Los 9 looks (y unos Manolos) más icónicos de Carrie Bradshaw
27 años después de conocerla por primera vez, decimos adiós ¿para siempre? a la columnista más famosa y estilosa de la Gran Manzana y a sus 'looks' más icónicos
Tras 27 años, 2 meses y 6 días, decimos adiós para siempre a Carrie Bradshaw. Tras seis temporadas de ‘Sexo en Nueva York’, dos películas y tres temporadas de ‘And Just Like That…’, la columnista reconvertida en escritora de éxito desaparece de nuestras vidas. Así lo anunciaba la propia Sarah Jessica Parker a través de sus redes sociales hace tan solo unos días, antes de que emitieran los dos episodios finales de esta segunda parte de ‘Sex and the city’.
Decimos adiós a una mujer de quien podemos cuestionar su gusto en lo que a hombres se refiere -30 años marcados por los amores que pudieron ser y no acabaron siendo-, pero no su gusto por la moda. Si algo ha caracterizado durante todo este tiempo a la pluma más atrevida de la Gran Manzana es su gusto por la moda, por la moda de lujo concretamente.
Por ello, con motivo del último adiós a Carrie Bradshaw, recuperamos 9 looks y un complemento icónicos de los 30 años de vida en la ficción de este personaje.
El tutú de 5 dólares que se vendió por 40.000 (Cabecera de ‘Sex at the City’)
Este es el primer look con el que conocimos a Carrie Bradshaw. Curiosamente, a pesar de que durante todas las series y películas veíamos a la columnista vistiendo prendas de lujo, este apenas cuesta unos pocos dólares. Tal y como contó la propia diseñadora de vestuario de la serie, Patricia Field, lo encontró ella misma en una sección de ‘todo a cinco dólares’. “Un tul blanco se asomaba como la cresta espumosa de una ola en un mar de prendas desechables”, recuerda en el libro ‘Pat in the City: My Life of Fashion, Style and Breaking All the Rules’. “Me imaginé combinando la falda corta de tul escalonada con una camiseta pequeña o de tirantes para un look que fuera a la vez contemporáneo y genial”. Y así lo hizo.
Una elección que no fue aleatoria ni mucho menos, pero que no aspiraba a formar parte de los libros de la historia de la moda contemporánea, al igual que tampoco ‘Sex and the City’ se imaginó la fama que llegó a atesorar y mucho menos que se siguiese emitiendo 27 años después. Su iconicidad es tal que el pasado enero de 2024 salió a subasta en Los Ángeles con un precio inicial de 2.000 dólares. ¿Por cuánto se compró? Por 40.000 dólares, que vienen siendo 8.000 veces su valor original.
El vestido de periódico de John Galliano (temporada 3 - episodio 17: ‘What Goes Around Comes Around’)
Después de ser asaltada en plena calle y tener que entregar al ladrón, muy a su pesar, su Fendi Baguette y sus Manolos, esta decide depurar su karma teniendo una cita con Natasha, entonces mujer de Mr. Big, para disculparse con ella por tener una aventura con su marido.
Para esta ocasión rescató este vestido de la colección otoño/invierno del 2000 de Christian Dior por John Galliano, que pasaría a ser una de sus prendas más icónicas. La prenda, firmada por uno de los diseñadores más polémicos e icónicos de la industria, no está exenta tampoco de ella. Como contó el propio Galliano por aquel entonces, se había inspirado en unos 'homeless' que se encontró a altas horas de la madrugada tras salir de fiesta por las calles de París, así como en las llamadas Tramp Balls, fiestas de los años 20 y 30 en las que las socialités parisinas se vestían como los pobres por mera diversión.
El vestido que ya había llevado Whitney Houston ('Sex and the city 1')
Pero no solo los estilismos de Carrie Bradshaw de la serie fueron icónicos; las películas también nos dejaron algunos para el recuerdo. Es el caso de este vestido de Eugene Alexander en la película de 2008, cuatro años después del final de la serie. El vestido tiene historia: lo había llevado Whitney Houston en una actuación de 1987 y acabó protagonizando la portada de la revista 'Life'.
Por aquel entonces no se sabía la autoría y no sería hasta este 2008 que descubriría quién firmaba esta llamativa prenda: la diseñadora Eugene Stutzman y su socio Alexander Wallace. El de Whitney era largo y tenía dos llamativas flores, mientras que el de Carrie Bradshaw era corto y solo tenía una. Patricia Field dio con él intentando cumplir con otro de los deseos de Sarah Jessica Parker, que era añadir las flores que a ella tanto le gustaban al estilo de su personaje -que ya llegados a este punto era imposible separar una cosa de la otra-.
El Vivienne Westwood con el que nunca llegó a casarse ('Sex and the city 1')
Corría el año 2008 cuando creíamos que, por fin, después de tantos desamores que le habían servido para sus columnas, Carrie había encontrado el amor de verdad, el que había buscado en tantos otros. Pero sabemos que el amor eterno nunca fue cosa suya, ni siquiera en ‘And Just Like That…’. Como muchas celebridades, Vivienne Westwood fue la diseñadora que vistió a la pluma más atrevida de la Gran Manzana. Su vestido pertenecía a la colección otoño/invierno 2007, titulada ‘Wake Up Cave Girl', y había llegado a ella como un presente de la propia diseñadora después de protagonizar una editorial de novias para la revista Vogue.
Aquella vez, el vestido lo acabó usando para correr por las calles de Manhattan y golpear a Mr. Big con el ramo de rosas blancas cuando la dejó plantada en el altar. Su iconicidad fue tal que el equipo de ‘AJLT’ no dudó en recuperarlo de nuevo para darle a este Vivienne Westwood una segunda oportunidad. Carrie lo usó para asistir, invitada a última hora, a la MET Gala. Esta vez lo combinó con una dramática capa verde azulada, con unos guantes largos y unos zapatos de tacón a juego. Como complemento aleatorio típico de Carrie, el mismo tocado de la boda en forma de pájaro y un alfiletero a la muñeca.
El Atelier Versace que nunca vivió su momento de gloria (Temporada 6 - episodio final: ‘An American Girl in Paris (Part 1)’)
Y otro vestido que volvió a ver la luz varias décadas después. Este lo vimos por primera vez en París, cuando Carrie se mudó a la ciudad del amor con el que era su novio, el artista Aleksandr Petrovsky. A la columnista le había cegado más la idea de vivir en una de la capital de la alta costura que el hecho de que su relación hiciese aguas desde el principio, y este vestido fue la clave en estilo fashion que confirmó el fracaso.
La pluma de la Gran Manzana se enfundó este Atelier Versace para una cita con el artista y, en cambio, la dejó plantada, usándolo únicamente para echar el rato en la habitación del hotel. Desgraciadamente, nunca vivió su momento de gloria. Así se lo confesó la propia Carrie a su nueva amiga, Semma Patel, en ‘And Just Like That…’. “¿Quieres ver algo increíble? Es mi orgullo y mi alegría", dice Carrie. "Solo lo he usado dos veces. Una vez en París. Y una vez aquí, solo por diversión. Me senté en esa ventana y me comí un Jiffy Pop entero”.
El último adiós a Mr. Big en París (Temporada 1 - Episodio 10: ‘Seeing the Light’)
En aquel doble episodio final, Mr. Big viajaba a París y rescataba a Carrie de aquella desastrosa relación en la que estaba metida. 20 años después, la ahora escritora volvía a la ciudad del amor por un triste motivo: despedirse para siempre de su verdadero amor. Era el capítulo final de la primera temporada de ‘And Just Like That…’ y Carrie había viajado hasta allí para que las cenizas de su marido acabasen en el Sena.
Para esta escena, la protagonista aparece vestida con un impresionante vestido naranja de alta costura de Valentino de la colección primavera/verano 2019 y obra de Pierpaolo Piccioli. Lo complementó con unos guantes largos en rosa fucsia y un bolso con la forma de la Torre Eiffel de Timmy Woods. Una prenda también muy especial para la pareja, ya que Carrie lo llevaba en la primera escena de la primera película, cuando buscaba casa con Mr. Big.
La camisa de Mr. Big (Temporada 3, Episodio 18: ‘Cock a Doodle Do!’)
Aunque muchos coincidirían en que de este episodio el look icónico sería el vestido de flores y volantes de la colección Resort 2001 de Richard Tyler que llevó para su cita con Mr. Big en la que acabaron cayendo al lago de Central Park (de hecho, está expuesto en el Museo Victoria de Melbourne), lo cierto es que es este otro el que sin duda lleva la marca ‘Carrie Bradshaw’. ¿Quién se atrevería a cruzar Nueva York así vestida?
Tras ir a casa de Mr. Big para secarse, Carrie se las apañó para hacerse un vestido con una camisa blanca básica y un cinturón de Hermès. Y así, como quien no quiere la cosa, nuestra ‘it girl’ favorita creó la tendencia ‘borrowing from the boys’ (tomar prestado de los chicos) o ‘steal his hoodie’ (róbale la sudadera), que viene a ser la tendencia de vestirse con prendas estéticamente más masculinas -especialmente por ser ‘oversize’- para vestir y conseguir una estética más desaliñada pero ‘chic’.
La icónica caída de Carrie Bradshaw (Temporada 4, Episodio 2)
A medida que Carrie se iba haciendo más famosa, su presencia en sitios inverosímiles era cada vez mayor. Era el caso de este desfile benéfico al que fue invitada, no para verlo, sino para participar en él. Para esta escena, la escritora de los mil y un amores tenía que desfilar sobre la pasarela en tacones, en lencería y una gabardina que decoraba más que tapaba. El estilismo corrió a cargo de William Ivey Long, famoso diseñador de vestuario de Broadway.
De esta guisa, Carrie Bradshaw sufrió un traspiés sobre la pasarela, besó el suelo y fue humillada por la mismísima Heidi Klum. Pero Carrie, como protagonista de su vida, como quien vive una película -porque, en realidad, así era- supo reponerse y seguir desfilando ante los aplausos y vítores de sus tres mejores amigas.
La pedida de Aidan (Temporada 4, Episodio 12)
Este look quizá haya pasado un tanto desapercibido teniendo en cuenta que, uno viene a ‘Sexo en Nueva York’ buscando moda; esto no lo es. ¿Carrie Bradshaw en un look deportivo y unas sandalias ‘flip flop’? Vale que este calzado es una de las tendencias primavera/verano 2025, pero no así combinadas: un crop top de lycra rojo con escote recto y tirantes fijos y un mini pantalón deportivo en color blanco.
Y mucho menos para que este sea el look con el que a Carrie Bradshaw, la mujer que habría soñado una y mil veces con su pedida de mano, el que creía el amor de su vida le prometa amor eterno. “Quizá no hay ni momentos ni hombres ni respuestas perfectas. Quizá solo tengas que decir lo que te sale del corazón”, se planteó ella entonces antes de decir que sí. Como ya sabemos ahora, ni aquel fue el ‘sí’ definitivo, ni Aidan era en aquel momento el amor de su vida. Pero Carrie, al menos un ratito, llevó un diamante en el dedo.
Los Manolos (Temporada 6, Episodio 9: ‘A Woman's Right to Shoes’)
Carrie Bradshaw lo habría intentado todo con los hombres, pero su verdadero amor eran los zapatos. Aquellos 5.000 dólares que cobraba por columna (así lo aseguró Candace Bushnell, autora de la ficción y álter ego de Carrie Bradshaw, años después en una entrevista que era lo que le llegaron a pagar a ella) le daban a nuestra protagonista para pagar el coqueto apartamento en Nueva York y comprarse una ingente cantidad de zapatos de Manolo Blahnik.
Por eso, en este triste adiós a la columnista, no podía faltar un par de Manolos como icónico look y qué mejor que aquellos que le fueron robados en un ‘baby shower’, sirviendo de hilo conductor para un episodio titulado como ‘El derecho de las mujeres a unos zapatos’, haciendo un guiño a los Derechos Humanos (era agosto de 2003, eran otros tiempos). Un episodio que sirvió como oda al complemento más icónico de Carrie Bradshaw.
“Es por el derecho de una mujer a tener zapatos. (...) ¿Es malo tener zapatos y no niños?”, escribió en su antiquísimo MacBook en el borrador de su próxima columna (que le daría para comprar tranquilamente otros 6 pares de Manolos). Fue entonces cuando Carrie planteó un debate que sigue a la orden del día: “Me he gastado más de 2.300 dólares en celebrar sus decisiones [casarse y tener hijos]. Piénsalo: si estás soltera, desde que te gradúas ya nadie celebra tu vida. No hay tarjetas regalo por no haberte casado con un capullo. ¿Y qué descuento te hacen por irte de viaje tú sola?”.
Tras 27 años, 2 meses y 6 días, decimos adiós para siempre a Carrie Bradshaw. Tras seis temporadas de ‘Sexo en Nueva York’, dos películas y tres temporadas de ‘And Just Like That…’, la columnista reconvertida en escritora de éxito desaparece de nuestras vidas. Así lo anunciaba la propia Sarah Jessica Parker a través de sus redes sociales hace tan solo unos días, antes de que emitieran los dos episodios finales de esta segunda parte de ‘Sex and the city’.