Los días de altas temperaturas hacen que el aire acondicionado se convierta en uno de los grandes aliados del verano. Pero, además de enfriar la casa, estos aparatos generan agua por condensación, un líquido que aparece cuando el equipo reduce la humedad del ambiente y la expulsa por el desagüe.
El agua generada por el aire acondicionado puede tener una segunda vida en el hogar si se utiliza de forma adecuada y segura (Pexels)
Aunque muchas personas la desechan sin pensarlo, los expertos recuerdan que el agua del aire acondicionado puede tener una segunda vida en el hogar. No sirve para beber ni para cocinar, pero sí puede resultar útil en tareas de limpieza o mantenimiento, especialmente porque contiene pocos minerales y no suele dejar tanta cal como el agua del grifo.
Uno de los usos más prácticos es emplearla para fregar suelos, limpiar cristales o retirar el polvo de superficies exteriores. Al tener baja presencia de sales minerales, ayuda a evitar esas marcas blanquecinas que a veces quedan al secarse el agua corriente, sobre todo en zonas con mucha cal.
También puede aprovecharse para limpiar la carrocería del coche, repasar muebles de terraza, lavar macetas o refrescar suelos exteriores durante los días más calurosos. Es una forma sencilla de reutilizar un recurso que, de otra manera, acabaría desperdiciado.
Eso sí, conviene tener precaución con las plantas. Esta agua puede utilizarse de forma puntual para regar plantas ornamentales que no sean de consumo, pero no debería sustituir siempre al agua habitual. Las plantas también necesitan nutrientes, y el agua del aire acondicionado apenas aporta minerales.
Los expertos insisten además en lo que no debe hacerse nunca: no hay que beberla, usarla para preparar alimentos, lavar frutas o verduras ni dársela a las mascotas. Aunque parezca limpia, puede contener polvo, bacterias o restos acumulados en el propio aparato.
Tampoco es recomendable emplearla en electrodomésticos delicados, humidificadores o planchas si no se conoce bien el estado del equipo de climatización. El truco está en usarla con sentido común: para limpiar, refrescar o aprovecharla en tareas no alimentarias, pero nunca como si fuera agua potable.
Los días de altas temperaturas hacen que el aire acondicionado se convierta en uno de los grandes aliados del verano. Pero, además de enfriar la casa, estos aparatos generan agua por condensación, un líquido que aparece cuando el equipo reduce la humedad del ambiente y la expulsa por el desagüe.