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Final explicado de 'Algo terrible está a punto de suceder', el terror de los creadores de 'Stranger Things'
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Final explicado de 'Algo terrible está a punto de suceder', el terror de los creadores de 'Stranger Things'

La serie producida por los hermanos Duffer ha sido un gran éxito y mantiene varias teorías con respecto a un final que ha sorprendido a todos. Te contamos las claves del último episodio

Foto: La boda que lo centra todo en 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)
La boda que lo centra todo en 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)

Los primeros minutos de 'Algo terrible está a punto de suceder' son bastante arriesgados. Cuesta ver, en el piloto de una serie, tantas incógnitas abiertas sin que el espectador se pierda por el camino. Existe el miedo, razonable, de que la ficción no pueda cerrarlas a lo largo de los ocho capítulos.

Una chica a punto de casarse, a la que da vida Camila Morrone, viaja con su novio al hogar de la familia de él. Será allí, en una casa alejada de todo, donde contraerán matrimonio.

A medida que ambos van avanzando por carretera, recorriendo estampas inquietantes de la América profunda, se suceden los episodios de extrañeza. El chico cuenta a la chica la historia del dueño de una famosa firma de heladerías que secuestró a una mujer en los 90.

En mitad del camino, también se encuentran a un bebé abandonado en un coche aparcado en un área de servicio y a un señor que parece espiarla a ella en el baño de ese lugar.

Nada más llegar a la casa familiar de Nicky, Rachel sigue con la sensación de que algo no anda bien. La hermana de su prometido le cuenta una extraña historia sobre un 'Penitente' que asesina a las chicas y su vestido de novia desaparece.

El arranque no puede ser más prometedor: la tensión se palpa en el ambiente y los planos subjetivos, tan característicos del terror, así como la desazón de los parajes desoladores, lo convierten en un interesante punto de partida. Parte del secreto de esa atmósfera, tensa y efectiva, es que tras la producción están los hermanos Duffer, creadores de 'Stranger Things'.

placeholder Camila Morrone, terror antes del 'sí, quiero'. (Netflix)
Camila Morrone, terror antes del 'sí, quiero'. (Netflix)

El final, aunque parezca increíble, es capaz de conectar todas esas piezas sueltas. (SPOILERS a partir de aquí) En el último episodio, Rachel descubre que el peligro no viene solo de la familia de Nicky, de la que sospecha desde el primer capítulo, sino de su propio linaje. Una maldición establece que cualquier miembro del clan que decida casarse tiene que acudir al altar antes del atardecer del día de su boda.

Si el 'sí, quiero' tiene lugar con su alma gemela, no hay consecuencias. De lo contrario, la persona en cuestión acaba muriendo, víctima de una hemorragia.

placeholder La protagonista, en la casa de la inquietante familia de su prometido. (Netflix)
La protagonista, en la casa de la inquietante familia de su prometido. (Netflix)

A través del recuerdo de su madre, Rachel descubre que su progenitora murió así, desangrada el día de su enlace, justo después de sembrar la duda sobre si realmente estaba con 'la persona correcta'.

Ese detalle conecta el destino de su madre, a la que menciona en el episodio piloto, con el suyo y convierte la boda de Rachel en la repetición de una tragedia familiar.

placeholder Fotograma de 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)
Fotograma de 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)

Al parecer, una antepasada de Rachel hizo un pacto con la Muerte para recuperar a su prometido. Desde entonces, cada miembro de esa sangre que llegue al altar debe casarse con su verdadera alma gemela antes del atardecer; si no lo hace, muere desangrado.

Algunas explicaciones añaden que no basta con celebrar la boda de forma mecánica, sino de tener la certeza de que esa unión es auténtica.

placeholder Morrone, en un fotograma de 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)
Morrone, en un fotograma de 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)

Rachel llega al altar con Nicky, pero cuanto más se acerca el momento decisivo, más se instala en ella la sospecha de que él quizá no sea su alma gemela. La serie convierte esa duda sentimental en una sentencia sobrenatural: la tragedia no se activa solo por una boda maldita, sino por la fractura entre amor, creencia y verdad.

El final castiga no tanto el deseo de casarse, sino hacerlo desde una convicción falsa o errónea. Segundas lecturas también llevan a un debate sobre el miedo al compromiso. Quizá sea ese el verdadero tema de fondo de toda la serie.

placeholder Las familiares de Nicky, en 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)
Las familiares de Nicky, en 'Algo terrible está a punto de suceder'. (Netflix)

Lo más salvaje del final es que la maldición no afecta únicamente a Rachel. Según varias explicaciones, cuando la protagonista deja de creer que Nicky es 'el indicado', el horror se expande y golpea también al entorno de los Cunningham: se desencadena una cadena de muertes espantosas que convierten la boda en una carnicería.

Una unión equivocada no destruye solo a la novia, sino que contamina a dos familias enteras.

placeholder Los escenarios de la América profunda, parte del encanto de la serie. (Netflix)
Los escenarios de la América profunda, parte del encanto de la serie. (Netflix)

Varias publicaciones coinciden en que Rachel aparentemente muere, pero no desaparece del todo: termina convertida en la nueva figura del 'Penitente', una presencia condenada a acompañar y vigilar futuras bodas marcadas por la maldición. Así, el final no cierra del todo la historia, sino que transforma a la protagonista en parte del mecanismo que antes la perseguía.

¿Habrá segunda parte? La serie no solo ha obtenido buenas críticas, como un efectivo producto de terror, sino que se ha colocado en el cuarto puesto entre las series más vistas de Netflix en estos días. Un éxito sin la promoción de la que gozan otras producciones similares que puede provocar una secuela que mantenga y solucione muchas de las incógnitas abiertas.

Los primeros minutos de 'Algo terrible está a punto de suceder' son bastante arriesgados. Cuesta ver, en el piloto de una serie, tantas incógnitas abiertas sin que el espectador se pierda por el camino. Existe el miedo, razonable, de que la ficción no pueda cerrarlas a lo largo de los ocho capítulos.

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