Carmen Gallardo, autora de 'Reinas Infieles': "Hasta Federico de Dinamarca, nadie había cuestionado los amoríos de los reyes"
La periodista y escritora nos ofrece en su nuevo libro una visión distinta de las reinas. Una más humana y menos divina, más cercano a lo carnal. Doce reinas que cometieron adulterio con diferentes consecuencias.
'Reinas infieles' es el último libro de Carmen Gallardo. En él, la autora nos cuenta la historia de doce reinas que cometieron adulterio. Algunas, por la necesidad de ser queridas. Otras lo hicieron en connivencia con sus propios maridos. Ellas son Urraca I, Isabel de Francia, Juana de Portugal o de Avís, Margarita de Valois, Catalina II, Isabel de Borbón-Parma -que vivió una historia de amor lésbica-, Carolina Matilde de Gran Bretaña, María Luisa de Borbón-Parma, Carolina de Brunswick-Wolfenbüttel, Isabel II, María de Sajonia-Coburgo y Gotha y Paola Ruffo di Calabria, reina de Bélgica.
Entre la primera y la última pasan nueve siglos. Las circunstancias cambian, el contexto también. Pero hay algo que se mantiene en el tiempo: este libro es también una denuncia de cómo la mirada patriarcal juzga a las mujeres por su moral. Mientras, no pasa lo mismo con los Reyes: "Hasta Federico de Dinamarca, ¿quién ha cuestionado los amoríos de los reyes? Nadie".
Carmen Gallardo, autora también de, entre otros, 'Sofía, la última reina', nos habla en esta entrevista para Vanitatis de esas figuras femeninas, algunas cruciales en la historia, puesto que fueron reinas por derecho propio y no por matrimonio.
P: Después del enorme trabajo de documentación que se ve que hay en el libro, ¿con cuál de todas estas reinas infieles has empatizado más?
R: He empatizado con algunas de ellas, sí, con unas más que con otras, evidentemente. Pero me parece tremendamente dolorosa la historia de Juana de Avís y su hija, Juana la Beltraneja. Me parece que son dos mujeres olvidadas por la historia. Ni siquiera hay una tumba que las recuerde. Y fueron una reina de Castilla y la otra princesa de Asturias. El relato lo han construido los vencedores y ellas quedaron absolutamente olvidadas. Me ha gustado recuperarlas, darles vida y algún tipo de voz.
P: Dices que el relato lo han construido los vencedores. La mayoría, hombres.
R: En el caso de Juana de Avís, también mujeres. Isabel la Católica es la gran reina española reconocida en todos los libros y tenía sombras, muchas sombras. En ellas ocultó a su sobrina y a la reina anterior de Castilla. Algunas de estas mujeres no eran reinas consortes: eran reinas por derecho propio.
P: En varias historias hay mujeres que dan a luz hijos fruto de otras relaciones. ¿Cuántas líneas de sucesión han sido falseadas a lo largo de la historia?
R: No sé si sé cuantificarlo. Aquí, entre estas doce historias, hay tres monarcas titulares: Urraca I de León (la primera reina de los reinos cristianos de la península), Catalina la Grande (zarina rusa) e Isabel II (la última reina española, monarca). El resto son consortes. Pero sobre cuántas líneas dinásticas no han seguido su curso exactamente… te diré: María de Sajonia-Coburgo-Gotha tuvo hijos con otros hombres, pero el primero —el heredero— sí fue de su marido. En el caso de Isabel II, no hay dudas: el padre de Alfonso XII evidentemente no era Francisco de Asís.
Carolina de Brunswick tuvo solo una hija con Jorge IV; murió de parto enseguida. Y como fue un matrimonio desastroso, no hubo más hijos, con lo cual se rompió la continuidad dinástica por la muerte de ella. Con María Luisa de Borbón se cuenta mucho, pero Fernando VII se supone que sí es hijo de ella y de Carlos IV. Los de Urraca también lo fueron, y los de la Loba también. En duda estaba la hija de Juana de Avís, y su hija pasó a la historia como 'la Beltraneja' cuando no se ha podido demostrar que no fuera hija de su padre, pero tampoco lo contrario. La historia la castigó con el olvido.
La reina Margot no tuvo hijos directamente. Y Catalina… no está claro si su primer hijo fue de Pedro III: queda la incógnita. Isabel de Borbón-Parma perdió a sus niñas, murieron enseguida. Y Matilde —la mujer de Cristián VII de Dinamarca— tuvo un hijo con el rey y luego un hijo con el doctor del que se enamoró.
P: Casi todas son mujeres a las que el marido ignora, maltrata, humilla... ¿Fueron infieles por necesidad?
P: Claro. Juana de Avís, cuando se acerca a su amante, seguramente es de los pocos buenos tratos que había tenido en su vida. Matilde lo mismo, tampoco fue una mujer querida: vivía en una corte hostil, lejos de su gente y con un marido loco. No me extraña que se enamore del doctor, que debía ser apasionante. Tenía todo lo que no tenía con su marido. Pero lo pagó caro.
P: Otras, en cambio, tenían un acuerdo estratégico: cada uno hacía su vida, los maridos las dejaban hacer.
R: Sí. En el caso de la reina Margot, esa boda se pacta por las guerras de religión en Francia. Ella le desprecia: es la antítesis de lo que era ella, refinada, y él… decía a veces que olía a ajo. Ellos sabían lo que hacían: una pareja abierta. Y María Luisa de Parma, la mujer de Carlos IV, probablemente también tuviera una condescendencia del marido.
Hay una anécdota: hablan Godoy y Carlos IV de un tipo apuesto que desfila con coche, y Godoy dice que lo mantiene una señora vieja y desdentada. Se ríen. Carlos se lo cuenta a su mujer, le pregunta cuál es su opinión. En fin, no sabemos cuán real es, pero evidencia condescendencia. Y si realmente fue amante de Godoy, eran tres en la relación.
P: Isabel de Borbón-Parma es una historia de adulterio diferente porque es con otra mujer, su cuñada, María Cristina de Austria. ¿Se castigó más el adulterio o que fuera con una mujer?
R: El adulterio con una mujer impide la fecundación y el problema del adulterio no era tanto moral como poner en cuestión el origen del heredero. Con una mujer no tienes ese problema. Aún así, esta historia es curiosa porque de esa relación solo se destruyen la mitad de las cartas, las que escribe María Cristina, la amante de Isabel.
P: ¿Por qué crees que desaparecen solo esas? ¿Qué teoría tienes?
R: Mi opinión es que María Teresa de Austria o el propio José II, el marido de Isabel, mandan destruirlas. Lo que me provoca curiosidad es que no las destruyan todas. Quizá fue la propia Cristina. También es curioso que las cartas estén en varias lenguas, pero las recoge un libro de una autora francesa.
Y este personaje —una de las infantas más interesantes— está perdida: muere jovencita, pero tenía vida intelectual muy interesante, y era hermana de María Luisa de Parma. ¿Cómo puede haber dos hermanas tan dispares? María Luisa ha sido reina de España y la conocemos hasta la saciedad, pero no a su hermana, que crece en la corte de Isabel de Farnesio: debía ser alucinante.
"Permanece la mirada patriarcal que juzga a las mujeres por su moral"
P: ¿Por qué has elegido estas historias en concreto? ¿No hay más 'sospechosas'?
R: Seguramente hay más. Ha habido princesas víctimas también de matrimonios pactados e infieles. Pero yo quería incidir en las reinas. ¿Por qué meto a Isabel, que no llegó a ceñir la corona? Porque murió poco antes: iba a ser emperatriz de Austria. Y me gustaba contar una historia entre mujeres.
Las demás son todas reinas, y me parecía importante. Y también llegar hasta el siglo XX para ver si ha evolucionado la percepción: hay evolución desde Urraca a Paola, pero permanece la mirada patriarcal que juzga a las mujeres por su moral.
P: En el caso de los hombres, reyes infieles, se pasa por alto o se celebra. Y ellas lo pagan caro.
R: Además, ser amante del rey era un estatus respetado. María Walewska fue amante de Napoleón con permiso de su marido; eso suponía bienes y reconocimientos para la familia. O Madame de Pompadour, más conocida que la propia reina de Francia. La vida estuvo regada de hijos ilegítimos. Y ha habido enfrentamientos por ellos. Pero sí: hay una doble vara de medir, y creo que hemos llegado hasta este tiempo. Quizá hasta Federico de Dinamarca, que sí ha sido cuestionado. Hasta ahora, ¿quién había cuestionado los amoríos de los reyes? Nadie.
P: Quería comentar contigo el caso de Paola y Alberto: estuvieron a punto de separarse, los dos fueron infieles, y ahora son un matrimonio súper unido. Es curioso.
R: Es un caso curioso. Ellos supuestamente se casan por amor o atracción, no estaban obligados, Alberto no iba a ser rey: era una pareja de glamour y lujo. Pero cuando empiezan las infidelidades de Alberto, que era un playboy, ella no se resigna y dice: "Yo voy a hacer lo mismo".
P: ¿Ella fue tan criticada como otras reinas?
R: Sí. Yo recuerdo la repercusión cuando apareció con una minifalda en el Vaticano y no las dejaron entrar. Y luego la historia del supuesto amante con el que pasea por la Costa Azul, cogida de la cintura. Salió en portada. Yo he podido traducir algunos artículos en holandés: un joven fan de Paola investigó y decía que cada vez que llamaba a 'Paris Match' preguntando por el supuesto conde, le colgaban. De ese hombre nunca más se supo. ¿Fue montaje? ¿La pillaron? ¿Compadreo para sacar reportaje? Quizá lo sabrá ella.
P: ¿Hay algún rasgo o historia que hayas documentándote que te haya llamado especialmente la atención?
R: He descubierto que en el siglo XV se hacía inseminación artificial. Lo consulté con una ginecóloga y me dijo que sí, que se hacía. Lo raro no es eso: lo raro es que se aceptara que el rey era estéril y que era necesaria la inseminación. Eso me produjo curiosidad.
Luego lo de las 'cortes volantes' de Catalina de Médicis me parece magnífico: recorren Francia para que conozcan al nuevo rey, con torneos, llevando todo, hasta los enanos para divertir a los niños… Tiene una plástica apasionante. Y hasta los trajes: me costó muchísimo aclarar el de coronación y el de boda, porque en algunos documentos estaban entremezclados. Parece una tontería, pero fue arduo, pero quería tener esa visión, aportaban más datos.
De las primeras reinas es muy difícil encontrarlo. La Loba de Francia está tan deformada que muchas ilustraciones la pintan como una guerrera de cómic. Es un personaje construido por hombres. Han escrito defendiendo a su marido: está bien defender la homosexualidad, no sé si está tan bien defender los malos tratos. Eduardo II ha sido la víctima y ella 'La Loba', sobre todo en la literatura.
P: Estas historias fuera del matrimonio demuestran que eran más humanas que divinas.
R: Sin duda. Son todas humanas. Son reinas —titulares o consortes—, conscientes de su papel y por eso aceptan el matrimonio. La reina Margot acepta casarse con un hugonote siendo católica porque es una orden: es princesa y obedece. Pero eso no implica fidelidad eterna. Eso es un poco lo que las une.
"La reina Sofía es de las últimas consortes que tienen clarísimo su papel"
P: Hoy, con el mestizaje en las casas reales, ya no se educa igual ni desde la cuna. Por ejemplo, la reina Sofía sí fue educada para ese papel.
R: Sí, la reina Sofía es de las últimas consortes que tienen clarísimo su papel. Lo estamos viendo: con 87 años, con los golpes de la vida, sigue al pie del cañón. Cree firmemente en la defensa de la corona. Después las cosas cambiaron: las siguientes mujeres son otro tipo de mujeres. Y las futuras reinas europeas serán mayoritariamente titulares, formadas, no solo para la continuidad biológica, sino para ejercer la jefatura del Estado.
P: Esto no tiene que ver con el libro, pero: ¿crees que ahora Leonor, Amalia, Elisabeth de Bélgica tienen esa presión por tener heredero o están educadas de otra manera?
R: Saben perfectamente lo que les toca, pero van despacio. Antes las casaban incluso antes de la primera menstruación y tenían que esperar para procrear: eran criaturas. Ahora van a la universidad, al ejército… Los tiempos son otros. Les tocará en su momento, cuando elijan pareja, tener un hijo, pero no es ni parecido.
P: En el libro hay mujeres Borbón. Muchas veces se habla del 'gen Borbón', tendente a lo infiel. ¿Crees que existe?
R: Hay tres. No sé si viene marcado por el gen o por la educación. No veo en el mismo plano a Isabel de Borbón-Parma y a María Luisa de Borbón-Parma, por más que fueran hermanas. Y pienso en el actual rey Felipe y considero que es más Schleswig-Holstein que Borbón. No sé si existe el gen Borbón, pero las dos hermanas son muy diferentes e Isabel II es tantas veces Borbón que es imposible quitarlo: me puse a hacer la cadena y no encontraba a nadie que no fuera Borbón. Su madre y su padre son primos; en su marido pasa lo mismo. Hay tal cantidad de Borbón que es imposible que no tengan el gen.
P: ¿Cuánto tiempo has estado trabajando en este libro, con documentación y demás?
R: Mucho. Más de dos años. Paré un poquito por asuntos, pero he hecho mucha documentación. Ha sido trabajoso. Algunas escribieron su propia biografía y eso ayuda para sostener fechas que bailaban. Te encuentras datos que no coinciden y tienes que ir a fuentes una y otra vez.
Me he movido con trabajos universitarios, tesis, libros… y también periódicos: para la boda de Isabel de Borbón-Parma encontré un periódico de Viena de 1760 que contaba cómo había sido. Para María de Sajonia, periódicos rumanos sobre su coronación. Han sido muy distintas y muchas.
P: Pero al final es satisfactorio verlo impreso, tan bonito.
R: He aprendido muchas cosas. Por ejemplo: la boda de Isabel de Borbón-Parma con el futuro emperador… yo no sabía que el candidato Habsburgo hablaba castellano, hablaba catalán y se casó en Santa María del Mar. Y que su mujer fue consorte en Cataluña durante la guerra de sucesión hasta que finaliza y se firma la paz en Utrecht, y que muchos catalanes se fueron a Viena con los derrotados. Esto quizá en Cataluña se cuenta, pero yo no lo sabía. Y piensas: "cómo habría cambiado todo si no gana el Borbón, que no quería ser rey de España, que quería volver a Versalles". Es fascinante cómo sucesos inesperados cambian el curso de un país entero. Da pena que no se estudie la Paz de Utrecht y la Guerra de Sucesión a fondo: es fundamental para entender la actualidad.
'Reinas infieles' es el último libro de Carmen Gallardo. En él, la autora nos cuenta la historia de doce reinas que cometieron adulterio. Algunas, por la necesidad de ser queridas. Otras lo hicieron en connivencia con sus propios maridos. Ellas son Urraca I, Isabel de Francia, Juana de Portugal o de Avís, Margarita de Valois, Catalina II, Isabel de Borbón-Parma -que vivió una historia de amor lésbica-, Carolina Matilde de Gran Bretaña, María Luisa de Borbón-Parma, Carolina de Brunswick-Wolfenbüttel, Isabel II, María de Sajonia-Coburgo y Gotha y Paola Ruffo di Calabria, reina de Bélgica.