Crítica de 'Stranger Things 5' (Vol. 2 y episodio final): el épico y anticlimático adiós a los héroes de Hawkins
Aunque la quinta no ha sido la mejor temporada, los héroes de Hawkins se despiden con un final épico que, pese a pasar de puntillas por ciertas subtramas, resulta emotivo y, como ocurre con los grandes clásicos, está abierto a interpretaciones
En una de las mejores secuencias de los últimos capítulos de 'Stranger Things' (y a partir de aquí, advertimos que hay SPOILERS) Robin, el personaje de Maya Hawke, explica a sus amigos, haciendo uso de unos vinilos y sus carátulas, por qué Max y Holly habitan juntas en la mente de Vecna, el gran súpervillano del que también descubriremos un pasado traumático.
Un momento aparentemente inane que compendia lo mejor de esta serie que ha finalizado al mismo tiempo que comenzaba el año 2026: personajes carismáticos, alusiones y guiños pop y descabelladas tramas de agujeros negros, energía cósmica y monstruos, a veces desmenuzadas en los diálogos para que el espectador no se pierda.
El problema, agudizado en esta temporada final, es cuando las subtramas y esos personajes se multiplican, algo que le ocurre a muchas series que sufren un 'efecto Boomer (el chicle, claro está) y se estiran hasta extremos imposibles.
FOTO: Netflix
Por muy adorables que sean esos chicos de Hawkins a los que hemos visto crecer, resulta casi imposible controlar tanta acción y tanta teoría sin volver loco al que lo ve. Incluso a ese feligrés que ha esperado cada temporada como agua de mayo.
Will Byers, tras la graduación. (Netflix)
La conclusión de 'Stranger Things' es más que digna y hace honor a los episodios de una década que la han convertido en una de las producciones más exitosas de este siglo. Los capítulos previos al frenético desenlace, que llegaba a Netflix este mismo 1 de enero, contienen grandes momentos.
Los chicos, graduados. (Netflix)
Por ejemplo: la persecución de los demogorgons en el hospital, que finaliza con los personajes agazapados tras un mueble en lo que es un claro homenaje a aquellos niños en la cocina, ocultos de los velocirraptores, de 'Jurassic Park'. Las referencias al maestro del cine o a Stephen King (algún diálogo de esta temporada menciona a 'Cujo') son continuas y ya no suponen ninguna sorpresa. Ni tampoco resultan, dicho sea de paso, tan orgánicas como al principio.
Once, enfrentada a Vecna y el Azotamentes. (Netflix)
Tampoco la resolución de algunos entuertos apuntados a lo largo de toda la serie. Por ejemplo, Will confiesa abiertamente que no le van las chicas como a sus amigos en una secuencia controvertida por su tibieza, por suponer una salida del armario algo descafeinada.
También hay instantes conmovedores como el del entendimiento y el cariño de Dustin y Joe cuando el primero salva la vida del segundo. O la pedida de mano de Jonathan a Nancy cuando están con el líquido blanco y viscoso casi al cuello. ¡Qué sería de 'Stranger Things' sin las viscosidades pringosas y sus impagables sonidos cada vez que los protagonistas han cruzado al Mundo del Revés!
La alegría y la amistad de Dustin y Joe. (Netflix)
Los hermanos Duffer, conscientes de la multiplicidad de situaciones y personajes, los unifican para luchar contra el Azotamentes en el último capítulo. Una secuencia colosal en la que se enfrentan a una araña gigantesca del tamaño de "un Godzilla" (Robin, gran alivio cómico de esta temporada, dixit) y que demuestra el poderío económico que ha alcanzado la producción en su coda.
La graduación del último capítulo de 'Stranger Things'. (Netflix)
Tanto cariño le tienen los autores a esos caracteres que, en este last chapter, les dedican casi una hora de felicidad para que sepamos, esta vez por separado, lo que ocurrió con cada uno de ellos. Como apuntaba alguna compañera en otra reseña, es algo que resulta anticlimático (y más si tenemos en cuenta que algunos conflictos, como el posible arrepentimiento de Vecna/Henry, se resuelven rápido y corriendo) pero, al menos, no deja puntada sin hilo.
Cine y amor en el desenlace de 'Stranger Things'. (Netflix)
Los Duffer retoman el pulso en los últimos diez minutos y juegan a la sana ambigüedad, al 'elige tu propia aventura', inventando un final paralelo para Once, narrado por Mike mientras la pandilla juega al 'Dragones y mazmorras'. Un par de secuencias antes, en el momento más ojiplático del último episodio, los chicos se enfrentan al ejército y la pobre 'Ce' se acaba autoinmolando pensando que, muerto el perro, se acabó la rabia.
Los dilemas de Once en el último capítulo de 'Stranger Things'. (Netflix)
¿Falleció? ¿Sobrevivió y todo era un truco de prestidigitador para esconderse de los malos? Como dijo James Cameron cuando se negó a aclarar si la anciana Rose moría o solo soñaba en la secuencia final de 'Titanic', es el espectador el que tiene que decidir por sí mismo.
Maya Hawke, uno de los grandes personajes de 'Stranger Things'. (Netflix)
Así, con sus pros y sus contras, la quinta no ha sido la mejor temporada de 'Stranger Things', pero hay que reconocer que el cierre es lo suficientemente emotivo y abierto como para, puestos a imaginar, vislumbremos una posible secuela (los más pequeños, observados por un Mike a punto de irse a la universidad, jugando a los mismos juegos de rol que sus predecesores). Una despedida para dejar satisfechos incluso a los más exigentes.
El cierre quizá no se recuerde entre las obras maestras de la ficción televisiva, pero sí nos conmueve y nos hace pensar que nuestros héroes seguirán viviendo aventuras en algún universo paralelo. Como cantaba David Bowie, aunque sea 'just for one day'.
En una de las mejores secuencias de los últimos capítulos de 'Stranger Things' (y a partir de aquí, advertimos que hay SPOILERS) Robin, el personaje de Maya Hawke, explica a sus amigos, haciendo uso de unos vinilos y sus carátulas, por qué Max y Holly habitan juntas en la mente de Vecna, el gran súpervillano del que también descubriremos un pasado traumático.