Carlos Rivera nos presenta su tour 'Vida, México': "Es el resultado de que hace 10 años grabé 'Coco"
Carlos Rivera visita Zodiac, el pódcast original de Vanitatis patrocinado por Mahou, donde repasa su gira por España, recuerda el duelo por la muerte de su padre y habla de la familia que ha construido junto a su pareja y su hijo
Carlos Rivera no esquiva las conversaciones difíciles. El cantante mexicano visita Zodiac, el podcast original de Vanitatis patrocinado por Mahou, en plena gira española para presentar 'Vida', un proyecto inspirado en una de las tradiciones más arraigadas de su país: el Día de Muertos. Sin embargo, lejos de la imagen folclórica que muchas veces se tiene fuera de México, el artista insiste en que la celebración no gira alrededor de la muerte, sino del recuerdo y del amor hacia quienes ya no están.
"Nosotros no celebramos la muerte. Celebramos la vida de las personas que amamos y que ya no están", explica durante la conversación. Rivera, que reconoce sentirse especialmente unido a España desde los años que pasó protagonizando 'El Rey León' en Madrid, asegura que volver siempre tiene un significado especial. "Quiero mucho este país. Siempre hay una excusa para venir, pero qué mejor que hacerlo con una gira", afirma.
El cantante confiesa que una de las mayores satisfacciones de su carrera sigue siendo encontrarse con personas que le cuentan que alguna de sus canciones ha formado parte de momentos importantes de sus vidas. "No hay nada que llene más a un artista", reconoce. Precisamente esa conexión con el público fue la que terminó multiplicándose gracias a la película de Disney Pixar 'Coco'. Aunque en España ya era conocido por su trabajo en el musical, la película de Disney supuso un antes y un después en buena parte de Latinoamérica. "En países como Colombia, Chile o Ecuador mucha gente me descubrió gracias a Coco", recuerda. Desde entonces, 'Recuérdame' se ha convertido en un momento imprescindible de todos sus conciertos y también en el punto de partida de un disco muy personal.
Ese álbum nace inevitablemente de una experiencia que cambió su vida: la muerte de su padre. Durante la conversación, Carlos Rivera habla sin rodeos del duelo y de la dificultad de aceptar determinadas frases que suelen repetirse a quienes acaban de perder a un ser querido. "La gente te dice 'ya supéralo', 'ya déjalo descansar'... ¿Y mi dolor qué? ¿Qué hago con él?", plantea. De esa reflexión nació 'No es para menos', una canción en la que reivindica el derecho a vivir el dolor sin prisas. "No tengo prisa de sentirme bien. No es para menos. Mira quién se me fue", resume. El artista explica que una de las experiencias más duras dentro de la tradición mexicana llega precisamente cuando toca colocar por primera vez la fotografía del familiar fallecido en el altar del Día de Muertos.
Él lo vivió con su padre. "Fue terrible. Es cuando realmente asumes que ya no está". Con el paso del tiempo, sin embargo, ese mismo ritual termina transformándose en una celebración de la vida. "Le pones el mezcal que le gustaba, su comida favorita... Lo recuerdas por lo que fue, no porque ya no esté".
A lo largo de la entrevista también recuerda una infancia que define como "sencilla". Su madre era maestra y su padre trabajaba en una ganadería. En casa no sobraba nada, pero tampoco faltaba lo imprescindible. "No teníamos ordenador. Íbamos al café internet para hacer los trabajos del colegio y mis hermanos y yo dormíamos en la misma habitación", recuerda con orgullo.
Desde muy joven tuvo claro que quería dedicarse a la música. Empezó a cantar con apenas quince años en fiestas y pequeños eventos hasta que llegó la oportunidad de presentarse a La Academia, el concurso musical que acabaría cambiando su vida. Ganó la tercera edición y el premio económico le permitió cumplir la promesa que llevaba años haciéndole a su madre. "Lo primero que hice fue pagar la carrera de mi hermana y la hipoteca de mi madre". Durante mucho tiempo le había repetido que algún día ganaría el concurso y que lo primero sería quitarle esa preocupación. "Cuando pasó, mi madre solo me dijo: 'Tú me lo dijiste'".
Rivera también se muestra crítico con la idea de que el éxito dependa únicamente de visualizar objetivos. "No creo en eso de decretar las cosas", afirma. "Creo en tener una meta y trabajar para conseguirla. Nada me cayó del cielo". Una filosofía que, asegura, también ha aplicado a su faceta empresarial. Además de su carrera musical, el mexicano ha impulsado varios negocios en Huamantla, su ciudad natal, entre ellos dos hoteles boutique, una cafetería y diferentes proyectos de restauración. Más que una inversión, dice, era una forma de devolver oportunidades a la tierra donde creció.
"Quería generar trabajo en mi pueblo".Durante la conversación también recuerda los primeros años dentro de la industria musical, cuando todavía era "un chico ingenuo" que pensaba que todo el mundo actuaba de buena fe. "La realidad fue otra", admite. Aquella etapa le llevó a prepararse todavía más, estudiando interpretación, canto y danza hasta que llegó la oportunidad de interpretar a Simba en 'El Rey León'. Una experiencia que, asegura, transformó para siempre su forma de entender la profesión.
Aunque reconoce que la fama forma parte del trabajo y agradece el cariño del público, hay un aspecto con el que sigue sin sentirse cómodo: los rumores. "Yo soy el típico que no se mete con nadie, pero a la gente le encanta inventarme cosas", comenta entre risas. Explica que en más de una ocasión ha tenido que desmentir titulares construidos a partir de frases sacadas de contexto. Aun así, intenta mantener el foco en lo que considera realmente importante.
"Quiero que se hable de mis canciones y de mi trabajo". Más reservado se muestra cuando la conversación deriva hacia su vida sentimental. Aun así, revela que conoce a su pareja desde hace más de veinte años y que se enamoró de ella desde el primer momento, aunque su relación no comenzó hasta mucho después. "La vida terminó demostrando que éramos el uno para el otro", asegura. Juntos han formado una familia con su hijo León, un nombre que, admite, guarda cierto homenaje a El Rey León.
La paternidad, reconoce, ha sido el acontecimiento que más le ha cambiado. "Es la mejor experiencia de mi vida". Desde que nació su hijo, explica, todas las decisiones pasan por un mismo filtro: que algún día pueda sentirse orgulloso de él. "Antes vivía para trabajar. Ahora intento pasar más tiempo en casa que trabajando".El broche final llega con una reflexión que conecta de nuevo con el origen de Vida. Rivera recuerda dos experiencias que todavía hoy interpreta como señales. La primera ocurrió tras la muerte de su abuela, cuando recibió la llamada para hacer la audición de El Rey León. La segunda tuvo lugar durante el funeral de su padre, cuando un colibrí apareció sobre la familia en mitad de la ceremonia. En la tradición mexicana, explica, estas aves representan a las almas que regresan para decir que están bien. "A nosotros nos enseñan que las personas no mueren mientras alguien las recuerde. Solo se van para siempre cuando dejan de vivir en nuestra memoria". Una idea que resume la filosofía de un disco que, insiste, nunca habla de la muerte, sino de la vida.
Carlos Rivera no esquiva las conversaciones difíciles. El cantante mexicano visita Zodiac, el podcast original de Vanitatis patrocinado por Mahou, en plena gira española para presentar 'Vida', un proyecto inspirado en una de las tradiciones más arraigadas de su país: el Día de Muertos. Sin embargo, lejos de la imagen folclórica que muchas veces se tiene fuera de México, el artista insiste en que la celebración no gira alrededor de la muerte, sino del recuerdo y del amor hacia quienes ya no están.