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Los intentos por traer de vuelta a la reina Urraca de León tras 900 años de su muerte
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Los intentos por traer de vuelta a la reina Urraca de León tras 900 años de su muerte

Nueve siglos después, su ciudad revisa quién fue realmente con una exposición inédita, un concierto o un proyecto audiovisual, entre otras cosas, para reinterpretar su figura desde una mirada contemporánea

Foto: La reina Urraca I de León, en un retrato de la época. (Cordon Press)
La reina Urraca I de León, en un retrato de la época. (Cordon Press)

"Abuela, ¿sabes quién es Urraca I de León? Es una calle". Gene Marcos Carreño, de 81 años, contestó así a su nieta Nerea sin sospechar que esa confusión resume siglos de olvido. En León, donde un busto de la monarca preside una de las plazas más transitadas, no es raro encontrar a jóvenes como su prima Ángela Barrioluengo, de 19 años, que reconocen sin rodeos no saber quién es: "No me han contado nada de ella en el cole". Ella misma sabe poco sobre la primera monarca europea que reinó por derecho propio. Pero su conclusión es la misma a la que llegó el Ayuntamiento en el 900 aniversario de su muerte. "La historia siempre ha estado escrita y contada por hombres, hay que darle importancia también a los logros de las mujeres y no silenciarlos como se ha hecho durante siglos", reconoce.

La reina Urraca fue la hija de Alfonso VI y Constanza de Borgoña y la primera mujer que accedió al trono y gobernó, sin un marido o hijo al que seguir. Es por esto que, coincidiendo con la fecha señalada, el reino que la vio nacer y morir ha decidido volver a mirarla. No lo hace como una figura anecdótica, sino como una anomalía que se convirtió en precedente. Una reina que no consintió ser consorte.

"La gente quiere saber la historia", resume Elena Aguado Cabezas, concejala de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León. La exposición 'Reina ella. Urraca I de León (1109-1126)', inaugurada en el Museo de León, es una de las formas en las que están celebrando el aniversario. La política asegura que está teniendo un éxito enorme y que reciben visitas de todas las nacionalidades. Lo que durante décadas permaneció en el ámbito académico ha empezado a filtrarse hacia fuera. "Hay verdadero furor. Incluso vendemos merchandising", añade sorprendida.

placeholder La reina Urraca, en un retrato de la exposición. (Cortesía)
La reina Urraca, en un retrato de la exposición. (Cortesía)

El silencio alrededor de su figura tampoco sorprende. Urraca I ocupa un lugar incómodo en la historia, ya que fue la primera reina soberana de la Europa latina medieval. Gobernó por derecho propio, heredando el trono de su padre y ejerciéndolo sin cederlo a ningún hombre. "Es la primera que recibe un reino y lo gobierna", insiste Aguado. Y lo hizo, además, con una determinación que desbordaba los márgenes de su tiempo.

Para Gerardo Boto Varela, profesor de Historia del Arte Medieval y comisario de la muestra junto a José Alberto Moráis, su figura no puede entenderse como una rareza aislada. Tras ella vendrían otras reinas soberanas —de Castilla, Navarra o la propia España—, pero su caso sigue siendo fundacional. Es este el motivo por el que es importante rescatarla en la actualidad: encontrar el sentido del presente. "Esa secuencia de mujeres gobernantes tiene una historia que debía ser explicada y justificada", señala.

Además, su historia no es tan distinta a la que viven miles de mujeres en la actualidad. Su biografía personal no fue ajena a la violencia. Viuda cuando heredó el trono, fue presionada para volver a casarse con Alfonso I de Aragón, conocido como el Batallador. "Aquel matrimonio fue un infierno", resume Aguado. La convivencia duró apenas once meses y terminó anulado. Oficialmente, por consanguinidad; en la práctica, marcado por episodios de maltrato que, según la concejala, pesaron en la decisión. Urraca, en cualquier caso, no cedió el poder. De hecho, había asumido los atributos de la monarquía antes incluso de la boda.

Los objetivos de la exposición

Ese pulso constante contra lo establecido es una de las claves que articulan la exposición. "Hemos querido entenderla ejerciendo el poder contra viento y marea, pero también como mujer, dialogando con problemas que siguen siendo actuales", explica Aguado. Porque si algo evidencia su caso es hasta qué punto el ejercicio del poder femenino fue —y en muchos aspectos sigue siendo— cuestionado.

placeholder Algunas de las piezas de la exposición 'Reina Ella. Urraca I de León'. (Cortesía)
Algunas de las piezas de la exposición 'Reina Ella. Urraca I de León'. (Cortesía)

Y, sin embargo, durante siglos su imagen fue otra. Cronistas y autoridades de su tiempo la retrataron como caprichosa, inestable o imprudente. "Era tan extraño que reinara una mujer que enseguida se habló de un gobierno 'mujeril'", añade. Es decir, 'débil'. Y, sin embargo, no perdió ni un palmo del territorio heredado. Lo que en ella se interpretó como fragilidad —la búsqueda de alianzas y la negociación— hoy se leería como estrategia.

La señalaron por sus infidelidades, las mismas que no escandalizaban en los hombres, y la convirtieron en símbolo de desorden político. "Como pasó con otras figuras que no encajaban en el modelo masculino de poder, se la presentó como una fuente de caos", explica Boto Varela. La historia, en ese sentido, no solo la olvidó, también la deformó.

Otro de los objetivos de la exposición es justo ese: volver a Urraca implica revisar también las fuentes. "Nuestro enfoque parte directamente de los documentos de la época", apunta el historiador, aunque advierte de la necesidad de leerlos con cautela. En ellos hay información, pero también propaganda, intereses y retórica política. El trabajo consiste en separar unas cosas de otras. De ese ejercicio emerge, en palabras del profesor, una figura muy distinta: una mujer que no se achica ante las dificultades, que combina la fuerza militar con la negociación y que, sobre todo, es consciente de su legitimidad.

placeholder Otra de las estancias de la muestra de la reina Urraca. (EFE / J.Casares)
Otra de las estancias de la muestra de la reina Urraca. (EFE / J.Casares)

La muestra, que reúne piezas procedentes de instituciones como el Metropolitan de Nueva York, el Louvre, el Museo de Chicago o el Victorian & Albert de Londres, busca precisamente desprenderse de esos prejuicios. Entre todos los objetos, los comisarios destacan las monedas. En ausencia de retratos contemporáneos, fueron estos objetos los que construyeron la imagen de la reina. "Es la primera que aparece representada de cuerpo entero en la numismática europea", subraya Boto Varela. Un detalle que, de nuevo, la sitúa en un lugar de excepción.

Conciertos, un corto con IA y una nueva calle para Urraca de León

Pero el esfuerzo por recuperarla no se limita a las salas del museo. El Ayuntamiento ha impulsado conciertos, ciclos de conferencias y un congreso internacional que reunirá a especialistas para actualizar el estado de la cuestión. Incluso se plantea corregir una anomalía urbana: la calle que lleva su nombre es pequeña y ni siquiera está claro que haga referencia a ella. "Esperamos enmendar esto y darle el lugar que merece", reconoce Aguado.

A ese movimiento de recuperación se ha sumado también el terreno audiovisual. El cineasta leonés Luis Ángel Mendaña ha estrenado recientemente un cortometraje realizado con inteligencia artificial, con asesoramiento del historiador Ricardo Chao. El proyecto busca reconstruir la figura de la monarca desde una mirada contemporánea.

La pieza, concebida como un tributo, explora su perfil político —su capacidad diplomática, su presencia en el campo de batalla y su empeño por sostener un reino fragmentado— y plantea, además, una pregunta de fondo. ¿Hasta qué punto las nuevas herramientas pueden ayudar a reimaginar el pasado con otros códigos visuales? El propio Mendaña explica que lo suyo es una aportación modesta dentro de ese esfuerzo colectivo por rescatar a Urraca I.

En el fondo, todas estas iniciativas responden a una misma idea. La misma que formula la leonesa Miriam Fernández Martínez: "Ha habido mujeres peleando por la igualdad desde siempre y ella es un buen ejemplo". Aunque muchos la quisieron reducir, Urraca I luchó por escapar del apellido "hija de", "madre de" o "mujer de". Gobernó durante 16 años en un contexto adverso, sostuvo su legitimidad y dejó una huella que durante siglos se prefirió borrar. "Lo suyo fue voluntad. Quiso reinar y, pese a todo, reinó", concluye Aguado.

"Abuela, ¿sabes quién es Urraca I de León? Es una calle". Gene Marcos Carreño, de 81 años, contestó así a su nieta Nerea sin sospechar que esa confusión resume siglos de olvido. En León, donde un busto de la monarca preside una de las plazas más transitadas, no es raro encontrar a jóvenes como su prima Ángela Barrioluengo, de 19 años, que reconocen sin rodeos no saber quién es: "No me han contado nada de ella en el cole". Ella misma sabe poco sobre la primera monarca europea que reinó por derecho propio. Pero su conclusión es la misma a la que llegó el Ayuntamiento en el 900 aniversario de su muerte. "La historia siempre ha estado escrita y contada por hombres, hay que darle importancia también a los logros de las mujeres y no silenciarlos como se ha hecho durante siglos", reconoce.

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