Nace Bless Barcelona, el hotelazo que recupera la historia de Plaça de Catalunya y eleva el hedonismo contemporáneo
La llegada de Bless a la capital catalana recupera un edificio histórico y despliega su particular concepción del lujo: gastronomía, bienestar, diseño y la clara vocación de convertir cada estancia en una experiencia única. ¿Sientes la llamada?
Bless Barcelona recupera la historia de Plaça de Catalunya para brillar. (Cortesía)
Albert Einstein dijo que "la imaginación es más importante que el conocimiento". Como ilustre huésped que se alojó en lo que hoy es el flamante Bless Barcelona, suscribimos su reflexión porque no cabe duda de que para dar vida a un hotelazo hay que tener conocimientos y años de experiencia, pero, sobre todo, mucha imaginación para crear algo con una personalidad irresistible.
Mucho de eso hay en la filosofía Bless, una firma que ha hecho del denominado lujo hedonista su carta de presentación: una forma de entender la hotelería en la que el placer ocupa el centro de la experiencia. En otras palabras: comer bien, dormir mejor, tomarse un cóctel sin mirar el reloj, dedicar tiempo al cuerpo y convertir el propio hotel en una manera más de disfrutar la ciudad.
Bless aterriza en Barcelona con una baza difícil de igualar: la ubicación. El hotel ocupa uno de los enclaves más reconocibles de Plaça de Catalunya, en el encuentro entre la Barcelona histórica y el Eixample, un espacio ligado desde finales del siglo XIX a la vida social de la ciudad. Allí estuvo el Gran Café del Siglo XIX, conocido popularmente como La Pajarera, una construcción de hierro y cristal que se convirtió en punto de reunión de artistas, intelectuales y políticos.
Somos Vanitatis, ergo nos encantan los nombres propios: Santiago Rusiñol, Ramon Casas, Santiago Ramón y Cajal, Isaac Albéniz, Francesc Cambó, Enric Prat de la Riba o Ramon Turró fueron algunos de los habituales del lugar.
Después llegó el Gran Café-Restaurante Colón y, en 1902, el Gran Hotel Colón. El establecimiento fue reformado nuevamente en 1918 por Enric Sagnier y su hijo y por sus salones pasaron, entre otros huéspedes ilustres, el bueno de Albert Einstein, Salvador Dalí y Federico García Lorca. La Guerra Civil alteró radicalmente la estructura y el brillo del antiguo edificio, que acabó siendo demolido en 1942.
Hotel Bless Barcelona. Plaça de Catalunya, 10, Eixample, Barcelona. (Cortesía)
En 1943, Eusebi Bona diseñó la actual construcción que albergaría durante décadas la sede del Banco Español de Crédito. Mucho más tarde llegó Apple a su planta baja y, en 2018, regresó la actividad hotelera. Hoy, Bless Barcelona comienza a escribir el siguiente capítulo de esta dirección tan ligada al disfrute y el arte de socializar condal.
La nueva etapa recupera algunos vínculos con el pasado en forma de guiños. El ejemplo más evidente está arriba, en La Pajarera, nombre del antiguo café, que ahora bautiza el rooftop del hotel y que en septiembre alcanzará velocidad de crucero (el hotel apenas lleva diez días abierto).
Tiene piscina, preciosas vistas a los tejados de Barcelona y una propuesta gastronómica que irá evolucionando a lo largo del día, del desayuno al almuerzo hasta llegar a la cena. La coctelería lleva la firma de la divina Adriana Chía.
La bartender barcelonesa Adriana Chía es la primera mujer en ganar en 2016 la World Class Competition España y una de las figuras más destacadas de la coctelería nacional. (Andrea Lolicato)
La gastronomía es, de hecho, una de las piezas centrales del nuevo Bless. Sinedie, su restaurante principal y wine bar, combina referencias mediterráneas e italianas, con aperitivos, embutidos y quesos, producto de temporada, pasta artesana elaborada a diario y una gran carta de vinos.
Pastelería Hofmann en Bless Barcelona. (Cortesía)
La estupenda pastelería Hofmann dispone además de su propio espacio gastronómico en el hotel, con café de especialidad, pastelería, bombones, galletas y algunos de sus productos más reconocibles, como los croissants rellenos de mascarpone.
El conjunto se completa, como no, con unas atractivas habitaciones dotadas de camas-nube de las que no querrás bajarte, sofisticados espacios comunes y un gimnasio abierto las 24 horas.
En un edificio con semejante pasado, el gran desafío era recuperar la esencia adherida a su historia: la condición de gran lugar de encuentro de la Ciudad Condal. Podemos confirmar que Bless Barcelona ya lo ha conseguido.
Albert Einstein dijo que "la imaginación es más importante que el conocimiento". Como ilustre huésped que se alojó en lo que hoy es el flamante Bless Barcelona, suscribimos su reflexión porque no cabe duda de que para dar vida a un hotelazo hay que tener conocimientos y años de experiencia, pero, sobre todo, mucha imaginación para crear algo con una personalidad irresistible.