El pueblo valenciano ideal para una escapada esta primavera: con parque natural, puentes colgantes y un castillo medieval que vale la pena visitar
Naturaleza, historia y planes al aire libre se combinan en uno de los destinos más atractivos del interior de Valencia. Chulilla es perfecto para desconectar unos días sin alejarse demasiado de la ciudad
- El pueblo con montaña y playa más bonito de España: con una gastronomía única y paisajes de postal
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
Hay destinos que en primavera ganan todavía más fuerza, y Chulilla es uno de ellos. Este municipio del interior de Valencia, situado en la comarca de Los Serranos, se ha convertido en una de esas escapadas que funcionan igual de bien para quienes buscan caminar entre naturaleza como para quienes prefieren perderse por un casco antiguo con encanto y rematar la jornada con buenas panorámicas. Pegado a un espectacular cañón excavado por el río Turia, el pueblo reúne historia, paisaje y rutas muy fotogénicas en un solo plan.
Uno de sus grandes reclamos está en la conocida Ruta de los Puentes Colgantes, también llamada ruta de Los Calderones o senda de los Pantaneros. Este recorrido nació a raíz de la construcción del embalse de Loriguilla, cuando los trabajadores tenían que desplazarse a diario desde Chulilla hasta la obra en los años 50. Hoy se ha transformado en una de las rutas senderistas más populares de la provincia, apta para disfrutar en familia y con el atractivo añadido de cruzar dos puentes colgantes sobre las hoces del Turia.
El entorno no es un simple decorado. La ruta atraviesa las Hoces del río Turia y el Paraje Natural Municipal de Los Calderones, donde el paisaje se vuelve especialmente llamativo por la garganta abierta en la roca caliza, las paredes verticales de más de 80 metros y la mezcla de bosque de ribera y matorral mediterráneo. Es precisamente esa combinación la que convierte a Chulilla en una escapada especialmente apetecible en primavera, cuando las temperaturas invitan a caminar y el entorno luce en uno de sus mejores momentos.
Pero Chulilla no se agota en el senderismo. En la parte más alta del pueblo espera su castillo, una fortaleza de origen musulmán abierta al público y encaramada a la montaña, desde la que se contemplan unas vistas espectaculares del cañón del Turia y del propio casco urbano. Se trata de un castillo árabe que siguió utilizándose, con distintos usos y reformas, hasta 1872.
La subida merece la pena no solo por el monumento, sino también por la manera en que la muralla se funde con la roca y dibuja una silueta inconfundible sobre el peñón. Es uno de esos lugares que explican por sí solos por qué Chulilla se ha hecho hueco entre las escapadas favoritas del interior valenciano: combina patrimonio, paisaje y naturaleza en un mismo enclave.
Después del castillo, lo ideal es dejarse caer por el casco histórico. Las calles estrechas, las fachadas blancas, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles y miradores como La Peñeta completan un recorrido muy agradecido para hacer sin prisa. Y para redondear la visita, el Charco Azul suma otro de los rincones más reconocibles del municipio, un remanso del Turia encajado entre paredes verticales que refuerza esa imagen de Chulilla como destino donde todo encaja.
Chulilla tiene a su favor que es un pueblo con encanto, con una ruta icónica con puentes colgantes y un castillo medieval que ofrece una de las mejores postales del interior de Valencia. Para una escapada de primavera, pocas combinaciones resultan tan apetecibles como esta.
- El pueblo con montaña y playa más bonito de España: con una gastronomía única y paisajes de postal
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
Hay destinos que en primavera ganan todavía más fuerza, y Chulilla es uno de ellos. Este municipio del interior de Valencia, situado en la comarca de Los Serranos, se ha convertido en una de esas escapadas que funcionan igual de bien para quienes buscan caminar entre naturaleza como para quienes prefieren perderse por un casco antiguo con encanto y rematar la jornada con buenas panorámicas. Pegado a un espectacular cañón excavado por el río Turia, el pueblo reúne historia, paisaje y rutas muy fotogénicas en un solo plan.