espectador.
Fotograma de la cuarta temporada de 'Muertos S.L.'. (Netflix)
Con una valoración de 7,5 sobre 10 en IMDb y un seguimiento muy sólido entre el público, la serie se despide convertida en una de las comedias españolas más consistentes de los últimos años.
Una serie ambientada entre entierros que ha demostrado estar más viva que muchas de sus competidoras.
Pocas series parecían tener un punto de partida tan poco comercial como'Muertos S.L.'. Ambientar una comedia en una funeraria sonaba, ya en el guion, a una apuesta de riesgo o a un disparate.