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El tesoro escondido a 90 minutos de Madrid para huir del asfalto: piscinas naturales, dormir con mantita y calles medievales
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Escapadas de verano

El tesoro escondido a 90 minutos de Madrid para huir del asfalto: piscinas naturales, dormir con mantita y calles medievales

Hay rincones donde el agua sustituye al asfalto, las noches invitan a descansar y el verano parece vivirse a otro ritmo

Foto: Arenas de San Pedro posee maravillas arquitectónicas tan emocionantes como un castillo. (Ayuntamiento de Arenas de San Pedro)
Arenas de San Pedro posee maravillas arquitectónicas tan emocionantes como un castillo. (Ayuntamiento de Arenas de San Pedro)

No todas las escapadas estivales pasan por la playa. A veces basta con cambiar el ruido del tráfico por el sonido de un río y dejar que el reloj marque otro ritmo. Son esos lugares donde el calor pierde fuerza al caer la tarde y un paseo entre árboles o un baño en agua de montaña se convierten en el mejor plan del día.

Uno de esos destinos es Arenas de San Pedro, en el sur de la provincia de Ávila, a los pies de la Sierra de Gredos. Su entorno natural y su patrimonio histórico han convertido a esta localidad en una escapada habitual para quienes buscan desconectar durante el verano sin alejarse demasiado de Madrid.

placeholder El Ayuntamiento de Arenas de San Pedro se encuentra en el centro histórico de la localidad. (Facebook / Ayuntamiento de Arenas de San Pedro)
El Ayuntamiento de Arenas de San Pedro se encuentra en el centro histórico de la localidad. (Facebook / Ayuntamiento de Arenas de San Pedro)

El agua es una de sus grandes protagonistas. Muy cerca del casco urbano se encuentran las piscinas naturales del río Arenal, un espacio acondicionado para el baño donde el cauce forma zonas de agua entre rocas y vegetación de ribera. Durante los meses más calurosos, este rincón atrae a vecinos y visitantes que buscan refrescarse en un entorno natural.

Pero Arenas de San Pedro también invita a mirar hacia arriba. El Castillo del Condestable Dávalos, conocido popularmente como Castillo de la Triste Condesa, domina el municipio desde hace siglos. Levantado entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, es uno de los monumentos más representativos de la localidad y uno de los testimonios de su pasado medieval.

placeholder El Santuario de San Pedro de Alcántara es uno de los principales monumentos históricos de Arenas de San Pedro. (Cortesía / Turismo de Ávila)
El Santuario de San Pedro de Alcántara es uno de los principales monumentos históricos de Arenas de San Pedro. (Cortesía / Turismo de Ávila)

Ese pasado también se percibe al recorrer el centro histórico. Calles estrechas, plazas tranquilas y edificios históricos conviven con terrazas y comercios que mantienen vivo el municipio durante todo el año. A pocos minutos aparecen además otros lugares de interés, como el Palacio de la Mosquera o el Santuario de San Pedro de Alcántara.

Cuando cae el sol, el ambiente cambia. La cercanía de la Sierra de Gredos hace que muchas noches de verano resulten más frescas que en grandes ciudades del interior como Madrid, aunque siempre depende de las condiciones meteorológicas de cada jornada. Esa diferencia convierte el final del día en uno de los momentos más agradables para pasear o descansar al aire libre.

placeholder Las zonas de baño del río Arenal permiten disfrutar del entorno natural de la Sierra de Gredos durante el verano. (Cortesía / Turismo de Ávila)
Las zonas de baño del río Arenal permiten disfrutar del entorno natural de la Sierra de Gredos durante el verano. (Cortesía / Turismo de Ávila)

Quizá ese sea el verdadero encanto de Arenas de San Pedro. No pretende competir con los grandes destinos turísticos ni necesita grandes reclamos para atraer visitantes. Entre baños en el río, paseos por un casco histórico con siglos de historia y el paisaje de Gredos como telón de fondo, ofrece una forma distinta de disfrutar del verano, más pausada y ligada a la naturaleza.

No todas las escapadas estivales pasan por la playa. A veces basta con cambiar el ruido del tráfico por el sonido de un río y dejar que el reloj marque otro ritmo. Son esos lugares donde el calor pierde fuerza al caer la tarde y un paseo entre árboles o un baño en agua de montaña se convierten en el mejor plan del día.

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