Casas de famosos: De Banderas a Emily Blunt: descubre qué famosos han inflado sus mansiones en venta
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'Nueva York Affairs'

De Banderas a Emily Blunt: descubre qué famosos han inflado sus mansiones en venta

Todo lo que ha tocado una celebridad se infla como la espuma. Analizamos las operaciones inmobiliarias con más glamour de la costa este de Estados Unidos

Foto: Melanie Griffith y Antonio Banderas. (Gtres)
Melanie Griffith y Antonio Banderas. (Gtres)

Mujer blanca famosa busca… comprador para su maravilloso brownstone en el cotizado barrio de Fort Greene, en Brooklyn, por 4,5 millones de dólares. Razón: Holly Hunter. Y sí: tiene piano (aunque no de cola como el de la película que le dio el Óscar), además de cinco habitaciones, terraza y patio en un edificio construido en 1864.

Hombre latino famoso busca… alguien dispuesto a pagar 8 millones por su casa en Central Park West en Manhattan. Razón: Antonio Banderas. El apartamento, como se ha visto en los medios, era la morada que compartió con su exesposa Melanie Griffith y como el malagueño es, literalmente, 'zorro viejo', quizá haya inflado un poco el precio para los más morbosos, aunque cuatro habitaciones y con sus cuatro baños en esa privilegiada zona no parecen desmerecer el precio, especialmente con esas vistas al famoso parque.


El record del 'honor de los Prizzi'

¿Realmente los famosos asumen que porque ellos vivieron allí las casas pueden tener un plus en el precio? ¿Se convierte en literal eso de que hay quien besa (y paga) el suelo que sus ídolos pisan? A nadie se le escapa en Nueva York cómo los turistas colapsan las icónicas imágenes de la casa de 'Friends' en Bedford Street o la de Carrie Bradshaw de 'Sexo en Nueva York' en el número 66 de Perry Street, por no hablar del halo maldito del Dakota, donde fue asesinado John Lennon y se rodó 'La semilla del diablo' o los 40 millones dólares que pidieron por la mansión de 15 habitaciones donde rodaron 'El honor de los Prizzi', marcando un récord absoluto en Brooklyn. Pero la mitomanía puede tener un precio y no es tan alto como el que, según los últimos datos inmobiliarios de las altas esferas, las celebridades piden.

Que se lo digan a Sting, que tuvo que bajar 6 millones de dólares el precio de su megadúplex al lado de Columbus Circle y también con vistas a Central Park. Lo había comprado en 2008 por 27 millones de dólares y consideró que en diez años su precio debía ser más del doble (pidió 56 millones de dólares) por el mero hecho de la ducha de su baño le oía cantar cada mañana 'Every Breath You Take' o similares. Que su agencia inmobiliaria fuera Sotheby’s ya parecía una declaración de intenciones y, al final, en abril colocó la propiedad por 50 millones, lo que no dejó de ser una plusmarca en el edificio. Ahora el cantante se ha ido a vivir de alquiler al edificio póstumo de Zaha Hadid en el High Line, el nuevo filón inmobiliario de Manhattan.

Otros que especularon al alza fueron Emily Blunt y John Krasinsky con su casa en Park Slope, en Brooklyn, aunque en menor escala, pues salió a la venta por 8 millones de dólares y se acabó vendiendo 6,5. Curiosamente, la pareja también vendió su casa en Hollywood por el mismo precio, aunque en ese caso la compradora no era un fanático con ganas de respirar su mismo aire, sino la mismísima Kendall Jenner. Parece que al clan Kardashian-Jenner le gusta el famoso-compra-a-famoso, pues la mansión de Khloé en Calabasas (California) perteneció previamente a Justin Bieber.

De Giselle Bündchen a Madonna

El que sí parece que tiene un 'sexto sentido' para la inmobiliaria es Bruce Willis, cuyo apartamento también en Central Park West (por algo llaman al Upper West Side el barrio del dinero nuevo, en contraste con el abolengo del Upper East) fue adjudicado por 17,75 millones de dólares, el precio de salida. En un punto medio, Giselle Bündchen y Tom Brady también tienen ahora mismo en venta su nidito de amor en un 'árbol' bien alto con vistas a todo el skyline de la ciudad desde la calle 22. La modelo y el deportista lo compraron en 2014 por 11,4 millones dólares y cuatro años después (se cansaron pronto) piden 14. En una línea más intelectual y póstumo, los lectores de Norman Mailer pueden reunir 2,4 millones de dólares para poder comprar el algo disfuncional apartamento que tenía en Brooklyn Heights. En este caso, sus herederos son los que especulan, aunque no mucho, con el precio.

La casa de Madonna en Berverly Hills. (Gtres)
La casa de Madonna en Berverly Hills. (Gtres)

Pero si los compradores pueden ver un atractivo en ocupar la casa de un famoso, los vecinos neoyorquinos no son especialmente entusiastas con la idea de que viva una celebridad a su edificio. No solo por la nube de paparazzi que asegura en el portal y sus consiguientes incomodidades, sino porque la fama a veces viene acompañada de la sensación de impunidad ante las leyes de convivencia o las ordenanzas urbanísticas.

Que se lo digan a Madonna y a sus múltiples denuncias por exceso de decibelios, por el ir y venir de gente en su apartamento cuando está de gira o por pintar ella motu proprio un vado permanente en su plaza favorita de aparcamiento. Así que, pida lo que pida por sus propiedades, los vecinos estarán más que contentos cuando se vaya.

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