Michael S. Smith, el decorador favorito de los Obama y las fortunas con buen gusto: "España está muy dentro de mí"
Es uno de los diseñadores de interiores más deseados de Estados Unidos, tanto que transformó la Casa Blanca para los Obama. Se ve a sí mismo como un cineasta que reivindica el peso de la historia y, lo más importante: ama España
Michael S. Smith, decorador estrella y pareja de James Costos, exembajador de Estados Unidos en España, en un salón de su casa de Madrid. (Michael Mundy)
Para Michael S. Smith (Los Ángeles, California, 1963), el diseño de interiores no va de disponer muebles bonitos u objetos decorativos en una habitación; va, más bien, de escribir un relato, de dar forma a una narrativa visual y vital. Cree nuestro protagonista que su muy educada mirada podría ser un híbrido entre la de un cineasta enamorado del arte de relatar y la de un historiador riguroso. Efectivamente, sus propuestas resultan escenografías perfectas, tremendamente atractivas, en las que quedarse a vivir al instante; auténticos puentes estéticos entre Europa y América, entre el clasicismo y el modernismo.
Tras semanas de correos electrónicos y whatsapps, encontramos una escala técnica en Madrid para conocer personalmente a Michael S. Smith y dar forma a esta entrevista. Michael es como George Clooney —pero en rubio— en ‘Up in the Air’, un experto en maletas perfectas y aeropuertos de todo el mundo que ha aprendido a ordenar mejor sus ideas cuando la vida transcurre a velocidad de crucero. No para.
Con residencias en Bel Air, Palm Springs, Madrid y Mallorca, acordamos encontrarnos en la de la capital de España, un precioso pisazo en la zona noble del barrio de Chamberí al que él se refiere como "apartamento". En verdad, la primera exigencia del lujo en cuestiones inmobiliarias tiene nombre propio: metros cúbicos, darling, no cuadrados.
Smith es de esas personas a las que no queda otra que tildar de encantadoras. Lo es y mucho. Será cuestión de su exquisita educación —en el Otis College of Art and Design de Los Ángeles con posgrado en el Victoria and Albert Museum de Londres—, de su bonhomía —sencillez, bondad y honradez en el comportamiento, RAE dixit— o de su don de gentes, elevado a la máxima expresión en su papel como pareja de James Costos, diplomático y embajador de Estados Unidos en España, por mandato de Barack Obama, entre 2013 y 2017.
En 1990 fundó su propia firma, Michael S. Smith Inc. En 2008, fue el elegido por el matrimonio Obama para redecorar las estancias residenciales de la Casa Blanca y, posteriormente, el Despacho Oval —la misma Casa Blanca que Donald Trump ha derribado parcialmente para levantar un salón de baile y el mismo Despacho Oval que el billonario ha llenado de dorados—. En 2022, influenciado por su etapa española, abrió en Madrid Greco Fabrics, un tentador showroom de papeles de pared y textiles prémium orientado a profesionales (decoradores, arquitectos) y "civiles" que precisan exclusividad.
Tiempo ya de desgranar la sana obsesión de Michael S. Smith por la historia, su visión sobre el mercado español del interiorismo y su firme creencia de que la humildad y la empatía son indispensables en cualquier proceso creativo y para que el mundo siga avanzando.
El delicioso sol de una primavera primeriza inunda el salón principal del "apartamento" madrileño. Todo lo que nos rodea es, sencillamente, adorable.
Michael S. Smith en su casa de Madrid. (Michael Mundy)
PREGUNTA. ¿Qué tipo de niño fuiste? ¿Qué querías ser de mayor?
RESPUESTA. Siempre estuve obsesionado con la historia. Desde muy joven iba a la biblioteca del colegio o del pueblo, tomaba libros y me sentaba en el suelo a leer sobre el pasado. Recuerdo que mis padres debían de pensar que estaba loco, porque pasaba por etapas obsesivas. Hubo un tiempo en el que decidí que era japonés: solo quería comida japonesa, puse mi cama en el suelo y solo leía libros o veía películas sobre Japón. Luego me dio por la Revolución Rusa y después pasé por una etapa muy española. Mis padres fueron bastante pacientes conmigo.
"Me encanta sumergirme en la historia de una casa y de las personas que la habitan para combinar ambos elementos y crear algo similar a una película sobre sus vidas"
Tal y como lo veo, aquello fue el indicio de lo que hago hoy: sumergirme dentro de una idea. No hablo de entender la historia de una forma academicista estricta, sino de aproximarse a ella como un director de cine. Me encanta sumergirme en la historia de una casa y de las personas que la habitan para combinar ambos elementos y crear algo similar a una película sobre sus vidas. Esta obsesión por la historia es lo que hace posible mi trabajo.
P. ¿Quién fue tu gran maestro en cuestiones decorativas? ¿Quién te dio ese consejo que hoy sigues teniendo presente?
R. Fue más bien una combinación de personas. Trabajé para decoradores muy famosos cuando era joven y, curiosamente, aprendí más sobre qué no hacer que sobre qué hacer. A veces, las lecciones más impactantes provienen de aquello que no sale como esperas.
"Trabajé para decoradores muy famosos cuando era joven y, curiosamente, aprendí más sobre qué no hacer que sobre qué hacer"
A los 17 o 18 años trabajé un verano en una firma que tenía unos seis diseñadores. Observar cómo interactuaban con distintos clientes y proyectos fue increíblemente útil. Aprender cómo no gestionar un negocio o cómo no tratar a un cliente fue fundamental. Ver los errores de otros me ahorró muchísimos problemas y preocupaciones.
El inconfundible sello de Michael S. Smith. (Michael Mundy)
P. ¿Cómo definirías tu estilo de la forma más simple posible?
R. Es muy difícil de responder porque está en constante evolución. A veces lo defino como un "tradicionalismo actualizado". Mi trabajo busca mezclar aspectos antiguos y contemporáneos: puedo combinar antigüedades georgianas o papel pintado chino del siglo XVIII con textiles uzbekos bordados a mano, alfombras marroquíes blanqueadas por el sol y otros elementos modernos.
Es una mezcla de estilo clásico europeo y modernismo estadounidense. Es como la sensación de un coche en movimiento, algo que evoluciona. Hay cosas que odiaba hace cinco años y que hoy me parecen aceptables. Prefiero que sean otros quienes describan mi trabajo antes que hacerlo yo mismo.
P. Has trabajado para clientes como Steven Spielberg, Dustin Hoffman o Cindy Crawford, pero tu proyecto más mediático fue el Despacho Oval. ¿Cómo se aborda un espacio de esa relevancia histórica?
R. Fue un honor que el presidente Obama me nombrara para el Comité de Preservación de la Casa Blanca. En el Despacho Oval, el reto fue introducir elementos que reflejaran la historia de la nación con una sensibilidad actual. Predominaron los tonos topo y beige, e incorporamos cerámicas de nativos americanos prestadas por el Museo Nacional de los Indios Americanos.
"En un proyecto como el Despacho Oval, el reto fue introducir elementos que reflejaran la historia de la nación con una sensibilidad actual"
Instalamos una alfombra tejida con citas de Martin Luther King Jr. y John F. Kennedy, y una mesa de centro de mica muy contemporánea de Roman Thomas. Al final, se trata de lo mismo que hago en cualquier casa: seleccionar piezas para que las dependencias privadas y públicas cuenten una historia con equilibrio y belleza.
Grandes casas firmadas por Michael S. Smith. (@michaelsmithinc)
P. ¿Qué papel juega el arte contemporáneo en tu trabajo?
R. Es muy importante para mí. Pronto se publicará información sobre mi trabajo como curador en el Centro Presidencial Obama de Chicago —que albergará la Biblioteca Presidencial de EE. UU.—. Mantengo una estrecha relación con muchos artistas contemporáneos.
"Los artistas poseen una pureza inmune a los deseos de cualquier cliente, algo que yo no puedo permitirme. Mi trabajo consiste en lograr que sus piezas encajen y conecten"
El arte es una creación pura, lo mío es un oficio. Yo no soy un artista. Respondo al arte, a veces incluso lo encargo, pero el arte es la visión de un creador; ellos poseen una pureza inmune a los deseos de cualquier cliente, algo que yo no puedo permitirme. Mi trabajo consiste en lograr que las piezas encajen y conecten.
P. ¿Cómo funciona tu cabeza?
R. Como mencionaba antes, me veo como un director de cine. La idea es la parte fácil; lo difícil es la ejecución. Por ejemplo, en este apartamento donde estamos ahora no había nada: ni suelos, ni paredes, solo las ventanas y la altura. Tuve la idea de lo que quería y el reto fue materializarlo.
P. ¿La paciencia es clave en tu día a día?
R. La paciencia lo es casi todo. En este oficio, tu enemigo es la sorpresa. Para los clientes es lo peor. Lo que hago involucra a mucha gente y puede ser muy costoso, por lo que no quieres sorpresas. Quieres que el cliente sepa exactamente lo que va a recibir para que, al final, esté feliz. Las sorpresas son malas.
"A medida que gano experiencia, los proyectos requieren más tiempo de elaboración para que queden perfectos. Lo más valioso es el tiempo"
P. ¿Qué te hace aceptar un encargo o qué te hace decir no?
R. Cuando llegas a cierto punto en tu carrera, lo más valioso es el tiempo. Generalmente, el motivo por el cual rechazo un proyecto es simplemente por falta de tiempo. A medida que gano experiencia, los proyectos requieren más tiempo de elaboración para que queden perfectos. Además, necesito amar la historia que hay detrás: la casa, la gente o la ubicación. Ahora, por ejemplo, estoy trabajando en Doha, en Catar, y me resulta fascinante porque es algo totalmente nuevo para mí.
P. ¿Cuánta gente trabaja contigo?
R. Mucha. Alrededor de 60 o 70 personas.
P. Vives en 'modo viaje'. ¿No acaba resultando agotador?
R. Normalmente viajo por proyectos, aunque a veces lo hago solo por placer. Me encanta la India. Puedo ver un suelo allí que me fascine y querer comprarlo para un encargo. Todo viaje es creativo, incluso cuando no es perfecto; en el avión, cuando estoy aislado, ordeno mucho mejor mis ideas. Cada viaje es, a la vez, trabajo y aventura.
"Todo viaje es creativo, incluso cuando no es perfecto; en el avión, cuando estoy aislado, ordeno mucho mejor mis ideas"
P. Muchos grandes interioristas viajan y compran piezas compulsivamente que acumulan en almacenes y luego "colocan" a sus clientes. ¿Te pasa lo mismo?
R. Sí, tengo mucho espacio de almacenamiento. Pero no compro solo porque algo sea bello; compro con una idea en mente, aunque luego no funcione como pensaba. Pero sí, he tenido que controlarme porque antes compraba demasiado.
Grandes casas firmadas por Michael S. Smith. (@michaelsmithinc)
P. ¿Cómo y cuándo conoces España?
R. Nos instalamos aquí cuando James (Costos) fue nombrado embajador, pero antes ya veraneábamos en Mallorca. Es una historia curiosa: vimos una foto de una casa preciosa en Mallorca, así que investigamos y cambiamos un viaje previsto a Italia. Nos enamoramos de la casa y de la isla al instante.
"Vimos una foto de una casa preciosa en Mallorca, así que investigamos y cambiamos un viaje previsto a Italia. Nos enamoramos de la casa y de la isla al instante"
Si creces en California, España está en todas partes: Santa Ana, Mission Viejo, las misiones fundadas por los religiosos... Todo tiene raíces españolas. Mallorca tiene muchas similitudes con California; de hecho, Fray Junípero Serra, el creador de las misiones, era mallorquín. De niño viví muy cerca de la misión de San Juan Capistrano, en el condado de Orange, así que esa arquitectura y esos nombres son parte de mi ADN.
Viviendo en Madrid utilizamos el ejemplo que los Obama establecieron en la Casa Blanca: abrimos las puertas de la embajada para crear un diálogo fructífero con los españoles. Fue una etapa de "diplomacia suave" muy gratificante.
Greco, el otro gran protagonista. (Cortesía)
P. Greco Fabrics, tu showroom de Madrid, parece ser tu apuesta definitiva por nuestro mercado y el europeo.
R. Efectivamente. El nombre viene de nuestro perro, Greco, que rescatamos aquí en Madrid a través de la fundación con la que colabora Alicia Koplowitz. Su nombre fue perfecto porque la familia de James es griega y coincidió con el 300 aniversario de El Greco.
"Me parece que ser niño hoy debe ser muy difícil; antes sabías más o menos cómo sería el mundo en diez años, ahora no tenemos ni idea"
El showroom es el resultado de años de relaciones con fabricantes de telas. Para mí, los creadores de telas son artistas; el diseño de textiles requiere una confianza y un ojo muy especiales. Me parece algo mágico. El showroom no nació como una idea puramente comercial, sino como algo orgánico; sentíamos que debía estar aquí para conectar la tradición de diseñadores como Jaime Parladé o Duarte Pinto Coelho con una visión más global.
P. ¿Qué te interesa del interiorismo contemporáneo español?
R. Creo que el interiorismo español está infravalorado a nivel mundial. Hay gente maravillosa trabajando aquí que sabe convivir con la historia de forma relajada y respetuosa. Aquí se tiene una conciencia de la luz y de las texturas muy especial.
"Necesitamos recuperar la humildad, la empatía y la capacidad de conectar con los demás por encima de la tecnología o las redes sociales. Ese es el verdadero desafío"
P. ¿Qué porcentaje de español corre por tus venas?
R. Definitivamente, España está muy dentro de mí. Dicen que somos un noventa por ciento de agua, y yo he bebido mucha agua española, así que el porcentaje debe ser alto. Amo la calidad de vida de España, es muy distinta a la de Estados Unidos; aquí se convive con la historia de forma respetuosa y relajada.
España siempre ha luchado por mantener su identidad única, y eso merece todos mis respetos. Te diría, sobre todo cuando estoy aquí, que me siento español al cincuenta por ciento. En mi casa de Los Ángeles el vino suele ser español y mucha de la música también. Los Costos-Smith somos un poco "la embajada de España" en Los Ángeles.
María García de la Rasilla, amiga y persona de confianza de Michael S. Smith en España, en el showroom de Greco Fabrics (Calle Lagasca, 107, Madrid).
P. ¿Qué te preocupa del mundo de hoy?
R. Me preocupa casi todo. Antes podíamos irnos a dormir sin preocuparnos tanto por lo que traería el mañana. Ahora vivimos tiempos de gran incertidumbre y miedo: conflictos internacionales, la irrupción de la IA... Es una época muy incómoda. Me parece que ser niño hoy debe ser muy difícil por esa falta de estabilidad; antes sabías más o menos cómo sería el mundo en diez años, ahora no tenemos ni idea.
Me gustaría pensar que la belleza y el amor son suficientes para cambiar el mundo, pero creo que se requiere más esfuerzo. Nuestra obsesión por ser "especiales" y estar separados es peligrosa. Nadie es tan especial. Necesitamos recuperar la humildad, la empatía y la capacidad de conectar con los demás por encima de la tecnología o las redes sociales. Ese es el verdadero desafío.
Para Michael S. Smith (Los Ángeles, California, 1963), el diseño de interiores no va de disponer muebles bonitos u objetos decorativos en una habitación; va, más bien, de escribir un relato, de dar forma a una narrativa visual y vital. Cree nuestro protagonista que su muy educada mirada podría ser un híbrido entre la de un cineasta enamorado del arte de relatar y la de un historiador riguroso. Efectivamente, sus propuestas resultan escenografías perfectas, tremendamente atractivas, en las que quedarse a vivir al instante; auténticos puentes estéticos entre Europa y América, entre el clasicismo y el modernismo.