A estas alturas del año, la conversación se repite en consulta: quiero verme mejor, pero sin pasar por quirófano y sin desaparecer una semana. Por supuesto el deporte y la nutrición adecuada son fundamentales. Pero además, la buena noticia es que la estética corporal lleva tiempo girando hacia ahí.
“Antes del verano, los tratamientos más demandados son aquellos enfocados en mejorar la celulitis, la flacidez y la calidad de la piel o la reducción de volumen”, explica Leticia Carrera, directora del centro Felicidad Carrera. Es decir, lo de siempre, pero con un matiz importante: ya no se trata solo de quitar grasa.
De hecho, ahí está uno de los grandes cambios respecto a otros años. “La principal novedad frente a años anteriores es que cada vez trabajamos más sobre la calidad del tejido; esto implica actuar sobre factores como la circulación, la fibrosis o la retención de líquidos”, añade. Traducido: no basta con reducir, hay que mejorar cómo está la piel.
En esa misma línea, Cecilia Rufino, cirujana plástica en Institución Gournay, confirma que la demanda sigue bastante clara. “En estas fechas lo más demandado sigue siendo la reducción de grasa localizada y la celulitis, la mejoría de la flacidez e incluso la pérdida de peso”. Pero introduce otro factor que está ganando terreno: el músculo. “Como novedad destacaría las tecnologías que abordan el tono muscular, como las ondas electromagnéticas de alta intensidad”.
Oysho (Cortesía)
Los tratamientos no invasivos. Cada vez hay más opciones y, sobre todo, más combinaciones
“Hoy contamos con múltiples opciones no invasivas que permiten mejorar estas zonas sin necesidad de quirófano y sin tiempo de recuperación”, apunta Carrera. En consulta trabajan con tecnologías como Morpheus8, Body FX, Evolve o Zionic Pro Max, además de sistemas enfocados al músculo como Wonder Axon o tratamientos que combinan radiofrecuencia y vacuumterapia para mejorar la circulación.
Rufino lo resume de forma bastante clara: “No sustituyen a una cirugía en resultados, pero sí logran mejoras visibles con mínimo o ningún tiempo de recuperación”. Y ahí está la clave. No es magia, pero funciona si sabes lo que estás haciendo.
Entre las opciones más habituales aparecen nombres que ya suenan bastante: radiofrecuencia, ultrasonidos, criolipólisis o inyectables lipolíticos. “Para eliminar células grasas y reafirmar la piel disponemos de múltiples tratamientos combinables entre sí”, explica. Y añade algo importante: también se puede trabajar el colágeno con bioestimuladores en zonas concretas.
Objetivo bien en verano: ambas expertas coinciden en lo mismo "hay que combinar"
“Cuando buscamos resultados en poco tiempo, la clave está en combinar tratamientos que actúen sobre distintas capas del tejido sin requerir recuperación”, dice Carrera. En su caso, habla de protocolos que mezclan radiofrecuencia en distintas profundidades con reducción de volumen y estimulación muscular.
Rufino insiste en esa idea, pero baja un poco las expectativas: “Hay que ser realista en esto de los tiempos y muchas veces con un tratamiento aislado los resultados son más sutiles o tardan más en apreciarse”. Su recomendación pasa por mezclar tratamientos reductores, reafirmantes y de tono muscular dentro de un plan personalizado.
Todo esto conecta directamente con otra de las palabras clave del momento: naturalidad. Aunque aquí conviene matizar.
"El principal error sigue siendo empezar demasiado tarde y esperar resultados inmediatos", Leticia Carrera
“La naturalidad, en el ámbito corporal, está más relacionada con la cirugía que con la aparatología”, aclara Carrera. Es decir, los tratamientos no invasivos ya son, por definición, bastante conservadores. No cambian la anatomía, simplemente mejoran lo que hay.
Rufino lo plantea de otra manera: “La naturalidad en estética corporal no significa hacer menos, sino hacerlo mejor y con más estrategia”. Y eso pasa, otra vez, por personalizar y combinar. No hay un tratamiento estrella que valga para todo.
Oysho
En este contexto, la tecnología juega un papel importante, pero no funciona sola. “La radiofrecuencia es fundamental para tratar la flacidez y mejorar la calidad de la piel, ya que estimula la producción de colágeno”, explica Carrera. Los ultrasonidos permiten trabajar en capas más profundas y el láser se utiliza, por ejemplo, para difuminar estrías.
Rufino coincide: “Estas tecnologías son actualmente las piezas clave de los protocolos corporales. Cada una actúa sobre un componente distinto y realmente lo innovador es cómo se combinan”.
Errores comunes y evitables
Con todo esto claro, hay algo que sigue fallando cada año: el timing. “El principal error sigue siendo empezar demasiado tarde y esperar resultados inmediatos”, advierte Carrera. También señala otro bastante común: centrarse solo en la grasa y olvidarse de la calidad de la piel.
Rufino va en la misma línea: “La mayoría de errores no tienen que ver con elegir mal un tratamiento, sino con las prisas y las expectativas”. Y deja una recomendación bastante concreta: empezar entre uno y tres meses antes, evitar soluciones agresivas de última hora y no dejarse llevar por lo que está de moda.
Porque, a estas alturas, la estética corporal ya no va de cambios radicales ni de esconderse después de un tratamiento. Va de mejorar, poco a poco, y llegar al verano con algo que se note… pero que no se note demasiado.
A estas alturas del año, la conversación se repite en consulta: quiero verme mejor, pero sin pasar por quirófano y sin desaparecer una semana. Por supuesto el deporte y la nutrición adecuada son fundamentales. Pero además, la buena noticia es que la estética corporal lleva tiempo girando hacia ahí.