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De cómo el lujo de altura y la leyenda del mítico Gran Hotel La Florida han vuelto al monte Tibidabo
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HOTELES DIVINOS

De cómo el lujo de altura y la leyenda del mítico Gran Hotel La Florida han vuelto al monte Tibidabo

El histórico icono barcelonés renace como hotel de gran lujo tras una reforma millonaria: 70 habitaciones, gastronomía de altura y una experiencia que recupera, con lenguaje contemporáneo, el esplendor burgués del Tibidabo

Foto: En septiembre de 2025, Sunset Hospitality Group inauguró METT Barcelona, un hotel flamante y elevado. (Cortesía)
En septiembre de 2025, Sunset Hospitality Group inauguró METT Barcelona, un hotel flamante y elevado. (Cortesía)

En 1925, en la cima del monte Tibidabo —donde Barcelona adquiere la apariencia de una gran maqueta cortada por el mar, el aire es más limpio y la luz más pura—, se inauguró un establecimiento llamado a trascender: el Gran Hotel La Florida, todo un alarde creado para satisfacer la necesidad de la alta burguesía condal de símbolos que aportasen estatus.

Diseñado por el arquitecto Ramón Raventós, el edificio condensaba el deseo de una época que quería reconocerse europea, moderna, elegante y dueña de su destino. Llegar hasta allí tenía algo de liturgia: el ascenso por la montaña, el aire más fino, la ciudad empequeñecida a los pies, la impresión deliciosa de haber dejado atrás el ruido y las obligaciones para entrar en un paraíso reservado a unos pocos elegidos.

Para los burgueses catalanes, La Florida se convirtió en el escenario perfecto desde el que cultivar una imagen de prestigio en un entorno cuidadosamente compuesto. Sus terrazas, sus salones y sus comedores reunían a familias acomodadas, apellidos influyentes y fortunas deseosas de exhibir una mezcla muy precisa de riqueza, gusto y educación.

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placeholder METT Barcelona, un hotel de Sunset Hospitality Group. (Cortesía)
METT Barcelona, un hotel de Sunset Hospitality Group. (Cortesía)

En aquel hotel de altura se celebraban veraneos, encuentros, conversaciones discretas y toda la coreografía social de una élite que encontró en el lujo una extensión natural a su poder.

Con los años, la historia dejó su marca sobre aquel mundo de terciopelo, guantes blancos, modales impecables y certidumbres de clase. La guerra, los cambios políticos y las transformaciones sociales fueron erosionando el brillo del hotel hasta su cierre en la década de 1970.

Tras varios periodos de inactividad y posteriores intervenciones —ampliación incluida—, el edificio volvió a operar como hotel una vez superado el primer cuarto del siglo XXI.

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placeholder METT Barcelona. Ctra. de Vallvidrera al Tibidabo, 83-93, Sarrià-Sant Gervasi, Barcelona. (Cortesía)
METT Barcelona. Ctra. de Vallvidrera al Tibidabo, 83-93, Sarrià-Sant Gervasi, Barcelona. (Cortesía)

En septiembre de 2025, el inmueble reabrió bajo la marca METT Barcelona, gestionado por el grupo internacional Sunset Hospitality Group, tras una inversión de 15 millones de euros perfectamente aprovechada..

El espíritu del antiguo La Florida volvía así a la actividad como hotel de cinco estrellas gran lujo, con setenta habitaciones repartidas entre deluxe, junior suites y suites, seis terrazas panorámicas, dos piscinas, spa, espacios para eventos y un gran restaurante abierto a toda la ciudad.

Habitaciones realmente espaciosas, sosiego máximo al observar cada pieza del mobiliario —puro diseño—, camas dignas de Zeus y un silencio perfecto nos elevan a una realidad prémium.

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placeholder Con 1925 Vermutería y el restaurante Albarada METT Barcelona eleva la apuesta. (Cortesía)
Con 1925 Vermutería y el restaurante Albarada METT Barcelona eleva la apuesta. (Cortesía)

En METT Barcelona conviven estancia, bienestar, restauración y actividad social; y todo bajo el denominador común de la excelencia, potenciado por un equipo de profesionales de altura (será cosa de los 512 metros del Tibidabo).

En esa nueva etapa aparecen el Valmont Red Carpet Spa, las salas de reuniones con luz natural, un club privado y una oferta gastronómica distribuida entre varios espacios: 1925 Vermutería, el pool bar, el lobby bar by Lladró y, encabezándolo todo, Albarada.

La Albarada de Rubén Briones

Albarada, dirigido por el chef Rubén Briones, trabaja con una carta basada en producto local y de temporada, con referencias mediterráneas tratadas desde formulaciones tan sencillas como sofisticadas; tres ricos ejemplos: lubina salvaje con sofrito y salsa de puerros, cordero a fuego lento con mojo de menta y arroz con bogavante a la parrilla.

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placeholder Rubén Briones pone el alma y mucho amor en cada plato de Albarada. (Cortesía)
Rubén Briones pone el alma y mucho amor en cada plato de Albarada. (Cortesía)

La sala, diseñada por Astet Studio, se organiza en torno a un comedor luminoso con un olivo en el centro, materiales naturales, artesanía local y una paleta de colores vinculada al paisaje catalán.

METT es como estar en el cielo con una copa de buen vino en la mano mientras la noche y una nube con forma de sábana acunan la preciosa Barcelona.

En 1925, en la cima del monte Tibidabo —donde Barcelona adquiere la apariencia de una gran maqueta cortada por el mar, el aire es más limpio y la luz más pura—, se inauguró un establecimiento llamado a trascender: el Gran Hotel La Florida, todo un alarde creado para satisfacer la necesidad de la alta burguesía condal de símbolos que aportasen estatus.

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