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a los 70 años

Fallece Carmen Alborch: recuperamos la entrevista más íntima de la 'ministra pop'

Recordamos esta entrevista que hicimos en mayo de 2014 a la que fuese ministra de Cultura bajo el gobierno de Felipe González

Foto: Carmen Alborch. (FOTO: Enrique Villarino)
Carmen Alborch. (FOTO: Enrique Villarino)

La exministra socialista de Cultura Carmen Alborch ha fallecido este miércoles en Valencia a los 70 años de edad tras una larga enfermedad, según han confirmado a EFE fuentes del PSOE. Alborch, que ha fallecido en su domicilio, fue también diputada en el Congreso, concejal en el Ayuntamiento de Valencia y directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), así como escritora.

En mayo de 2014, Alborch concedió una entrevista a Vanitatis con motivo de la presentación de su libro 'Los placeres de la edad' (Espasa). Comenzábamos aquel reportaje hablándole de la noche de los Goya de 2014 cuando, entre miles de looks, vestidos y estrellas de todo tipo y color, hubo un tocado que llamó poderosamente la atención del respetable.

Alborch en una imagen de 2011. (EFE)
Alborch en una imagen de 2011. (EFE)

El adorno chino que ella llevaba sobre la cabeza fue comentado y valorado como uno de los más originales y llamativos de la noche. Parecía existir en la exministra socialista esa dicotomía entre personaje y política que se unificaba y dejaba de serlo una vez que se la veía en distancias cortas, cuando, en este reportaje de mayo de 2014, hablaba a Vanitatis cara a cara sobre 'Los placeres de la edad' (Espasa), un compendio de razones para ver el envejecimiento desde un punto de vista positivo, “porque la vejez siempre se asocia a la pérdida: de belleza, de dinero, de seres queridos… Me parecía que había muchas razones para afrontar el envejecimiento con una idea más de aprendizaje que de pérdida”, aseguraba entonces la que fuese valida del gobierno de Felipe González desde 1994 al 96, la que vivió el “váyase, señor González” y la que nunca fallaba en convocatorias culturales en Madrid. “En Valencia voy mucho en autobús, o vas al cine o vas al mercado y la gente te pregunta lo que estás haciendo, o te cuentan que tienen un hijo con esquizofrenia, por ejemplo. Hay comunicación porque te reconocen o te comentan que no te pierdes una. A mí eso nunca me ha molestado porque suelen ser amables conmigo”, nos decía.

Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.
Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.

La noche del tocado chino fue el ejemplo perfecto de la Carmen Alborch personaje. Sin embargo, ella parecía lo suficientemente inteligente como para asumir que llevar algo así llame la atención hasta del mismísimo Joaquín Sabina, que le envió su propia foto con tocado chino una vez que la gala hubo terminado. “Tú te pones algo así, que es una belleza, y no vas a intentar pasar desapercibida. Lo que a mí me gustaría es llevar eso y que me preguntasen qué pienso del cine español y por qué no ha ido el ministro Wert”. Sin embargo, preguntas sobre Wert no faltaron y los comentarios sobre su aspecto le molestaban mucho más cuando era una figura política de primer orden y estaba en el ojo del huracán. “Cuando era ministra era más complicado porque a lo mejor tú ibas a hacer una presentación de un gran proyecto al Congreso de los Diputados y hablaban de cómo ibas vestida. Aquello sí que suponía una mirada frívola y misógina. Tú habías trabajado con tu equipo con intensidad e ilusión y a lo mejor veías titulares de si ibas así o asá. Ahí sí que sentía rabia y me sentía injustamente tratada”.

Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.
Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.

Aquella época, que supone una mínima parte de las actividades de esta mujer que escribía libros o trabajó como profesora titular de Derecho Mercantil, le enseñó muchas cosas, a querer ser como una esponja que aprende de lo que le rodea. “Es enriquecedor y te ayuda a seguir creciendo. Tuve la posibilidad de apoyar a la creación y a todas las instituciones culturales. Para los de la generación del 68, la mía, la cultura era una bandera, una forma de estar y de cambiar el mundo”, nos decía. El Ministerio de Cultura también le enseñó a salir del abismo: “Aprendí a estar en un lugar de altísimo riesgo en una época muy difícil, la del “váyase, señor González”. En esos momentos también aprendes a ser prudente, a sonreír en momentos muy complicados. La gente no tiene por qué saber que estás mal. La gente se merece que tú te preocupes por ellos”. Los medios también se preocuparon de ella y llegaron a bautizarla como la ‘ministra pop’ o la ‘ministra presente’: “Me han llamado la ministra pop, la ministra Almodóvar, la ministra presente… Cuando ya no era ministra, los del 'Caiga quien caiga' me llamaban la ministra presente porque Esperanza Aguirre era mi sucesora y no iba a muchos sitios”.

[Más información: Muere a los 70 años Carmen Alborch, voz del feminismo y exministra de Cultura]

La edad de la comprensión

El poder de convicción inherente a cualquier político, Alborch lo tenía de sobra. Su coherencia y su firmeza a la hora de hablar del envejecimiento iban más allá de cualquier tópico sobre el tema: “Yo trato de destacar que hay una sobrevaloración de la juventud, lo que se llama el juvenalismo o el edadismo, que es la discriminación por la edad que tienes. Creo que hay que luchar contra eso con reflexión, con acción y coherencia. Es importante la idea de que todos somos necesarios en la sociedad y que todos podemos aportar algo tengamos la edad que tengamos. De hecho, todos nos pasamos la vida buscando nuestro lugar en el mundo”.

Para ella, la idea de envejecer se basaba en ejemplos como Nuria Espert o Concha Velasco, se fundamentaba en citas de grandes pensadores y da una visión menos frívola del conservarse joven, pese a lo habitual que resulta hoy día que muchas mujeres de su edad se agarren a la juventud como a un clavo ardiendo. “Yo tengo 66 años -explicaba entonces- y estoy orgullosa de ello. Es más difícil reconocer la edad, sobre todo a los 50, que más tarde, cuando ya dices: “Ya soy una señora”. Tenemos que ser libres y huir de estereotipos. Yo no estoy en contra de los arreglos estéticos, pero hay que elegir, y elegir significa poder hacerlo no porque sigas unas pautas sino porque quieres de verdad, porque si lo haces por presiones externas pierdes libertad. Parece que juventud, belleza y autoestima van juntas. Entonces crees que si pierdes una, pierdes el resto, y eso es imposible”.

Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.
Carmen Alborch, retratada por Enrique Villarino.

Alborch creía que los años no deben privar a las personas del amor o de seguir conociendo y aportando cosas. “Cicerón decía que hay una adecuación de los placeres y que está muy bien que ya no desees aquello que ya no puedes alcanzar. Hay determinadas locuras que has hecho de joven que ya no se te ocurren porque ya no te apetecen. Yo creo que no hay vuelta atrás para tener hijos, pero sí que puedes ser abuela. Yo tengo ahijados y me gustaría dedicarme más a ellos”. Cuatro años después de aquellas palabras, la ministra pop se ha ido para siempre y, ciertamente, se echará de menos a alguien con su lucidez y su cercanía.

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