Del efecto estirado al resultado invisible: así es el lifting profundo que está cambiando la cirugía facial en España
La conversación dentro de la cirugía estética facial ha cambiado bastante en los últimos años y cada vez se habla más de restaurar estructuras profundas que de tensar superficies
La búsqueda de la naturalidad en la piel parecida a la de la juventud (Launchmetrics Spotlight)
Hace tiempo que los liftings dejaron de ir únicamente de “estirar” la piel. De hecho, esa idea: la cara tirante, el gesto raro, el famoso efecto operado es precisamente lo que muchos cirujanos intentan evitar ahora. La conversación dentro de la cirugía estética facial ha cambiado bastante en los últimos años y cada vez se habla más de restaurar estructuras profundas que de tensar superficies. Ahí entra en juego una técnica que lleva meses ganando terreno dentro y fuera de España: el llamado deep plane facelift o lifting en plano profundo.
Aunque el nombre suene bastante técnico, la idea detrás es relativamente sencilla de entender. En lugar de trabajar solo sobre la piel, el cirujano actúa sobre capas más internas del rostro, especialmente el SMAS, la estructura músculo-aponeurótica que sostiene los tejidos faciales, para recolocar lo que realmente se ha desplazado con el paso del tiempo. Es decir: no se trata tanto de tensar como de reposicionar.
El doctorFrancisco Gómez Bravo, de Institución Gournay, es uno de los especialistas españoles que más está desarrollando este enfoque. Y una de las cosas interesantes de su discurso es que insiste bastante en abandonar la idea del rejuvenecimiento artificial. “Se está prestando más atención a conseguir resultados más naturales, con menos aspecto ‘estirado’, evitando el ‘look operado’ y buscando más armonía entre las distintas estructuras que inciden en el envejecimiento”, explica.
Eso incluye prácticamente todo lo que envejece a la vez aunque normalmente lo miremos por separado: cejas, párpados, mejillas, mandíbula, cuello o calidad de piel. Porque una de las cosas que más repiten los especialistas ahora es que el envejecimiento facial no ocurre en una sola capa. Y por eso muchas veces los procedimientos superficiales se quedan cortos o generan resultados poco naturales.
Engyn Aykurt para Unsplash
Técnicas propias
Dentro de este contexto, el Dr. Gómez Bravo ha desarrollado dos procedimientos propios: BravoLift™ para el rostro y BravoNeck™ para el cuello. Según explica el cirujano, la diferencia no está solo en trabajar “más profundo”, sino en cómo se accede y se reposicionan los tejidos.
En el caso del BravoLift™, una de las particularidades es que el acceso al plano profundo se hace desde el inicio de la cirugía. Esto, según detalla, ayuda a preservar la unión natural entre la piel y las estructuras internas, algo importante para evitar cambios artificiales en la expresión facial. También habla de anclar directamente los tejidos más alejados de la incisión, los que suelen sufrir más flacidez, para conseguir una elevación más estable y duradera.
Pero probablemente una de las partes más comentadas de esta técnica sea el trabajo en lo que denomina “ultra-deep plane”, un plano todavía más interno por debajo del SMAS. Ahí el objetivo ya no es tensar, sino literalmente esculpir y redefinir estructuras faciales sin generar tensión superficial. Traducido al lenguaje menos médico: intentar que el rostro quede rejuvenecido sin parecer “tirado hacia atrás”.
Con el cuello ocurre algo parecido. Durante años, muchos procedimientos cervicales se centraban sobre todo en retirar piel sobrante. El problema es que el cuello envejece bastante más por dentro que por fuera: grasa acumulada, bandas musculares, glándulas salivales más visibles o pérdida de definición mandibular. Ahí entra BravoNeck™.
“El resultado es un cuello reconfigurado desde dentro. No camuflado, sino corregido”, explica Gómez Bravo. Y probablemente esa frase resume bastante bien hacia dónde se está moviendo ahora la cirugía estética facial: menos maquillaje estructural y más reconstrucción anatómica.
Trabajar en planos profundos implica conocer muy bien la anatomía facial y manejar estructuras delicadas, especialmente nerviosas.
Cambio de perfil
También hay un cambio importante en el perfil de pacientes. Ya no hablamos solo de personas de más de 60 años buscando un rejuvenecimiento completo. El propio doctor señala que “no es una cuestión de edad, sino de modificar unas estructuras anatómicas susceptibles de mejorar”. Eso incluye desde pacientes jóvenes con exceso de volumen submandibular hasta personas que empiezan a notar flacidez en mandíbula y cuello bastante antes de lo que esperaban.
Curiosamente, aunque el deep plane facelift se ha convertido en una de las técnicas más comentadas en cirugía facial internacional, en España todavía sigue siendo relativamente minoritaria. En parte porque es mucho más compleja técnicamente y porque requiere tiempos quirúrgicos bastante largos. Según recoge Institución Gournay, una intervención puede superar fácilmente las cinco horas de quirófano.
Y eso también explica por qué no todos los cirujanos la realizan. Trabajar en planos profundos implica conocer muy bien la anatomía facial y manejar estructuras delicadas, especialmente nerviosas. No es el tipo de cirugía que se improvisa después de un curso rápido ni una tendencia TikTok adaptada a quirófano.
En el caso de Gómez Bravo, su perfil profesional lleva años bastante vinculado a este tipo de cirugía. Ha recibido reconocimientos internacionales como el Simon Fredericks Award de la American Society for Aesthetic Plastic Surgery y anteriormente el Raymond Villain Award como mejor cirujano plástico internacional. Además, fue el primer cirujano europeo y único español en completar un fellowship clínico en cirugía plástica estética en la Universidad de Nueva York.
Más allá de premios y currículums, lo interesante es cómo este tipo de técnicas refleja bastante bien el momento actual de la estética facial. La obsesión ya no parece ser parecer más joven a toda costa, sino conseguir resultados más discretos, menos evidentes y, sobre todo, más coherentes con la propia cara. Porque probablemente el verdadero lujo estético ahora mismo sea justamente ese: que nadie sepa exactamente qué te has hecho.
Hace tiempo que los liftings dejaron de ir únicamente de “estirar” la piel. De hecho, esa idea: la cara tirante, el gesto raro, el famoso efecto operado es precisamente lo que muchos cirujanos intentan evitar ahora. La conversación dentro de la cirugía estética facial ha cambiado bastante en los últimos años y cada vez se habla más de restaurar estructuras profundas que de tensar superficies. Ahí entra en juego una técnica que lleva meses ganando terreno dentro y fuera de España: el llamado deep plane facelift o lifting en plano profundo.