Cambiar de país a veces no es solo cambiar de huso horario: es cambiar de prioridades. Eso es lo que defiende Paula Cruz, española instalada temporalmente en Indonesia tras haber vivido en Los Ángeles. En un vídeo compartido en redes, cuenta que esta experiencia le está removiendo por dentro y lo resume con una frase directa: “Vivir unos meses en un país asiático te cambia la mentalidad”.
La creadora española explica que el cambio no tiene tanto que ver con “ver cosas” como con mirar distinto. Habla de reconectar “con la naturaleza, con las personas, contigo mismo” y de cómo ese entorno —más pausado y menos centrado en lo material— le ha hecho replantearse hábitos que traía de una ciudad como Los Ángeles, que define como “completamente diferente”.
@itspaulacruz Llevo dos meses viviendo en Indonesia y de todo lo que he vivido en mi vida hasta ahora, la mayor recomendación que yo os puedo hacer es vivir una experiencia tan enriquecedora como esta. Vivir unos meses en un país asiático te cambia la mentalidad. Sobre todo por el hecho de vivir en una sociedad que no tiene "nada" (material) y que aún así son felices, porque no lo necesitan. Aquí, todo el mundo siempre con una sonrisa. La gente es feliz y eso se contagia. Quizá Bali no es el lugar más adecuado para esto, ya que se ha convertido en una burbuja hecha para turistas pero aún asi viajando por los alrededores puedes sentirlo. - #bali#abroad#expatlife#reflexiones♬ sonido original - ItsPaulaCruz
Una de las ideas que más repite Paula Cruz es la sensación de que en Indonesia ha bajado el ruido de lo material. “El hecho de estar en un país asiático en el que no necesitas nada porque ves que la gente aquí es feliz sin nada”. Con “nada” se refiere a lo puramente material, a los objetos y comodidades que en otros contextos parecen imprescindibles.
Desde ahí, cuenta que su vida cotidiana en Indonesia está lejos de la fantasía que algunos imaginan cuando ven a una española en Bali. “Todo el mundo se piensa que yo soy millonaria y que por eso estoy aquí viviendo la vida”, comenta, para aterrizar la situación: asegura que está en “el alojamiento más barato” que ha encontrado y llevando una vida “súper normal, súper básica, con mínimos lujos”.
El contraste, explica, no la incomoda: le sirve para poner en perspectiva. “Te hace valorar mucho más las cosas”, insiste, como si la experiencia funcionara como una especie de reinicio: menos consumo, menos expectativas y más atención a lo esencial.
Otro elemento que destaca es el clima emocional. “Aquí todo el mundo siempre con una sonrisa. La gente es feliz y eso se contagia”, afirma. No lo presenta como postal ingenua, sino como algo que se nota en el trato diario: en la amabilidad, en la forma de relacionarse, en esa sensación de comunidad que, según ella, contrasta con la dinámica más competitiva y productivista que asocia a Los Ángeles.
De hecho, dice que la experiencia le está resultando “súper productiva” en un sentido poco habitual: no por trabajar más, sino por ordenarse por dentro.
Ves que la gente aquí es feliz sin nada
Cruz también introduce un matiz que evita idealizaciones. Reconoce que Bali puede no ser el mejor ejemplo para hablar de “auténtica” vida local, porque “se ha convertido en una burbuja hecha para turistas”. Aun así, sostiene que al salir de las zonas más visitadas y moverse por los alrededores, esa forma de vida más sencilla y alegre se percibe con claridad.
Su recomendación final vuelve a ser la misma, casi como un consejo vital: probarlo aunque sea por un tiempo acotado. “De todo lo que he vivido en mi vida hasta ahora, la mayor recomendación que yo os puedo hacer es vivir una experiencia tan enriquecedora como esta”, afirma.
Sin venderlo como una solución mágica, su mensaje apunta a algo que muchos viajeros repiten cuando cambian de continente: moverse de país puede cambiarte el paisaje, pero a veces lo que cambia de verdad es el marco mental con el que vuelves a casa.
Cambiar de país a veces no es solo cambiar de huso horario: es cambiar de prioridades. Eso es lo que defiende Paula Cruz, española instalada temporalmente en Indonesia tras haber vivido en Los Ángeles. En un vídeo compartido en redes, cuenta que esta experiencia le está removiendo por dentro y lo resume con una frase directa: “Vivir unos meses en un país asiático te cambia la mentalidad”.