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48 horas en la Alta Costura de París: vivimos desde dentro la cita de moda a la que casi nadie consigue entrar
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48 horas en la Alta Costura de París: vivimos desde dentro la cita de moda a la que casi nadie consigue entrar

Vanitatis vive por primera vez y desde dentro la Alta Costura de París durante 48 horas 'non stop' de desfiles, celebridades y lujo. Te contamos qué sucede en la cita más exclusiva de la industria

Foto: El desfile de Alta Costura de Elie Saab. (Getty Images)
El desfile de Alta Costura de Elie Saab. (Getty Images)

Christian Dior dijo que "la Alta Costura es el laboratorio de la moda", una expresión que resume una concepción ampliamente compartida por la industria. La Alta Costura es el espacio donde, temporada tras temporada, las firmas de lujo experimentan con nuevas siluetas, técnicas, materiales y procesos artesanales. Muchas de esas innovaciones terminan inspirando las colecciones de prêt-à-porter y marcando el rumbo de la moda a nivel internacional. Admirada por la mayoría de los mortales desde fuera, por primera vez en su historia, Vanitatis vive la Alta Costura de París desde dentro. 48 horas 'non stop' de desfiles, celebridades y lujo.

La Fédération de la Haute Couture et de la Mode (FHCM) reúne durante cuatro días ininterrumpidos a las casas de moda francesas e internacionales más emblemáticas. Los requisitos son tan exigentes como discriminatorios. Ser miembro implica mucho más que crear vestidos de lujo. Solo las firmas reconocidas oficialmente por la mencionada federación pueden utilizar esta denominación. Para ello deben confeccionar prendas a medida, obvio, pero además, tienen que disponer de un atelier en París con artesanos especializados y presentar dos colecciones anuales que reflejen la excelencia técnica y creativa que distingue a la Alta Costura. Cruzar esas puertas y acceder a uno de esos desfiles no es fácil.

placeholder Varias modelos en el desfile de Elie Saab. (REUTERS/ Sarah Meyssonnier)
Varias modelos en el desfile de Elie Saab. (REUTERS/ Sarah Meyssonnier)

Distribuidos por diferentes localizaciones de la capital francesa y aunque los desfiles se enmarcan dentro del calendario oficial impuesto por la FHCM, cada firma escoge ese lugar y la lista de invitados. Una media de 200 personas, entre celebrities, prensa, amigos de la casa y clientes, ven en directo las propuestas. La última palabra sobre quién ocupa los asientos la tiene cada maison. El acceso está estrictamente controlado y son las marcas las encargadas de decidir quién accede a uno de los eventos más exclusivos de la moda.

Vanitatis entra de la mano de una compradora, una de las expertas que analiza las colecciones que se exhiben en la Alta Costura para después escoger las mejores piezas entre las mejores marcas y acercar el lujo a sus clientas. Isabel Ruiz es la única española que alberga en su estudio de Madrid casas de moda como la libanesa Elie Saab o la británica Vivienne Westwood. Enclavado en el barrio de Salamanca, desde Love is in the air viste a novias e invitadas. Ella es la anfitriona de Vanitatis en la Alta Costura de París.

Primer día

Aterrizamos en la capital de la moda el miércoles 8 de julio a media mañana. Fue hace semanas cuando Isabel Ruiz seleccionó los nuevos vestidos que en seis meses aterrizarán en el atelier. Venir a París o viajar a Nueva York es parte de su agenda anual. "Son prendas muy delicadas, con un precio elevado, y necesito verlas en directo para apreciar cada detalle. En las fotos de un catálogo cambian mucho los colores y los tejidos", explica. Dos de esas marcas que Isabel cuelga cada temporada en los burros de su estudio son Elie Saab y Zuhair Murad, ambas libanesas. Estamos invitadas a los dos desfiles.

Del aeropuerto saltamos al Soho House París. Situado en la Rue la Bruyère 45, este establecimiento forma parte de una red de clubes privados con locales en Nueva York o Milán. Fundada en 1995 por el restaurador británico Nick Jones en el londinense barrio del Soho, entre sus miembros destacan personalidades del cine, la música o el arte. En este contexto y con una estética que fusiona el diseño tradicional francés, referencias Art Déco y toques contemporáneos, el Soho House París se ha convertido en uno de los puntos de encuentro por excelencia de los invitados a la Alta Costura.

placeholder Olivia Palermo y Johannes Huebl. (Getty Images)
Olivia Palermo y Johannes Huebl. (Getty Images)
placeholder Gala González. (Getty Images)
Gala González. (Getty Images)

Un primer vistazo rápido al hotel y un obligado cambio de look. El código de vestimenta de los desfiles impone la etiqueta 'smart chic'. Es el momento de presumir de nuestra pequeña parcela de moda con un diseño de Mattuî. El tiempo juega en nuestra contra y rápidamente nos montamos en un coche rumbo al Teatro Nacional de Chaillot​, la ubicación elegida por Elie Saab para presentar su colección 'Haute Coture' para el otoño-invierno 2026-2027. Nos encontramos en la plaza del Trocadero. Allí, custodiado por la Torre Eiffel y los Jardines del Trocadero, se levanta el Palacio de Chaillot. En su interior está el teatro.

Es fácil identificar la entrada al desfile: un enjambre de fotógrafos rodea el acceso. Las llegadas de las celebridades están programadas minuto a minuto. Todas llegan a las puertas del recinto en coches privados y tras poner un pie en la acera, una lluvia de flashes opaca su presencia. Invitaciones en la mano, Isabel Ruiz y una servidora, accedemos por el control de seguridad. Es imposible que ningún espontáneo se cuele. Los franceses son muy escrupulosos con los protocolos de acceso.

Al final de una imponente escalinata se encuentra el 'photocall' de Elie Saab. Favorito de numerosas actrices, miembros de la realeza y celebridades para galas como los Oscar, Cannes o el Festival de Venecia, los diseños del libanés, pionero de su país en la Alta Costura de París, han vestido a figuras como Rania de Jordania, Angelina Jolie, Beyoncé o Kate Middleton. Se entiende que su desfile sea uno de los más esperados.

Nieves Álvarez encabeza el listado de invitadas. La modelo, recién casada, viene acompañada de su marido, Bill Saad. "Enhorabuena por tu boda Nieves", le digo, "muchas gracias, estamos muy felices", responde la presentadora de 'Flash Moda' sonriente. No es la única española, la empresaria e influencer Gala González también está en el desfile. Otros nombres propios de la moda como Olivia Palermo o Leonie Hanne toman sus asientos en el 'front row'. Una sala de exposiciones va a ser testigo de la nueva colección de Elie Saab. Los sitios están asignados y no cabe nadie más.

La luz se atenúa e irrumpe la primera modelo. Va ataviada con un diseño de color negro y un antifaz. A su paso le sigue un videógrafo. La temperatura aumenta y los abanicos que estaban colocados en los asientos son imprescindibles para contemplar el desfile. Las modelos de Alta Costura no desfilan, caminan con autoridad, con paso firme y a una velocidad inusual. Sus movimientos teatralizados ayudan a que las creaciones cobren vida. 'The Ball of Untamed Dreams', el nombre de la colección, evoca un reino de enigmático glamour, donde la costura difumina los límites entre lo real y lo fantástico. Bordados ejecutados con precisión milimétrica, transparencias, aplicaciones de pedrería y tejidos de una riqueza extraordinaria conforman una línea que eleva la artesanía al máximo nivel y reivindica la esencia más pura de la Alta Costura.

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placeholder El desfile de Elie Saab. (REUTERS)
El desfile de Elie Saab. (REUTERS)

Tras el carrusel final de modelos y looks, el artífice de tal despliegue sale a saludar. Son solo unos segundos, pero Elie Saab recibe el aplauso y la ovación de los allí presentes. Nos toca poner rumbo al siguiente desfile: Zuhair Murad.

En el corazón del barrio Latino se encuentra el Collège des Bernardins, un tesoro de la arquitectura medieval fundado en 1245 y que sirve de escenario para que el libanés presente su nueva línea de Alta Costura. Conocido por sus vestidos joya, Zuhair Murad ha convertido la alfombra roja en su mejor escaparate. Blake Lively, Taylor Swift o Amaia Salamanca (y su inolvidable look para los Premios Goya en 2023), figuran entre las celebridades que han confiado en las creaciones del diseñador libanés, cuya estética exuberante lo ha consolidado como uno de los grandes referentes de la Alta Costura desde su debut en 2001.

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placeholder El desfile de Zuhair Murad. (Launchmetrics Spotlight)
El desfile de Zuhair Murad. (Launchmetrics Spotlight)

El control de acceso es más escrupuloso que en el desfile anterior. La fundadora de Love is in the air muestra nuestras invitaciones y atravesamos la puerta de entrada. Su imponente nave gótica, sostenida por esbeltas columnas de piedra y cubierta por bóvedas de crucería, ofrece un escenario de una sobriedad casi monástica que contrasta con la exuberancia de la Alta Costura. Bajo esos techos centenarios, los bordados, las transparencias y la pedrería que Murad ha preparado adquieren un protagonismo aún mayor, convirtiendo el espacio en un diálogo entre patrimonio, artesanía y creación contemporánea.

Los brillos no son el único nexo que unen los looks que pasean con soltura las modelos. Mientras que una sutil veladura cubre el rostro de algunas maniquís, otras portan en sus labios pequeñas mariposas. La metáfora es evidente: la Alta Costura de Zuhair Murad florece como una mariposa que emerge de su crisálida, delicada, efímera y extraordinaria, y se transforma y despliega sus alas ante los ojos del espectador.

placeholder El diseñador Zuhair Murad. (Gtres)
El diseñador Zuhair Murad. (Gtres)

Al finalizar los aplausos recorren la nave. El diseñador libanés recorre la pasarela entre una nube blanca y las felicitaciones de los asistentes. Cuando los invitados comienzan a levantarse para salir del Collège des Bernardins, un dispositivo de seguridad conformado por una decena de hombres uniformados consigue abrirse paso y despeja un pasillo. Algo va a suceder, mejor dicho, alguien muy top va a transitar por él, pero la incógnita envuelve el momento. Es Jennifer Lopez, la mismísima JLo, a unos centímetros de mi y cuidadosamente protegida. Ante el asombro de todos se dirige al encuentro con Zuhair Murad. Acercarse algo más a la cantante es una misión imposible.

La deslumbrante estela de Jennifer Lopez sigue su curso. La cantante no pone un pie en la calle y es conducida al 'backstage'. Ahí le perdemos la pista, pero no será la última vez que nuestro camino y el de JLo se crucen.

Finalizada la jornada de desfiles, el restaurante Girafe nos espera. Casualmente está situado en el interior del Palacio de Chaillot, escenario del 'show' de Elie Saab. Vamos a cenar en uno de los cuarteles generales en clave 'gastro' de la semana de la Alta Costura en París. Su terraza, con la Torre Eiffel como telón de fondo, reúne cada temporada a diseñadores, modelos, celebridades y editores de moda, que encuentran en este restaurante uno de los epicentros del circuito 'fashion' parisino. Tal es su relevancia en la sociedad parisina que Jennifer Lopez irrumpe en el restaurante. La cantante va directa a La Suite, la zona más exclusiva de Girafe, un espacio que ha cerrado para ella y sus invitados. Mientras disfrutamos en mesa, la Torre Eiffel se ilumina para poner el broche de oro a un primer día de ensueño en la capital de la moda.

Segundo día

Es el último día de desfiles del calendario oficial. Vamos a probar que la Alta Costura es mucho más que moda envuelta en una puesta en escena impecable: es un ecosistema donde conviven creatividad, artesanía, exclusividad y negocio. Una vez revelada la colección, las grandes casas abren las puertas de sus 'showrooms' a amigos y clientes bajo cita previa. Ver de cerca y poder tocar esas piezas es (una vez más) un privilegio reservado a unos pocos. Ese es nuestro objetivo para el segundo día: descubrir que se cuece en uno de esos encuentros privados a puerta cerrada.

Amanecemos en el Soho House París: caffè latte y huevos benedictinos para desayunar. Si los desfiles son el gran escaparate de la Alta Costura, los 'showrooms' representan su cara más íntima. Aunque comparten la misma exclusividad y privacidad, permiten un código de vestimenta mucho más relajado. Un coche nos viene a buscar a la puerta del hotel para poner rumbo al atelier de Tony Ward en París. “Conocí a su diseñador en la Barcelona Bridal Fashion Week y me fascinó su colección 'ready to wear' para invitada. En octubre colgaré por primera vez sus diseños en mi estudio”, nos cuenta Isabel Ruiz sobre la nueva marca que va a incorporar a Love is in the air.

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placeholder El backstage de Tony Ward. (Getty Images)
El backstage de Tony Ward. (Getty Images)

De origen libanés y conocida por colarse en los vestidores de Bella Hadid, Heidi Klum o Kendall Jenner, la firma presentó su colección de Alta Costura para el otoño-invierno 2026-2027 el pasado 6 de julio. Ahora, lejos del ritmo frenético de la pasarela, llega el momento de admirar de cerca unas creaciones concebidas para demostrar que la Alta Costura es, ante todo, una obra de artesanía. Es el momento de acercarse a esas piezas que, más que vestidos, son auténticas obras de arte nacidas de cientos de horas de trabajo artesanal.

El showroom de Tony Ward está situado en una zona noble de la capital francesa, en el número 14 de Faubourg Saint-Honoré. Es una de las arterias del lujo en la ciudad. Allí y a lo largo de la citada vía se encuentran las tiendas de Balenciaga, Miu Miu, Dolce & Gabbana, Loro Piana y muchas más.

placeholder Un vestido de crochet confeccionado por Tony Ward. (Getty Images)
Un vestido de crochet confeccionado por Tony Ward. (Getty Images)

En la planta número 2 del edificio se ubica el 'showroom'. Expuestas como si fueran piezas de museo nos encontramos con los diseños Haute Couture que desfilaron hace unos días. Una gran pantalla de televisión preside el salón y muestra el video del desfile. Todo está contectado para hacer de esa cita una experiencia inmersiva entorno al imaginario de la marca.

“Uno de esos trajes parte de un precio de salida de 30.000 euros, pero se pueden personalizar, entonces no hay límites”, nos explica el responsable del showroom de Tony Ward. Con el desfile ya en la memoria, contemplarlas de cerca cambia por completo la perspectiva. Lo que desde la primera fila parecía un vestido, a escasos centímetros se revela como un ejercicio de paciencia, precisión y talento. Los bordados adquieren relieve, las aplicaciones de pedrería capturan la luz con cada movimiento y los tejidos caen con una ligereza casi imposible. Es entonces cuando uno comprende que la Alta Costura no se mide únicamente en euros ni en horas de trabajo, sino en la capacidad de transformar un oficio centenario en una emoción.

placeholder El número 31 de la rue Cambon, la primera tienda de Chanel. (Getty Images)
El número 31 de la rue Cambon, la primera tienda de Chanel. (Getty Images)

Antes de volver a Madrid nos dirigimos a pie a uno de los puntos de peregrinación para todos los amantes de la moda: la primera boutique que Coco Chanel abrió en París. Fue en 1918 cuando la diseñadora instaló su maison en el número 31 de la rue Cambon, una dirección que, más de un siglo después, sigue siendo el corazón creativo y simbólico de Chanel. Allí trabajó, recibió a sus clientas más fieles e incluso vivió durante décadas en el apartamento situado sobre la boutique, convertido hoy en un espacio casi legendario.

Localizada en la rue Cambon, es el buque insignia de la maison francesa y como tal conserva el espíritu de Gabrielle Chanel: la emblemática escalera de espejos desde la que seguía sus desfiles, los códigos estéticos de la casa y una atmósfera donde tradición y lujo conviven con absoluta naturalidad. Un mayordomo recibe a las clientas, les abre las puertas del coche y las acompaña hasta el interior. La tienda está a rebosar, un síntoma de que la marca atraviesa un nuevo momento de esplendor desde la llegada de Matthieu Blazy a la dirección creativa.

Abandonamos la boutique con la sensación de haber recorrido mucho más que una ciudad. En apenas 48 horas hemos cruzado las puertas de un universo reservado a muy pocos, donde la moda deja de ser una tendencia para convertirse en patrimonio, artesanía y excelencia. Porque eso es, en el fondo, la Alta Costura: el lugar donde el lujo se mide en tiempo, en savoir-faire y en la emoción que despierta una creación única.

Christian Dior dijo que "la Alta Costura es el laboratorio de la moda", una expresión que resume una concepción ampliamente compartida por la industria. La Alta Costura es el espacio donde, temporada tras temporada, las firmas de lujo experimentan con nuevas siluetas, técnicas, materiales y procesos artesanales. Muchas de esas innovaciones terminan inspirando las colecciones de prêt-à-porter y marcando el rumbo de la moda a nivel internacional. Admirada por la mayoría de los mortales desde fuera, por primera vez en su historia, Vanitatis vive la Alta Costura de París desde dentro. 48 horas 'non stop' de desfiles, celebridades y lujo.

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