Liftera: el lifting facial sin cirugía y sin dolor idónes si tienes miedo al quirófano y tu piel es densa
En pleno boom de los lifting deep plane, existe una alternativa sin cirugía, Liftera, ultrasonidos microenfocados que tensan la piel de forma progresiva y sin dolor
Liftera tensa lo stejidos de una forma similar a un lifting pero de una forma paulatina, pero sin quirófano ni dolor. (Launchmetrics Spotlight)
Aparecen arruguitas y la flacidez, apreciamos cómo las mejillas comienzan a caerse y el óvalo facial, la línea de la mandíbula, se va desdibujando. Es en ese momento cuando la idea de un lifting para estirar ese descolgamiento comienza a ganar peso.
La innovación en este terreno con el lifting deep plane que permite una recuperación casi inmediata y con una cirugía menos invasiva, de modo que hay menos cicatrices y el resultado es mucho más natural. Se trata del tipo de lifting que han elegido celebrities como Kris Jenner o Alexandra Pereira.
Sin embargo, además del miedo a entrar en quirófano por una cuestión estética, se trata de una intervención que se recomienda para casos de pérdida de firmeza más avanzados. La alternativa son por tanto los tratamientos médico estéticos que llamamos ‘lifting sin cirugía’. En el caso de las pieles con mayor densidad, los médicos se decantan por tratamientos que actúen en capas más profundas de la piel como los ultrasonidos enfocados, entre los que destaca Liftera.
El definición del óvalo facia es uno de los usos de Liftera. (Launchmetrics Spotlight)
Explica la doctora Rita Sêco de médico estético y directora de Galerie Clinic, que los pacientes con este tipo de piel, “con el tiempo, los compartimentos de grasa de la cara pierden soporte y se desplazan por la gravedad, los pómulos se hunden, el contorno facial pierde definición y aparece la papada”.
Liftera se convierte en un tratamiento interesante en estos casos ya que, mientras tratamientos como radiofrecuencia, láseres o microagujas se quedan solo en la dermis, Liftera llega hasta capas más profundas, concretamente hasta el tejido subcutáneo y al sistema músculo-aponeurótico superficial que en el argot médico se conoce como ‘SMAS’.
La tecnología liftera. (Cortesía de Rita Sêco)
A través de ultrasonidos focalizados (HIFU), la energía llega a esas capas más profundas y estimula la producción de colágeno, lo que se traduce en un tensado de la piel progresivo. No es un lifting flash, sino que los resultados finales se aprecian a los 3 meses y pueden seguir asentándose hasta los 6 meses posteriores.
“El resultado no es inmediato y es importante que los pacientes lo entiendan antes de seguir adelante con el tratamiento. Los primeros cambios empiezan a notarse entre las cuatro y seis semanas posteriores”, indica la doctora Sêco.
La definición del óvalo facial es uno de los beneficios de Liftera. (Launchmetrics Spotlight)
Lo que estos ultrasonidos focalizados logran en el tejido subcutáneo se traduce en un óvalo más definido, la zona de la mandíbula y los pómulos, se aprecia una piel más tersa y compacta, de ahí que se asemeje al resultado de un lifting con el que se reposicionan los tejidos, pero de una forma más sutil, “Liftera no añade volumen, no paraliza los músculos, no altera las proporciones, solo estimula al organismo para que reubique lo que ya existe”.
Como guinda, se trata de un procedimiento rápido, de apenas unos minutos, e indoloro, “puede aparecer un ligero enrojecimiento, edema o sensibilidad temporal en la zona tratada, síntomas que suelen desaparecer en pocas horas o días" y tan solo se recomienda evitar la exposición al sol, mantener la piel hidratada y, por supuesto, usar fotoprotección a diario.
Como indica la doctora, en el caso de las pieles más gruesas, Liftera logra el efecto de un lifting sin cirugía, mientras que cuando se trata una piel fina, c menos densidad cutánea, se pùeden implementar otras técnicas como los bioestimuladores de colágeno.
Aparecen arruguitas y la flacidez, apreciamos cómo las mejillas comienzan a caerse y el óvalo facial, la línea de la mandíbula, se va desdibujando. Es en ese momento cuando la idea de un lifting para estirar ese descolgamiento comienza a ganar peso.