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Enoturismo en Épernay: un día en la Maison Perrier-Jouët entre Art Nouveau, viñedos históricos y champán
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Enoturismo en Épernay: un día en la Maison Perrier-Jouët entre Art Nouveau, viñedos históricos y champán

Un día en Épernay permite recorrer la Maison Perrier-Jouët, su champagne bar, los viñedos de viticultura regenerativa y las cavas históricas: una escapada de enoturismo gastronómico precisa, bien armada y a dos horas de París

Foto: La Maison Perrier-Jouët contiene la mayor colección privada de Art Nouveau de Europa en una residencia particular. (Cortesía)
La Maison Perrier-Jouët contiene la mayor colección privada de Art Nouveau de Europa en una residencia particular. (Cortesía)

Llegar a Épernay, en pleno corazón de la Champaña, y cruzar el umbral de la Maison Perrier-Jouët es la mejor forma de medir hasta dónde ha llegado el enoturismo en esta comuna francesa. Este precioso palacete, de estilo Belle Époque, contiene maravillas en suelos, techos y paredes, así como un glorioso bar-champán donde se materializa la magia de los viñedos y cavas circundantes. En otras palabras: la visita de un solo día ofrece al viajero gastronómico más exigente todo lo necesario para ser feliz.

El recorrido suele empezar en la casa, donde Perrier-Jouët muestra la que es considerada mayor colección privada de Art Nouveau de Europa en una residencia particular. No es un museo al uso: se visitan salones, comedores y estancias que mantienen el aire doméstico gracias a sus muebles, lámparas y piezas decorativas originales. Allí se explica la historia de la familia fundadora y cómo esta empezó a vincular de forma natural vino, naturaleza y arte. El famoso motivo de las anémonas deja de ser solo un dibujo en la botella para conectarse con esa estética que recorre toda la vivienda.

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placeholder Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)
Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)

A continuación entra en juego la parte más actual de la experiencia: el nuevo champán-bar de Perrier-Jouët. Es un espacio luminoso, con presencia de vegetación y un protagonismo claro del producto. Aquí se pueden probar distintas cuvées por copas, con algo de picoteo, sin necesidad de alargar la visita con el típico menú gastronómico interminable. Funciona como puente entre la casa histórica y el paisaje de viñedos: da contexto, permite afinar el paladar y sitúa al visitante antes de bajar a las cavas o salir al campo.

Los viñedos son uno de los puntos más interesantes del día. Perrier-Jouët lleva aproximadamente una década aplicando una vitivinicultura de enfoque holístico, que hoy se traduce en un programa de viticultura regenerativa más definido. El visitante ve cubiertas vegetales entre las filas de viñas, setos, flores y elementos pensados para favorecer la biodiversidad. La idea es clara: mejorar la salud del suelo, reducir intervenciones agresivas y ganar resiliencia frente al cambio climático. No se queda en discurso: el viñedo tiene un aspecto muy distinto al de los paisajes de monocultivo clásicos.

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placeholder Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)
Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)

Esta lógica se extiende a la parte industrial y logística de la maison. Perrier-Jouët ha incorporado energía eléctrica renovable en sus instalaciones, ha reducido el uso de transporte aéreo para los envíos de champán y prioriza soluciones logísticas con menor huella de carbono. También ha revisado embalajes y procesos de reciclaje. Para el visitante, todo ese bloque de sostenibilidad queda ligado a lo que acaba de ver en la viña: no son solo cifras, sino una forma concreta de trabajar.

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placeholder Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)
Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)

La visita a las cavas cierra el círculo. Bajo tierra, entre botellas y galerías, se explica el proceso de elaboración y crianza del champán y el papel de la chef de cave, Séverine Frerson, primera mujer en ocupar este cargo en la historia de Perrier-Jouët. Se habla de equilibrio, de reservas y de la idea de textura que caracteriza a la casa, especialmente en la gama Belle Époque, sin convertir la explicación en un ejercicio de pedantería, tan de moda en el gremio. Aquí explican con brevedad y sencillez para que el visitante entienda sin artificios ni metalenguajes lo que está bebiendo.

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placeholder Cada cosecha de Perrier-Jouët Belle Epoque expresa naturalmente las características de su año. La de 2016 puede calificarse de icónica: equilibrio, armonía y elegancia se combinan como nunca. Color oro brillante, sutil efervescencia y matices de flores blancas y fruta de pulpa blanca. Final largo y expansivo. En otras palabras: un gran champán
Cada cosecha de Perrier-Jouët Belle Epoque expresa naturalmente las características de su año. La de 2016 puede calificarse de icónica: equilibrio, armonía y elegancia se combinan como nunca. Color oro brillante, sutil efervescencia y matices de flores blancas y fruta de pulpa blanca. Final largo y expansivo. En otras palabras: un gran champán

Todo esto, comprimido en una jornada, hace que Épernay funcione muy bien como destino de enoturismo: es manejable, se recorre a pie y permite combinar la experiencia de Perrier-Jouët con otras maisons de la Avenue de Champagne sin necesidad de grandes desplazamientos. Para un lector que viaje desde París (a 145 kilómetros), encajar este día en su agenda resulta de lo más sencillo.

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placeholder Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)
Maison Perrier-Jouët. (Cortesía)

Hay un matiz importante que conviene dejar claro: la Maison Perrier-Jouët no funciona como hotel. No se puede reservar habitación ni dormir en la casa; el edificio es cien por cien privado y solo se aloja allí quien llega de la mano de la marca. El resto de la experiencia sí está abierta al público, mediante reserva, y se completa con alojamiento en Épernay o en los alrededores.

Si disfrutas del turismo gastronómico y amas los buenos vinos, este plan es perfecto para ti.

Llegar a Épernay, en pleno corazón de la Champaña, y cruzar el umbral de la Maison Perrier-Jouët es la mejor forma de medir hasta dónde ha llegado el enoturismo en esta comuna francesa. Este precioso palacete, de estilo Belle Époque, contiene maravillas en suelos, techos y paredes, así como un glorioso bar-champán donde se materializa la magia de los viñedos y cavas circundantes. En otras palabras: la visita de un solo día ofrece al viajero gastronómico más exigente todo lo necesario para ser feliz.

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