“Bombshell dressing”: los tres vestidos de Marilyn Monroe que siguen marcando la estética más sexy y glamourosa
Estos looks lejos de ser clásicos se han convertido en referencia estética de estrellas pop, modelos y celebrities durante generaciones
Algunos de los vestidos de Marilyn Monroe son piezas que se han convertido en cultura pop antes incluso de entrar en un museo. No son solo looks famosos. Son imágenes que todo el mundo reconoce aunque nunca haya visto entera la película de la que salieron.
Lo curioso es que siguen generando conversación setenta años después, incluso hoy lunes, cuando hace 100 años del nacimiento de Marilyn. Y es que si algo ha demostrado la moda reciente es que los archivos históricos ya no viven quietos detrás de una vitrina. Ahora se prestan, se reinterpretan, se fuerzan y, en algunos casos, se rompen literalmente.
El ejemplo más claro es probablemente el vestido transparente de cristales con el que Marilyn le cantó el 'Happy Birthday, Mr. President' a John F. Kennedy en 1962. Posiblemente uno de los vestidos más famosos de todos los tiempos y también uno de los más comentados de esta década gracias a Kim Kardashian.
La historia original ya era bastante escandalosa para la época. El diseño, firmado por Jean Louis y con un boceto inicial de un jovencísimo Bob Mackie, estaba cubierto por 2.500 cristales cosidos a mano y era tan ajustado que tuvieron que terminar de coserlo directamente sobre el cuerpo de Marilyn minutos antes de salir al escenario. La actriz pagó entonces 1.440 dólares por él, unos 15.000 actuales. Y el impacto fue inmediato. No solo porque parecía completamente desnuda bajo los focos, sino porque en aquel momento los rumores sobre su relación con Kennedy eran prácticamente vox populi.
El vestido terminó convertido en leyenda. En 2016 se subastó por 4,8 millones de dólares y parecía destinado a quedarse para siempre en el universo museo-coleccionista. Hasta que apareció Kim Kardashian en la Met Gala de 2022.
Aquello abrió un debate enorme. Kardashian perdió peso para entrar en el vestido, lo llevó apenas unos minutos en la alfombra roja y después se cambió por una réplica. Pero las redes hicieron su trabajo y empezaron a circular fotografías del supuesto deterioro del tejido y expertos en conservación criticaron que una pieza histórica se utilizara como vestuario de celebrity. El propietario del vestido, negó daños permanentes. Pero el tema siguió semanas en titulares porque tocaba algo bastante actual: hasta qué punto la moda histórica debe preservarse o seguir viva.
Bob Mackie, por cierto, fue bastante claro. “Pensé que era un gran error”, dijo entonces. Y añadió algo todavía más contundente: “Marilyn era una diosa. Kim Kardashian no”. Bastante poco diplomático.
Volando bajo
Otro vestido imposible de separar de Marilyn es el blanco plisado de 'La tentación vive arriba' (1955). El de la rejilla del metro. El vestido más reproducido de Halloween, disfraces, editoriales y campañas publicitarias desde hace décadas.
Diseñado por William Travilla, estaba confeccionado en seda color perla, con escote halter y falda plisada. Y probablemente nadie imaginó que una escena aparentemente ligera terminaría convirtiéndose en una de las imágenes más famosas de la historia del cine. Lo interesante es que aquel momento no fue nada glamuroso de vivir.
La escena se rodó de noche en Lexington Avenue, en Nueva York, rodeados de cientos de curiosos que gritaban y aplaudían cada vez que el aire levantaba la falda. Joe DiMaggio, marido de Marilyn en ese momento, estaba presente durante el rodaje y, según varias biografías, aquello acabó provocando una discusión monumental entre ambos. Hay historiadores de Hollywood que incluso vinculan esa noche con el deterioro definitivo del matrimonio.
Y mientras el vestido se convertía en símbolo de sensualidad, Marilyn estaba viviendo una situación bastante incómoda.
Décadas después, la escena sigue reapareciendo constantemente en la cultura pop. Hace no mucho volvió a viralizarse porque varias actrices y celebridades empezaron a recrearla para TikTok y campañas de moda vintage. Incluso Ana de Armas la reprodujo en 'Blonde', la película sobre Marilyn de Netflix que volvió a poner sobre la mesa otro debate muy contemporáneo: hasta qué punto Hollywood sigue explotando la imagen de Marilyn Monroe como producto eterno.
Una inspiración pop
Y luego está el vestido rosa fucsia de Los caballeros las prefieren rubias (1953). Strapless, satén brillante, lazo XXL en la espalda y guantes largos a juego. El look con el que Marilyn canta “Diamonds Are a Girl’s Best Friend” y prácticamente redefine el imaginario de la femme fatale pop.
Ese vestido también tiene descendencia directa en la cultura contemporánea. De hecho, probablemente muchas personas lo relacionan hoy antes con Madonna que con Marilyn. El videoclip de “Material Girl”, de 1985, copió deliberadamente toda la escena: el vestido, los hombres alrededor, la coreografía y hasta la iluminación. Madonna nunca escondió la referencia.
Y ahí empezó otro fenómeno interesante: Marilyn dejó de ser solo una actriz clásica para convertirse en referencia estética de estrellas pop, modelos y celebrities durante generaciones. Desde Madonna hasta Kylie Jenner o Sabrina Carpenter.
De hecho, el auge actual del “bombshell dressing”, esa estética hiperfemenina y exageradamente glamourosa que ha vuelto con fuerza gracias al revival dosmilero, tiene muchísimo de Marilyn aunque muchas veces ni se mencione. Escotes palabra de honor, satén brillante, guantes de ópera, joyería excesiva. Todo eso ya estaba ahí.
Lo curioso es que ninguno de estos vestidos nació pensando en hacer historia. Eran vestuario. Cine. Imagen. Trabajo. Pero terminaron convertidos en algo bastante más grande. Y quizá por eso siguen generando conversaciones hoy: porque cada cierto tiempo alguien intenta volver a tocar el mito.
Algunos de los vestidos de Marilyn Monroe son piezas que se han convertido en cultura pop antes incluso de entrar en un museo. No son solo looks famosos. Son imágenes que todo el mundo reconoce aunque nunca haya visto entera la película de la que salieron.