7 aperitivos de Mercadona para una cena de verano: fáciles de preparar y perfectos para compartir
Cuando el calor aprieta, cocinar deja de ser el centro de la noche. Compartir una mesa sencilla, fresca y sin complicaciones se convierte en uno de los mejores planes del verano
Hay una pregunta que se repite cada verano poco antes de que caiga el sol: "¿Qué cenamos?". Nadie quiere encender el horno durante horas ni preparar un menú elaborado cuando todavía hace calor. Lo que apetece es exactamente lo contrario: sacar una bandeja al centro de la mesa, abrir algo frío para beber y dejar que la conversación dure mucho más que la propia cena.
Las noches de julio tienen otra forma de entender la cocina. El protagonismo ya no lo tiene un plato principal, sino el picoteo. Cada persona prueba un poco de todo, se alarga la sobremesa y, casi sin darse cuenta, la cena termina convirtiéndose en uno de esos momentos que mejor definen las vacaciones.
El guacamole con nachos es uno de los aperitivos más fáciles de servir en una cena informal de verano. (Cortesía / Mercadona)
Es precisamente para ese tipo de planes donde encajan algunos de los aperitivos que Mercadona reúne en su surtido. No porque resuelvan una comida por sí solos, sino porque permiten montar una mesa variada en apenas unos minutos y sin renunciar a combinar sabores y texturas.
El guacamole Hacendado, elaborado con un 95 % de aguacate fresco, y los nachos forman una de esas parejas que rara vez fallan. Mientras unos sirven la primera ración, otros ya están volviendo a llenar el cuenco. Lo mismo ocurre con el hummus clásico, que admite desde pan hasta bastones de verduras y aporta una opción fresca para empezar la cena.
Las aceitunas aliñadas son uno de los aperitivos más habituales en las cenas de verano. (Cortesía / Mercadona)
Cuando llega el turno de los sabores más intensos aparecen las aceitunas estilo caseras y las gildas, dos aperitivos que casi siempre consiguen abrir el apetito. Su ventaja es que llegan listos para servir y funcionan igual de bien en una reunión improvisada que en una mesa preparada con más calma.
Para equilibrar la parte fría, basta con añadir un par de propuestas calientes. El queso provolone, servido recién fundido, invita a compartir alrededor del plato, mientras que los Hot Cheese aportan un punto crujiente y ligeramente picante que rompe la monotonía del picoteo.
Los bocaditos de queso y chile Hot Cheese de Hacendado se venden en formato ultracongelado. (Cortesía / Mercadona)
Al final, las mejores cenas del verano casi nunca son las más elaboradas. Son las que se alargan sin mirar el reloj, las que dejan la mesa llena de platos para compartir y las que terminan cuando el aire empieza a refrescar. Porque, a veces, cocinar menos también significa disfrutar mucho más.
Hay una pregunta que se repite cada verano poco antes de que caiga el sol: "¿Qué cenamos?". Nadie quiere encender el horno durante horas ni preparar un menú elaborado cuando todavía hace calor. Lo que apetece es exactamente lo contrario: sacar una bandeja al centro de la mesa, abrir algo frío para beber y dejar que la conversación dure mucho más que la propia cena.