Carmen Gallardo: "La reina Sofía defenderá sus intereses hasta el día que se muera"
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'SOFÍA, LA ÚLTIMA REINA'

Carmen Gallardo: "La reina Sofía defenderá sus intereses hasta el día que se muera"

La escritora Carmen Gallardo ha querido acercarse a la figura de la Reina emérita en 'Sofía, la última reina', una novela que nos puede ayudar a comprender su carácter y sus decisiones

placeholder Foto: La reina Sofía, en una imagen de archivo. (EFE)
La reina Sofía, en una imagen de archivo. (EFE)

La escritora Carmen Gallardo ha querido acercarse a la figura de la reina Sofía a través de un nuevo libro, publicado esta misma semana. Pero no es una biografía como las muchas que ya hay publicadas. A través de las más de 400 páginas de 'Sofía, la última reina' (La Esfera de los Libros), podemos, como la propia autora dice en su prólogo, "entender las claves emocionales de una mujer con una misión familiar, histórica, trascendente: defender la Corona". Para eso, Carmen Gallardo aborda los últimos 60 años de la reina Sofía en una novela que nos puede ayudar a comprender su carácter y sus decisiones.

Y todo parte de un gesto que no pudo evitar. Un gesto que tuvo lugar el 18 de junio de 2014, cuando el rey Juan Carlos, su marido, firmó su abdicación. Ese día marcó un antes y un después de la vida de la reina Sofía, como la propia escritora nos explica en esta entrevista. Muchas de las cosas -fundaciones, patrocinios, etc- con las que disfrutaba se acabaron en ese momento, en el que el rey Juan Carlos dejó el trono en manos de su hijo en un intento de salvar la institución. La mirada de la que estaba a punto de convertirse en Reina emérita dijo muchas cosas, aunque pocos supieron interpretarla en ese momento. El protagonismo era de su marido, de su hijo y de su nieta, convertida en Princesa de Asturias.

placeholder La fotografía de la que parte 'Sofía, la última reina'. (Getty)
La fotografía de la que parte 'Sofía, la última reina'. (Getty)

Pregunta: ¿Qué hay de realidad y qué hay de literatura en este libro?

Respuesta: Es una novela, eso sí quiero que quede claro. Donde soy rigurosísima es en el contexto político e histórico. Lo demás es todo ficción. Los diálogos, por ejemplo, entiendo que podían ir por ahí, pero no deja de ser una novela.

P: ¿Has podido tener acceso a personas de su entorno para poder hacerte idea de las escenas que describes en el libro?

R: Es que no era ese el objetivo. Yo he cubierto actos de la familia real, estuve en contacto con la Casa Real para hacer un reportaje de seguimiento de doña Letizia, cuando era princesa, realicé un viaje de cooperación con la propia reina Sofía a Haití y la República Dominicana… Es decir, que su mundo no me resultaba del todo desconocido. Pero una gran base ha sido la documentación escrita. He leído muchos artículos de análisis, biografías y demás. Y, sobre todo, creo que las fotos y los vídeos te dan una información fundamental, valiosísima. Como sabes, las casas reales son instituciones muy opacas; a las familias reales las tienes que interpretar, se comunican a través de gestos y tienes que interpretarlos. Eso es lo que yo he querido hacer, porque a una cámara no se la engaña. La foto de la reina Sofía girándose en el momento en el que su marido está firmando la abdicación, me pareció que tenía una fuerza singular y creo que no se le ha dado la importancia que tiene. Todas las miradas se fijaron en él, pero ¿y ella? Es un claro "lo estamos salvando para mi hijo". Dice tanto… Me pareció que no podía empezar de otra manera.

P: ¿Qué te ha llevado a escribir este libro de la reina Sofía?

R: Siempre me ha provocado mucha curiosidad el personaje. La respeto mucho y desde ese punto me he acercado a ella. El poder saber qué tiene la Corona, qué hay detrás de ella para esa lucha tan feroz y esa defensa tan feroz que ha hecho. Me parece una persona muy íntegra, a pesar de los vaivenes que ha tenido en algunos momentos, precisamente por defender la Corona. A la vez, me sorprende este espíritu de sacrificio y la propia contradicción: el hablar de sacrificio con una tiara sobre la cabeza. Todo ese mundo, que tiene dos lecturas, me parece apasionante. Además, es quizá el miembro de la casa más desconocido, aunque del rey Juan Carlos parece que se sabe más de lo que realmente se sabe.

placeholder La escritora Carmen Gallardo. (Foto cedida)
La escritora Carmen Gallardo. (Foto cedida)

P: Pero quizá también es el miembro más valorado de la familia real, según las encuestas.

R: Lo es, porque no ha dejado de ser reina en ningún momento. Sigue insistiendo en su mensaje. Lo que ha hecho en estos últimos meses, vacunarse en su centro de salud, el compromiso con mares y playas, con los bancos de alimentos… La Reina habla a través de sus gestos y uno puede ver las diferencias. Al margen del posicionamiento con la institución, me parece que su mensaje y su labor son impecables. Me parece sensato, y ella lo ha llevado a rajatabla, que haya optado por que los problemas se laven dentro de casa.

P: ¿Qué hizo que la reina Sofía diera un mayor paso atrás en la institución, la llegada de Letizia Ortiz o la abdicación de don Juan Carlos?

R: La abdicación, porque tuvo que renunciar a muchas fundaciones con las que disfrutaba. Por ejemplo, los viajes de cooperación, en los que aprendía y disfrutaba absolutamente, la FAD, Cruz Roja… Todo lo que deja de hacer en ese momento es lo que marca, la quita de plano. Todo eso se acabó. Aunque creo que estará defendiendo sus intereses hasta el día que se muera.

P: ¿Intereses particulares o de la institución?

R: Ambos, porque están mezclados. Todo lo que ella defiende a capa y espada. No la veo retirada, ni en un resort árabe. Porque su pelea y sus intereses son otra cosa. Es una mujer viva, muy activa.

P: En el libro, Sofía repite mucho una frase que escuchaba a su padre, el rey Pablo: “Un rey siempre debe estar donde esté su pueblo”. ¿Crees que los Reyes eméritos lo han cumplido?

R: Creo que la Reina sí lo ha hecho, sobre todo donde ella ha considerado que estaba el dolor, que había una catástrofe, por ejemplo. Siempre ha ido a dar apoyo, que es lo que ella ha aprendido y lo que ella ha considerado siempre que había que hacer. El rey Juan Carlos no. Lo que pasa es que es un estupendo relaciones públicas. Hay una diferencia de pensamiento de uno y de otro, y todo forma parte de la educación recibida. Él es un hombre que se ha tenido que buscar la vida. Y se la ha buscado, desde el principio. Al margen de que las dinastías, en mi opinión, no son comparables. La tradición y el rigor de las monarquías centroeuropeas no tienen nada que ver con la dinastía Borbón.

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Portada del libro 'Sofía, la última reina'. (La Esfera de los Libros)

P: También reflejas a menudo la devoción que siente la reina Sofía por el rey Felipe. ¿Eso ha seguido siendo así?

R: Eso no se pierde. Ni se pierde como madre, ni se pierde como reina, ni se pierde como defensora de la Corona.

P: La Reina emérita ha sufrido muchos reveses en su vida: la muerte de su padre, el exilio de su familia, la muerte de su madre y, sobre todo, los problemas con el rey Juan Carlos. ¿Cuál crees que es el que más le ha marcado o afectado?

R: Es difícil saberlo, pero quizá la muerte de su padre. Los desplantes de su marido no tanto. Llega un momento en el que asume que es una mujer separada, que su matrimonio se ha roto. Lo que pasa es que eso hay que mantenerlo, porque la Corona es la familia real. No creo que jamás se separase, no solo por principios morales, conservadores y muy acentuados -ella, por ejemplo, no está de acuerdo con el divorcio-, sino por cómo sería esa ruptura y el papel que le quedaría. La familia real no se rompe.

P: Realmente, tiene la misma vida estando casada que separada de don Juan Carlos.

R: Absolutamente. Ella está separada de su marido desde… ni sabemos. Durante un tiempo, claro que le dolió. Pero luego no. Luego uno lo asume. En el libro he intentado tocar las diferencias con su marido en función de cómo influyen en la institución, no he buceado en otras historias ni intimidades.

P: ¿Crees que se casaron enamorados?

R: Es que en esos momentos todo era diferente. Por eso el libro se titula ‘La última reina’, es el final de una época. Sin duda, esa boda podía interesar a las dos familias, sobre todo a la familia Borbón, porque finalmente emparentaban con una casa reinante. Pero si echas un vistazo a los príncipes que había en ese momento, el candidato que quedaba -para mantener la tradición- era Harald de Noruega. No había tantos príncipes y al menos Juan Carlos tenía la posibilidad de serlo.

P: Qué gran diferencia entre esas monarquías y las actuales...

R: Mucha. Yo tengo mucha curiosidad por ver la Europa de las reinas, de las reinas del mestizaje. Ver cómo interactúan. Porque los actuales príncipes, los de la generación de don Felipe, se han movido siempre en sus círculos familiares. Pero los nuevos príncipes -desde la Princesa de Asturias a Christian de Dinamarca- tienen primos que viven en barrios. La confrontación de esos dos mundos va a forjar otros perfiles en las futuras monarquías. Tengo muchas ganas de verlo.

placeholder La autora, junto a un retrato de la reina Sofía. (Foto cedida)
La autora, junto a un retrato de la reina Sofía. (Foto cedida)

P: En tu libro te haces la pregunta de si en el siglo XXI las monarquías siguen teniendo sentido. ¿Cuál es tu opinión?

R: Hablando desde la razón, es complicado defenderlas porque incumplen el principio democrático de la elección. Pero, sin embargo, tienen una función. Sin olvidar que algunos de los países más democráticos del mundo tienen como fórmula de Estado una monarquía constitucional. Por ejemplo, en Reino Unido, la monarquía suma y tiene un papel unificador de territorios. Y en ese aspecto me parece útil. Tampoco considero que sea más gravosa que una república, que es un argumento muy recurrente. Las monarquías tienen algo de misterio, de magia, que también suma para un Estado.

P: ¿Crees entonces que Leonor realmente llegará a reinar?

R: Por datos a los que he tenido acceso, creo que la Princesa de Asturias sí que va a llegar a reinar, aunque es posible que lo más ‘útil’ sea que el rey Felipe hiciera una abdicación temprana en su hija, para que le permita hacer una comprensión de la España actual, que es la antítesis de la de 1975. Desde Casa Real hay que ‘leer’ y comprender esa nueva España, diferente en ideas, en territorios, en colores y en matices. Y creo que, actualmente, desde Casa Real, no se están leyendo correctamente los datos.

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