Beatriz Rico: "Mi marido y mi hijo me centran y me tranquilizan"
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ENTREVISTA

Beatriz Rico: "Mi marido y mi hijo me centran y me tranquilizan"

La actriz debuta en la literatura con la novela 'De miss a más sin pasar por Albacete', en la que conviven con éxito un gran sentido del humor y momentos cargados de emoción

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Beatriz Rico. (Foto: Gus Geijo)

"He escrito el libro que me apetecería leer". Esta frase es la clave de por qué funciona y rezuma credibilidad la primera novela de Beatriz Rico, 'De miss a más sin pasar por Albacete' (Ediciones Martínez Roca). Porque no fue algo planificado y se dejó llevar por el impulso de escribir, con un cuaderno y un bolígrafo ("Escribo a mano como mi querido Fernando Fernán Gómez", nos dice a propósito del gran actor y literato, que la dirigió en la película 'Pesadilla para un rico'), en el que iba plasmando una historia que se mueve en un registro principalmente cómico, pero que introduce temas y tonos que tocarán la fibra de sus lectores.

Como si de una profecía se tratara, que escribiera era cuestión de tiempo, y Beatriz, quien fuera una de las estrellas de la naciente Tele 5 y desde hace décadas una actriz con una carrera muy consolidada, vive el difícil momento actual con la consciencia de que es una privilegiada en todos los sentidos. En nuestra conversación habla sin cortapisas ni eufemismos, con valentía y hasta un punto de candor que todavía conserva de cuando dejó su Asturias natal con apenas 20 años para perseguir un sueño que ha logrado hacer realidad: dedicarse a la interpretación. Poco proclive a mostrar su vida personal, es generosa en las respuestas y, como si fuéramos James Stewart en 'La ventana indiscreta', nos permite adentrarnos en su mundo cotidiano y en sus sentimientos más profundos.

PREGUNTA: ¿Cuál es el germen de esta novela, cómo surgió la idea?

RESPUESTA: Siempre te dicen que la primera novela suele ser autobiográfica y en este libro hay muchas cosas mías, pero no lo es. Yo puedo hablar de cosas que conozco y, por ejemplo, no podía colocar a Rita en una farmacéutica o en una agencia de publicidad porque no sé cómo se trabaja allí, pero sí conozco los entresijos del mundo de la farándula. No podía ser una actriz, porque entonces dirían que es biográfica, así que la hice miss.

En cuanto al origen, te voy a contar algo que no había dicho hasta ahora. El primer novio que tuve en Asturias, Eloy, siempre me decía que iba a acabar como escritora, cuando tenía 18 años. Hace como tres o cuatro volvió a Madrid porque tenía que coger un vuelo a Nueva York y quedamos para comer. Me dijo que tenía todas mis cartas guardadas de cuando yo estudiaba Arte Dramático en las que le contaba cómo iba mi vida e insistió de nuevo en que acabaría como escritora. A esto se suman un amigo al que yo quiero mucho, Jean Paul, y mi marido, Rubén, que también me decían lo mismo. Además, me empujó a hacerlo que escribía unos textos muy divertidos en Instagram y un día que no lo hice hubo varias personas que me preguntaron cuándo iba a publicar un texto nuevo, porque les encantaban. Fue la señal definitiva. Y un día me puse a escribir con mi cuaderno y mi bolígrafo, y parecía que me había poseído el espíritu de J. K. Rowling -dice, con humor.

P: Generalmente cuando hablamos de un personaje popular las propuestas suelen llegar de las editoriales y por encargo. ¿Cómo lograste publicar la tuya?

R: Cuando me puse a escribir, le pregunté a un amigo que había publicado una biografía de José Martos, batería de Barón Rojo, cómo se editaba y me lo explicó. Mi mánager, que es muy lista, escribió a un crítico que conoce para ver qué podíamos hacer y le dio un par de correos para enviarles el manuscrito. Un lunes por la mañana, mi mánager me dijo que Rosa, ahora mi editora de grupo Planeta, se había puesto en contacto con ella para decirle que le gustaban mucho mis posts en Instagram y que creían que podía encajar en una línea editorial que tenían, que si me gustaría escribir una novela. Ella le contestó que ya la tenía escrita, que me faltaban el último capítulo y el epílogo. Se lo mandé y así fue, no tuve que buscarme una editorial. Estaba claro que todas las señales que recibía desde que mi primer novio me lo dijo algo de razón tenían.

P: Estás felizmente casada, pero en los últimos años no ha trascendido demasiado de tu vida personal.

R: Sí, es mi segundo matrimonio. Llevamos cinco años casados y tengo un hijo de 20 años del primero. Rubén es policía nacional, está en Derechos Humanos e Igualdad.

P: Un departamento, por cierto, que encaja muy bien con tus inquietudes...

R: Totalmente, porque además él mismo pidió ese destino. Siempre le tengo de apoyo para cualquier campaña, como por ejemplo la del Zoo de Santander, donde tienen a los animales en una especie de tortura constante, cuando quiero ir al Sahara... De hecho, se vino conmigo a ver a los refugiados y él mismo hizo un vídeo pidiéndole a Felipe VI que por favor hiciera algo, porque eso no se podía consentir. No podría estar casada o convivir con alguien que no estuviera en mi misma vibración. Puedo tener amigos que piensen muy diferente a mí, pero para compartir se necesita un apoyo mutuo y en ese sentido nos entendemos muy bien.

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P: ¿Les enseñabas a tu marido y a tu hijo los textos conforme los ibas escribiendo?

R: A mi hijo no, porque pasa un poco, pero Rubén me los pasaba a ordenador porque es el único que entiende mi letra de médico. Y lo que no entendía lo dejaba en blanco para que yo se lo dijera. Compartir esto es maravilloso porque al final nos reíamos de las cosas como dos gilipollas -afirma, entre risas-. En mi novela también hay espacio para hacer reflexionar, porque necesitaba mandar un mensaje, intentar conmover y llegar al corazón. Hay una historia real de un paciente preso que estaba custodiado, en un hospital en el que hago voluntariado desde hace cinco años, y necesitaba incluirla. Era importante no solo el humor, también que hubiera algo que te retorciera el estómago.

P: Nunca has tenido problema en mostrar tus ideas políticas de una manera explícita. ¿Ha tenido algún coste para ti tu sinceridad?

R: Si me ha pasado, yo no me he dado cuenta. De hecho, llevo cuatro años de gira con dos funciones, 'Palabras encadenadas', un thriller psicológico, y con mi monólogo, 'Antes muerta que convicta'. Trabajo en ayuntamientos de todos los colores. El secreto está en decir las cosas con educación. Opino sobre todo cuando veo injusticias, no puedo con ellas. Nunca he dicho las cosas de malos modos ni denostando al que está en frente.

Tengo amigos de todos los colores políticos y me llevo bien con todo el mundo. No compro un pack de ideología política. Hay gente que defiende lo de los suyos aunque hagan algo indefendible. Puedo votar a un partido porque el programa o su ideario es lo más cercano a mí, pero al 100% no coincido con ninguno, para eso tendría que montar un partido político a mi imagen y semejanza, algo que es es imposible. No me caso con nadie. El fanatismo te lleva a perder la razón.

P: Cuando llegaste a Madrid con apenas 20 años y tras pasar por 'El precio justo' con Joaquín Prat, te convertiste en una de las estrellas de Tele 5, pero pronto decidiste optar por otro camino que parecía a priori más complicado. ¿Te guiaste por el instinto o por lo que te apetecía?

R: Soy bastante perezosa y hay veces que no me apetece nada estudiar, por ejemplo, y lo que quiero es tirarme en la cama con mis gatos. Para mí la libertad es tener una disciplina que sigo para conseguir un objetivo. Decir: "No me apetece, pero tengo que hacerlo". Cuando dejé Tele 5 lo vi clarísimo, porque había dejado mi Asturias natal para ser actriz y estaba presentando programas infantiles, con los que ganaba mucho dinero y era muy famosa, pero me iban a encasillar. Tuve una intuición tan fuerte de que si seguía ahí me iba a quedar en eso, que lo hice de un día para otro y a la cadena le sentó como un tiro.

Mi representante lo estaba pasando fatal, pero yo no podía seguir. Quería hacer teatro, no ser la Xuxa española. Hice bien, porque creo que la vida premia las actitudes valientes. Cuando lo dejé no tenía nada, me iba a quedar en casa y a seguir formándome. Al mes y pico, Antonio del Real llamó a mi representante para que hiciera el casting para ser la protagonista de 'Los hombres siempre mienten' con Gabino Diego... Fui temblando, pero me cogieron.

placeholder Beatriz Rico es una artista muy polifacética, ya que además tiene una banda de rock. (Foto: Rubén Ramírez)
Beatriz Rico es una artista muy polifacética, ya que además tiene una banda de rock. (Foto: Rubén Ramírez)

R: Luego llegarían Pedro Masó, José Luis Garci, Fernando Fernán Gómez... y sigues viviendo de tu profesión hasta hoy. Muchas actrices se quejan de que a partir de cierta edad los papeles escasean. ¿Estás de acuerdo con ellas?

R: Hay un periodo desde los 40 hasta los 65-70 en el que hay pocos papeles, y si son en cine, son secundarios muy secundarios. Yo voy a rodar en junio la película 'Camping Movie', de J. K. Álvarez, ya que no pudo ser antes por la pandemia, y tengo un papel secundario. Los protagonistas son hombres. Los protagonistas femeninos suelen ser para mujeres muy jóvenes. Pasa en todas partes. A veces pienso en Demi Moore o Jodie Foster, a las que se las ve muy poquito.

En la industria del cine hay que romper un techo de cristal y nos costará mucho, si es que se rompe. En el teatro hay algunas más, pero siguen primando las más jóvenes. Es algo por lo que vamos a pasar todas. No me quejo porque desde que empecé he estado viviendo de esta profesión. Y cuando no, estaba con mi banda de rock. No me ha faltado nunca el trabajo. Este mundillo cuando cumples algunos años es un poco cruel.

P: Ahora que está tan de moda la palabra 'emprendedora', ¿consideras que lo eres?

R: No soy de las que pienso que me la voy a jugar para hacer algo. Tengo una intuición muy fuerte que me dice que debo seguir según qué caminos y qué me va a salir bien. A mí las cosas se me han puesto fáciles. Por ejemplo, la banda de rock no me puse a formarla, sino que vinieron los chicos a mí. Si la vida me pone las cosas delante, será por algo... Me pasó también con el libro o con mis monólogos. Además, soy prudente. En esta profesión siempre vives en la cuerda floja. Siempre recuerdo a Charo López, que decía que tenía trabajo un año, pero luego no sabía qué iba a pasar al mes siguiente de terminar. No he sido de invertir todo lo que tengo en una producción que no sabes cómo va a salir.

P: Colaboras con diversas causas humanitarias, ¿es quizás una forma de devolverle a la vida lo que te está dando?

R: La vida me ha dado tanto que es un pecado que no le devuelva una pequeña parte. Colaboro económicamente con seis ONG y no lo digo para que la gente piense que soy muy buena sino para que se anime, porque desde que salió el caso de la niña Nadia Nerea, hay quienes se escudan en eso para no hacer aportaciones y estamos hablando de algo aislado. Colaboro con Médicos Sin Fronteras, Agua Pura, que construye pozos de agua en África, la Fundación Josep Carreras, ACNUR, Luna Gatuna, que es un albergue, y Greenpeace. Digo sus nombres para que sepan que son organizaciones serias. Y, por supuesto, mi trabajo en el hospital, donde he descubierto que pinto algo en la vida, al estar con esas personas mayores y ayudarlas. Es tan bonito cuando te tiran besos desde la cama en agradecimiento, las historias que te cuentan, que son oro puro, los abrazos que te dan y cómo tiemblan al dártelos... Es un subidón muy parecido al que te da en un teatro cuando ves a la gente en pie aplaudiendo.

placeholder Beatriz Rico rodará una nueva película el próximo mes de junio. (Foto: Gus Geijo)
Beatriz Rico rodará una nueva película el próximo mes de junio. (Foto: Gus Geijo)

P: También has tenido suerte en tu vida familiar, ¿no?

R: Sí, vivimos Rubén, mi hijo y yo muy tranquilos. He tenido mucha suerte de encontrar una persona que me entiende y lo bien que conectamos para todo. Todo el mundo me lo dice... Él es mucho más tranquilo que yo, muy centrado, y yo a veces soy la nerviosa, la histérica. Tuve más suerte con él que él conmigo, porque a veces me tiene que soportar algunos altibajos emocionales y él me dice con humor: "Eres actriz y estás medio loca, yo lo sé".

Yo, como buena piscis, soy a veces de llorar y me desespero, aunque luego nunca pasa nada... Mi hijo desde pequeñito me decía: "Mamá, en tu pecho tienes dos lobos, uno blanco, que es la positividad y la luz, y uno negro, que es la oscuridad, la maldad y el miedo. ¿A qué lobo vas a dar de comer?". Era un viejo de siete años... Cuando me lo llevaba de gira, mis compañeros le llamaban 'el pequeño Buda', porque nos sentenciaba con unas frases... Ahora que es mayor, cuando me ve que lo paso mal por algo, me viene y me hace entender que no es para tanto. Hay veces que me da hasta vergüenza, porque debería ser al revés. Mi marido y mi hijo me centran y me tranquilizan.

P: A veces el exceso de empatía hace sufrir mucho...

R: Hay momentos en los que siento que estoy en contacto con cada punto de sufrimiento que hay en el mundo. Pongo el informativo y veo, por decirte algo, la explosión que hubo en Beirut, y me quedo con la imagen de un niño desnudo corriendo y puedo estar con ese dolor diez días. O algo que te cuentan, una señora que estuvo con el covid cuatro meses y ha muerto y salió un enfermero llorando.

Durante el confinamiento estuve muy mal, no por estar en casa, porque incluso hacía deporte dentro, sino por las cifras que se daban de muertos. Pensaba que cada uno era una familia rota. Tuve que ir al médico y decirle que me recetara algo porque no podía seguir así. Para mi hijo y mi marido, vivir con alguien que vive las cosas así de intensamente no es fácil, pero ya lo están aprendiendo a manejar, y cuando me tienen que dejar sola en la habitación, me aíslo unas horas y ya está. Cada día estoy más pesada, ya era hora... Si lo sufro, lo hago para dentro para que no lo sufran ellos.

Beatriz Rico