Una ensalada puede ser memorable con un gesto muy sencillo que los cocineros repiten sin cansarse: aliñarla por capas y no al final. El truco infalible para que tenga más sabor está en sazonar primero los ingredientes, añadir el ácido después y terminar siempre con elaceite de oliva.
El orden a la hora de aliñarla es fundamental para su sabor. (iStock)
Los cocineros explican que la sal debe ir primero porque necesita tocar directamente los alimentos para realzar su sabor. Después entra el vinagre que aporta frescura y despierta los matices de verduras, hortalizas y hojas verdes.El aceite, en cambio, debe llegar al final para envolverlo todo.
Y es que el aceite actúa como una capa protectora. Si se añade demasiado pronto, cubre los ingredientes y dificulta que la sal y el vinagre se repartan bien. Por eso, el aliño funciona mejor cuando se construye en orden: primero sal, luego ácido y, por último, aceite de oliva virgen extra.
El aceite de oliva siempre debe ir al final del aliño. (iStock)
También ayuda elegir un buen aceite de oliva. En una receta tan sencilla, la calidad del aliño se nota desde el primer bocado. Un virgen extra con personalidad puede transformar una ensalada básica en un plato mucho más completo, aromático y apetecible.
Al final, el secreto no está en añadir muchos ingredientes, sino en tratarlos bien. Respetar el orden del aliño, sazonar con intención y mezclar en el momento justo es el truco más sencillo para que cualquier ensalada tenga más sabor y parezca hecha por un profesional.
Una ensalada puede ser memorable con un gesto muy sencillo que los cocineros repiten sin cansarse: aliñarla por capas y no al final. El truco infalible para que tenga más sabor está en sazonar primero los ingredientes, añadir el ácido después y terminar siempre con elaceite de oliva.