La noche del miércoles pasado fue una de esas que duran bastante más de lo que marca el reloj. Los Premios Vanitatis nos tuvieron viviendo prácticamente dentro del móvil, del backstage y de la redacción durante días. Ya habréis visto parte del resultado esta semana, pero hay una parte menos glamurosa que nunca se cuenta demasiado: la preparación previa. Porque sí, estas fiestas son divertidas, pero también requieren una cierta ingeniería estética para no acabar pareciendo una versión agotada de ti misma bajo focos HD.
Nuestro jefe, por ejemplo, llevaba meses preparándose. Literalmente meses. Hubo gimnasio, color tropical y una disciplina que, sinceramente, admiro muchísimo porque yo jamás podría sostener. Mi preparación fue bastante más modesta y realista: manicura, peluquería y pasar por las manos de las maquilladoras de Bobbi Brown en El Corte Inglés de Pozuelo.
Muchas amigas me preguntaron después por qué fui precisamente allí y la respuesta es bastante sencilla. El primer producto de maquillaje importante que tuve en mi vida fue de Bobbi Brown. Y desde entonces me pasa una cosa muy concreta con la marca: sé que, coja quien me coja, voy a salir sintiéndome yo. No disfrazada de otra persona.
Además, hay un detalle bastante práctico que mucha gente no conoce: puedes reservar maquillaje para eventos simplemente comprando productos. Vas, te sientan, te preparan y sales lista para la fiesta. Fui con una compañera y las dos acabamos estupendas. De verdad.
Luego vino la segunda parte de toda gran noche. Como decía la abuela de una amiga mía: “Después de una fiesta viene la Virgen de los Dolores”. Y en belleza eso significa exactamente una cosa: quitarse la cara de evento mientras miras tu reflejo y te preguntas en qué momento pensaste que en estilo de vida te iba tocar escribir hasta esa hora y acostarte tan tarde.
¿Dónde está Wally? El equipo de Vanitatis el día de la fiesta
Yo llegué a casa a las siete, después de terminar contenidos y revisar fotos, y en lugar de hacer algo sensato como dormir, decidí que era un momento excelente para probar productos que tenía pendientes en casa. Una especie de laboratorio improvisado de madrugada con bastante poca supervisión mental.
La sorpresa vino al día siguiente. Mi marido me dijo una frase que, honestamente, vale más que cualquier review de TikTok: “Te he visto peor otras veces”. Traducido al lenguaje cosmético: funcionaron. Y como creo profundamente en compartir los pequeños milagros domésticos cuando aparecen, aquí va mi selección postfiesta.
Espuma Facial Limpiadora, de Brudy Cosmetics
Reconozco que soy bastante exigente con las limpiadoras. Muchas prometen respetar la barrera cutánea y luego dejan la cara tirante como si acabaras de lavar una sartén. Esta espuma no hace eso. Limpia muy bien maquillaje, protector solar y restos de noche larga, pero mantiene cierta comodidad después.
Brudy
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La textura es ligera y muy fácil de usar incluso cuando estás agotada y no quieres complicarte la vida con dobles limpiezas coreanas de doce pasos. Me gustó especialmente porque deja sensación de limpieza real sin convertir la piel en papel.
Beste No.9 Jelly Cleanser, de Drunk Elephant
Drunk Elephant tiene algo que pocas marcas consiguen: incluso sus limpiadoras parecen productos de tratamiento. Esta en concreto tiene textura gel bastante agradable y elimina maquillaje y suciedad sin sensación agresiva.
Drunk Elephant
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Me gusta porque deja la piel muy equilibrada, especialmente después de llevar maquillaje potente durante horas. Además, no tiene perfume invasivo ni esa sensación excesivamente “quirúrgica” de algunas limpiadoras virales. La utilicé como segundo paso y entendí perfectamente por qué tiene tanta gente fiel.
Absolue Longevity MD The Serum Meta Recovery Mitopure, de Lancôme
Este sérum de Lancôme fue probablemente el producto más “piel descansada aunque claramente no lo estés” de toda la rutina improvisada postpremios. La fórmula gira alrededor de Mitopure, un activo enfocado en la recuperación celular y en mejorar cómo responde la piel al cansancio acumulado.
Lancôme
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Y honestamente, se nota más en el aspecto general que en un efecto inmediato exagerado. La piel amanece más uniforme, menos apagada y bastante más cómoda. Tiene textura ligera, muy cosmética, y deja esa sensación de tratamiento serio que trabaja mientras tú intentas sobrevivir al día siguiente de un evento.
6 in 1 Balm, de Diana Montoya
Hay productos que parecen pensados para personas mucho más organizadas que tú y luego están los bálsamos multitarea, que básicamente existen para salvar a gente cansada. Este de Diana Montoya tiene textura densa pero no pesada y esa sensación muy agradable de producto que realmente calma la piel en lugar de simplemente dejar brillo.
Diana Montoya
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Lleva aceites nutritivos y funciona especialmente bien cuando llegas tarde, has dormido poco y necesitas que tu cara deje de parecer enfadada contigo. Yo lo utilicé casi como mascarilla rápida antes de dormir y al día siguiente la piel seguía flexible. Bastante impresionante teniendo en cuenta el contexto.
Chitosan Multi-Use Styling Spray, de Dyson
No esperaba incluir un producto capilar en esta selección, pero honestamente se lo merece. Lo usé antes del evento y el peinado sobrevivió bastante mejor de lo que esperaba teniendo en cuenta las horas, el calor y el cansancio acumulado.
Dyson
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Tiene fijación flexible, nada acartonada, y sirve más para mantener movimiento bonito que para construir peinados rígidos. Eso se agradece muchísimo porque nadie quiere tocarse el pelo y sentir una estructura arquitectónica. Además, refresca bastante bien al día siguiente, algo clave cuando llegas tarde y tu relación con el cepillo ya empieza a deteriorarse.
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La noche del miércoles pasado fue una de esas que duran bastante más de lo que marca el reloj. Los Premios Vanitatis nos tuvieron viviendo prácticamente dentro del móvil, del backstage y de la redacción durante días. Ya habréis visto parte del resultado esta semana, pero hay una parte menos glamurosa que nunca se cuenta demasiado: la preparación previa. Porque sí, estas fiestas son divertidas, pero también requieren una cierta ingeniería estética para no acabar pareciendo una versión agotada de ti misma bajo focos HD.