Estíbaliz, la mitad de Sergio y Estíbaliz, nos recibe con su hija Allende: "Recuerdo a Sergio a diario, pero con alegría, no con drama"
Madre e hija llegan con El Consorcio a Madrid, que las recibe con dos llenos en el Teatro Nuevo Alcalá. Con sus éxitos de sobra conocidos, nos hemos acercado más lo que son cuando se bajan del escenario
Estíbaliz Uranga y Allende Blanco, en un posado para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
Llegan a Madrid después de tres semanas en México y lo hacen con la buena noticia de que llenan durante dos días el Teatro Nuevo Alcalá. El Consorcio vuelve a la capital en medio de una gira que no para. En medio de ella, Estíbaliz Uranga, la mitad de Sergio y Estíbaliz, nos hace un hueco junto con su hija Allende, que ya es una más en la histórica formación.
Una charla en la que hablamos de Mocedades, el germen de todo; también de la música actual y de su vida. Pero también es una conversación en la que nos acercamos a lo que madre e hija son cuando se bajan del escenario. Y Estíbaliz y Allende son muchas cosas, pero también son la esposa y la hija de Sergio Blanco, al que confiesan echar de menos "cada día" diez años después de su muerte.
Aunque el posado familiar está cojo, ya que falta María, la hermana pequeña de Allende y vocalista del grupo Mäbu, que ha formado su carrera musical al margen del repertorio de El Consorcio y ha crecido, como tantos otros artistas, de bar en bar y de pequeño en concierto en pequeño concierto hasta convertirse en lo que es hoy. Pocos saben que es la hija de Sergio y Estíbaliz, aunque las letras que forman el nombre del grupo no son casualidad.
Pregunta: Sergio y Estíbaliz sigue siendo un nombre súper reconocible después de tanto tiempo y aunque desgraciadamente Sergio no está. ¿Te sigue conociendo la gente por la calle a ti sola?
Respuesta: Sí, claro que me conoce, pero el primer nombre que sale es Mocedades. Es algo que no se puede quitar de la boca de la gente. O sea, nadie duda que sea Estíbaliz, ni nadie duda que haya tenido un dueto con mi marido, porque nosotros estuvimos trabajando como dueto casi 20 años. Pero es curioso, porque todo el mundo sabe que soy Estíbaliz, de Sergio y Estíbaliz, pero el primer nombre con el que me recibe la gente y además diciéndome los buenos ratos que han pasado con nosotros es Mocedades.
(Interviene Allende): Yo también soy la hija de Mocedades.
Estíbaliz Uranga y Allende Blanco, en un posado para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: Aunque ahora Mocedades es el grupo de tu hermana Izaskun.
R: Y de Javier Garay, claro. Es un pequeño lío, pero claro, ellos tienen derecho a tener el nombre. Ellos son Mocedades, nosotros no. Es una cosa muy peculiar porque para el imaginario de la gente es como un 'totum revolutum'. El tema es que ahí están Mocedades y no hay que darle más vueltas. El único problema es cuando la gente decide ir a ver un concierto. Yo les suelo decir que sepan quién quiere que les cante las canciones, porque en nuestro caso cantamos temas, muchos de Mocedades, pero también de Sergio y Estíbaliz, de Iñaki en solitario, de El Consorcio.
P: Bueno, pero es verdad que hay canciones que están grabadas en la memoria colectiva y que no pueden faltar en los conciertos, ¿verdad? Además, podéis presumir de tener un público intergeneracional.
R: Es que son canciones que llevan toda la vida y van a seguir muchos años. Hay gente de tu edad que no tiene nada que ver con las edades nuestras y son capaces de apreciar y de repente encontrarse con recuerdos: "¡Uy, esta me la ponía mi madre! ¡Uy, esta me la ponía mi padre, mi abuela!"
"Para mí es cantar no es el trabajo, el trabajo es todo lo que hay que hacer antes. Cantar es la recompensa"
P: Llevas ya casi 60 años cantando... En algún momento, has sentido que no puedes más ya de escenarios, de viajes...
R: Pues sobre todo cuando estoy cansada y estoy de viaje y llevo mucho tiempo sin estar en mi casa. Eso me cuesta, porque no es lo mismo hacer un concierto en España y volver a tu casa que estar tres semanas o un mes y medio o dos meses de hotel en hotel. Para mí ese es el trabajo, eso es lo duro, porque luego llegas al concierto, te aplauden, ves las caritas y esa es la recompensa. Para mí es cantar no es el trabajo, el trabajo es todo lo que hay que hacer antes. Cantar es la recompensa.
P: ¿En tu caso es más fácil estar lejos de casa al estar también en el grupo parte de tu familia?
R: Yo siempre he tenido la suerte de trabajar, sobre todo, con la gente con quien quiero estar y en las mejores circunstancias posibles, porque lo que no podría hacer es cantar en un grupo en el que yo no me encuentro a gusto. Si los elementos que forman parte de esa agrupación no hubiéramos estado a gusto, no hubiéramos tenido este recorrido, que llevamos 30 años de El Consorcio. Hay una comunión musical y de personas, de cariño, de respeto, hay mucho ahí entre todos nosotros. No estás tanto tiempo en un sitio donde no te encuentras a gusto
Estíbaliz viste una americana hecha por ella misma. (Arturo de Lucas)
P: Es verdad que pocos grupos pueden decir que lleven tanto tiempo con este éxito llenando teatros todavía.
R: Sí, a mí me parece un milagro. Después de tantos años, estoy eternamente agradecida a la gente que nos ha guardado un lugar en el corazón. Es que esto si no, no se puede hacer. Pero claro, cada vez que sueltas una canción de las que todo el mundo conoce, pues haces que se sientan bien. Tú también te sientes bien cantándolo. Y es como mágico lo que se crea entre el público y nosotros.
Esto lo ha visto Allende, a ella le pilla todo esto de nuevo. Nosotros le decíamos que el público es fantástico y ella lo ha comprobado de verdad. Esas caritas, esa complicidad, esos sentimientos tan importantes de cuando tú estás a gusto con tu familia, tu gente joven... no sé, hay mucha buena vibración.
P: ¿Qué queda de la Estíbaliz que actuó en 1975 en Eurovisión con las dos trenzas tuyas que eran tan características?
R: Estíbaliz. Es que no he tenido que ser otra cosa en mi vida que Estíbaliz. Y afortunadamente he podido vivir de ello. Me siento muy privilegiada, porque he vivido de algo que no sabía que iba a vivir. Porque cuando era joven y empecé con todo esto no tenía ni idea de lo que quería ser. A mí la vida me ha ido sorprendiendo, me ha ido favoreciendo y yo creo que he tenido una gran vida.
"Estoy eternamente agradecida a la gente que nos ha guardado un lugar en el corazón"
P: No sé cómo fue la reacción en aquella casa cuando tus hermanas y tú les decís a tus padres que os vais a dedicar a la música. Y después también tu hermano Iñaki.
R: Pues yo creo que en el momento de saber que cuatro hijos iban a estar ahí danzando, me imagino que para mi padre, de Bilbao de toda la vida, una persona que en su momento, sobre todo los chicos, tenían que hacer su carrera, ahí se topó con la realidad. Pero claro, luego ellos, especialmente mi padre, estaba muy orgulloso de lo que hacíamos musicalmente hablando. Pero a la fuerza ahorcan, es que no había otra. Claro, es que éramos tantos hijos y... No sé, hay gente que ha nacido para eso y hay gente que ha nacido para hacer casas o para ser abogados.
Estíbaliz Uranga y Allende Blanco, en un posado para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: ¿Se entendería Mocedades primero y luego El Consorcio sin Juan Carlos Calderón?
R: En El Consorcio Juan Carlos Calderón tuvo poco que ver, solo hizo un disco. Pero en la época de Mocedades yo creo que Juan Carlos se encontró con un grupo muy especial y muy peculiar. Contamos con una perfección a la hora de hacer los arreglos, de letras, musicalmente hablando, pues era un gran genio. Yo creo que nos ayudamos mutuamente. Él tenía un gran producto musical, una versatilidad importante y nosotros le dimos la peculiaridad de cómo cantar esas canciones. Las canciones se pueden cantar de muchas maneras, pero la polifonía, porque en nuestro caso no era solamente una voz, tenía muchísima importancia.
Y en el caso de El Consorcio eso ha sido corregido y aumentado, porque en El Consorcio había tres solistas. Tres solistas y una polifonía tan buenas o más que en la época de Mocedades. Esto que digo es un poco chulería, jajaja.
P: Bueno, hay que presumir de lo que uno tiene.
R: Yo estoy orgullosísima porque se dice que Mocedades es irrepetible. Pero cuando El Consorcio empezó a hacer discos, que tenemos 10 discos, chapó lo que hicimos ahí polifónicamente. Y escuchados ahora con el paso del tiempo, suenan muy, muy bien. Y ahí no tuvo que ver nada, Juan Carlos Calderón fue un disco nada más.
En nuestra época al hombre le podía gustar nuestra música, pero nadie sabía si le había gustado
P: ¿Cómo veis la industria de la música últimamente? Tenemos el ejemplo de Bad Bunny, que agotó los seis conciertos de Madrid en 24 horas, pero también el vuestro, que seguís llenando teatros y ya tenéis incluso fechas para 2027.
R: Eso demuestra que la música mueve la gente. A nosotros nos mueve en nuestro target, porque también la gente jubilada es muy proactiva y que lo que nosotros hacemos les ayuda a salir de casa, pasan dos horitas a gusto, recordando cosas y participando.
Y estoy hablando no solamente de mujeres, que normalmente antes era todo público femenino y ahora noto una gran diferencia de la participación masculina. Hay más. Y se expresan de otra manera. En nuestra época al hombre le podía gustar, pero nadie sabía si le había gustado. Y ahora lo que notas es que el tío hasta se emociona. El otro día en un hotel, mientras desayunábamos, un hombre se puso a cantar con Allende y acabó emocionado, llorando.
P: Es que vuestras canciones al final son recuerdos, llevan a una época muy bonita.
R: Es que estamos hablando de un hilo conductor hacia los sentimientos de las personas, que eso es lo que está pasando. Por eso es que estamos llenando más que cuando éramos jóvenes. Fíjate. Tenemos más quorum que en la época más brillante, ¿no? Porque hay una gente que le apetece salir de casa y pasar un rato agradable. Hay un denominador común y es que la música está moviendo el mundo. La gente la quiere, la necesita. Y claro, cada uno elige lo que más le puede encajar. Está claro.
Estíbaliz Uranga y Allende Blanco, en un posado para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: Y ya hablando de vosotras. ¿Estíbaliz, cómo es compartir escenario con tu hija?
R: Para mí ha sido una alegría enorme. Lo único que me da pena es que no esté Sergio, claro. Porque hubiéramos podido disfrutar un montón. Yo le echo muchísimo de menos. Yo he viajado siempre con gente con quien puedes contar, con mi hermano o con mi hermana. Pero es que esto que tenemos Allende y yo es especial.
Tenemos telepatía incluso, de una manera muy natural, sin ningún forzamiento ni nada. Aunque luego cada una está a su bola, no estamos todo el día llamándonos. Pero de repente es como si tuviéramos un hilo de pensamiento que de repente dices, ah, pues estaba pensando en ti, pues te iba a llamar, te iba a decir. A mí me ayuda muchísimo el hecho de estar fuera y tener a alguien allí, la sensación de que esté allí, simplemente, es algo especial.
Por esto te digo que si me quejo de la vida, sería para matarme. Porque yo tengo dos hijas espectaculares como personas y procuro estar a la altura de las circunstancias.
P: Has dicho que echas mucho de menos a Sergio, tu marido. No sé qué es lo que más recuerdas de él diez años después.
R: Yo constantemente. Ha hecho 10 años que falleció ya. Y me da tanta pena que no esté porque disfrutaría, disfrutaríamos cantando todos. Es que hubiéramos disfrutado ahora con Allende cantando, hubiéramos hecho algo importante. Qué pena. Pero la vida viene como viene. Pues ahora, por ejemplo, estoy yo en mi casita y me acuerdo de cuando estábamos los dos en el apartamento aquí en Madrid, en la calle Espíritu Santo. Era una conexión tan grande la que teníamos. Eso no se olvida.
Sergio me hace falta. Me encantaría que estuviera y que pudiéramos hacer ahora algo musical juntos
P: Es que además empezasteis juntos muy jovencitos.
R: Sí, yo tenía 16 años y él 20. Fíjate, 50 años juntos prácticamente, casi 50. Y bueno, pues eso, no es que yo esté llorando todo el día, pero que yo le recuerdo a diario. Porque me hace falta. Pero lo recuerdo con alegría, no con drama. Me encantaría que estuviera y que pudiéramos hacer ahora algo musical juntos y lo habríamos disfrutado un montón, ¿eh? Porque además él era muy creativo y hay cosas que les grabó a Allende y María. Bueno, hubiera sido muy bonito.
P: ¿Y eso no lo podéis recuperar ahora con tanta tecnología?
R: (Allende) Éramos más adolescentes y los primeros, digamos, intentos de cantar un poco más en serio y tal, sí que nos ayudó. No hacía un archivo con los instrumentos de las canciones que nos gustaban y lo grabamos en casa, en el estudio que había en casa con el ordenador. Y grabamos varias, tenemos incluso una que cantamos las tres. Conservo varias maquetas que hacíamos un poco para divertirnos. Y eso sí que era un momento muy guay, compartir la música con él. Y mi hermana siempre dice que él fue una grandísima inspiración para ella, para dedicarse a la música y para componer.
P: Allende, te voy a hacer a ti la misma pregunta. ¿Qué supone para ti estar en el escenario con Estíbaliz?
R: Lo que más me gusta de estar en El Consorcio es cantar con mi madre. Esa es la verdad. Y luego es cierto que a mí no me pilla de nuevo el éxito que han tenido. Yo como público, he visto ese recibimiento. Pero sí hay una diferencia de mi trabajo como actriz, que no ves la cara de la gente. Ahí realmente estás trabajando para contar una historia y tienes que abstraerte de cómo el público está percibiendo las cosas. Pero aquí estás cantando para la gente y esa es una de las cosas que más me gusta. El sentir que estás aportando felicidad con la voz.
Allende Blanco, posando para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: Eso se nota desde el escenario, ¿Verdad?
R: (Estíbaliz) Totalmente. Se nota la buena vibra, porque el espectáculo nunca se hace desde un solo lado. Estás ahí dos horas entregado, nosotros y ellos.
(Allende) Te retroalimentas. Al final se genera una cosa que es de todos. Todo se nota. Cuando la gente está, más fría también. Pero al final cantar, en conclusión cantar con mi madre y estar con mi madre es de lo que más estoy disfrutando.
P: El año pasado nos enteramos de que Allende lleva en la gira ropa tuya que tú misma le arreglas, Estíbaliz. ¿Veremos algún 'trapito' en esta gira?
R: (Estíbaliz, mientras enseña a su hija varios tops que ha traído a la entrevista para que se los pruebe) Todos, jajaja. Le he arreglado dos cosas para que conjunten con lo que tengo yo. Eso no lo vas a encontrar en la calle. Yo es que seguramente, si no hubiera sido cantante, hubiera sido costurera.
(Allende) Todos los trajes de actuación se los ha hecho ella, siempre.
P: Es decir, la moda también te gusta.
R: Bueno, sí, pero la moda a mi bola. Lo que me gusta es saber que puedes transformar de repente una cosa que ya no te queda bien, combinarla, transformarla. Y, por ejemplo, a Allende le están viniendo muy bien cosas mías. Tiene 15 kilos menos que yo o 20, pero la forma de cuerpo es parecida a la mía. Entonces hay ropa que simplemente le falta tocar un poquito la forma y nada más.
(Allende) ¿Esta que llevas no te la has hecho tú? Es una crack.
Estíbaliz Uranga y Allende Blanco, en un posado para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: Contadme cómo es una tarde en casa, también con María, en una merienda, por ejemplo, sin cámara, sin micrófono.
R: Pues afortunadamente, somos normales. No tenemos que hacer historias raras. Yo cuando veo, por ejemplo, la gente que es muy famosa y tienen que subir todo el rato fotos a Instagram. ¡Qué pereza! No me dan ni media envidia estas personas que están todo el día sacándose fotos.
P: Y como abuela, ¿cómo eres?
R: Pues debo de ser buena porque el chiquillo quiere venir a mi casa. Mi hija me dice que si fuera por él, estaría todo el día conmigo. Digo, pues yo no hago nada y cuando tengo que ponerme seria me pongo. Yo le pregunté un día, me ha dicho tu madre que estás muy a gusto en casa, que te gusta venir a casa a la abuela y dice sí. Y digo, bueno, ¿y qué es lo que te gusta de la casa? Y me dijo: "Tú". Más contundente imposible. Sergio no lo conoció, qué pena. Hubieran hecho buenas migas también.
P: ¿Tú sigues trabajando en un despacho de abogados?
R: Sí, yo llevo casi 10 años trabajando ahí. Y tengo la suerte de que mi jefa y directora del despacho es maravillosa en un millón de aspectos y una de sus maravillas es que entiende esta faceta mía, la respeta y propicia que yo pueda irme de gira, por ejemplo. También es verdad que no estoy ejerciendo como abogada. En el derecho tienes que estar dedicado al cliente y el no ejercer como abogada me permite también tener otra flexibilidad. Por eso decidí dejar el derecho, porque es algo que a mi modo de ver no es compatible con la intensidad con la que yo quería dedicarme a la interpretación y a la música.
Mi madre es fuerte, es práctica, es honesta, es inteligente.
P: Estíbaliz, cuando ahora ves a tu hija, ¿qué piensas? ¿qué sientes?
R: Me siento orgullosa. Me sorprendió lo bien que encajamos a la hora de hacer el conjunto de voces. Y tampoco tenía yo mucha duda. Ya sabía cómo cantaba y me alegra mucho que aporte su juventud y su carisma dentro del escenario, porque de lo que se trata es de aunar fuerzas. El Consorcio nunca ha sido la voz de un solista y luego coros. El Consorcio ha sido la unión de diferentes formaciones musicales, por eso ella encaja perfectamente.
P: Allende, ¿qué dirías a tu madre si no estuviera delante? Algo que no le hayas dicho nunca o que le digas poco a lo mejor.
R: Yo creo que sí se lo he dicho, pero a mí me parece que tiene muchísima personalidad. La gente se queda con las trenzas y todo eso, pero detrás de esas trenzas hay una auténtica punky, que me encanta. Pero esto, lo digo además, creo que hay que reivindicarlo. Nos dejamos a veces confundir un poco por la imagen y no somos conscientes de la fortaleza que a veces que todos llevamos y que no se ve.
Es fuerte, es práctica, es honesta, es inteligente. Creo que es consecuente y yo la admiro muchísimo. Y hay una cosa que tiene ella que a mí me gustaría tener más. Es ese pragmatismo y clarividencia que tiene, a veces es un bálsamo, porque yo me enredo mucho más.
Allende Blanco, posando para Vanitatis. (Arturo de Lucas)
P: ¿Es el carácter vasco?
R: (Allende) No, yo creo que no. (Mirando a su madre) 'Aita' no era tan práctico. O sea, no digo que no fuera práctico en nada, ¿no? Pero como que es otro tipo de practicidad. Es como muy tierra y eso me gusta mucho.
P: ¿Madrid o el País Vasco?
R: (Estíbaliz) No tiene que ser excluyente. Yo estoy en Madrid encantadísima de la vida. Y además sería incapaz de vivir ya en los sitios donde haya humedad. Porque no la llevo nada bien. Pero como afortunadamente puedo ir y volver cuando me da la gana, eso es lo que hago. No quiero renunciar a nada, pero estoy muy a gusto en Madrid porque llevo ya muchos años.
P: Allende, no sois muy dadas a compartir vuestra presencia en medios juntas. No sé si es porque tanto tu hermana como tú habéis buscado un poco vuestro camino individualmente.
R: Yo creo que en realidad, no sé tú qué opinas, mamá, pero yo creo que es una mezcla de muchas cosas. No es que la gente nos pida entrevistas todo el rato. Hay una cosa que se nos ha inculcado. El estilo de fama que han tenido mis padres es porque nunca han querido ser más de lo que son, ni ser otra cosa de lo que son. Entonces, eso ha sido tan auténtico. Por eso yo creo que tanto a mi hermana como a mí, y aquí me arriesgo a hablar por ella, nos cuesta percibir la excepcionalidad en ciertas cosas. Es más el feedback que yo recibo, cuando me dicen "tú, viniendo de donde vienes", como si eso fuera una cosa extraordinaria. Pero es verdad que, visto desde fuera, llevan 60 años, son históricos.
P: Es verdad que yo nunca he visto que se diga de María "la hija de Sergio y Estíbaliz", solo Mäbu.
R: Es verdad. Primero es Mäbu y además huyen de eso. Eso lo hemos peleado, tanto mi hermana como yo. No por nada, sino porque uno necesita sentir que su vida tiene un sentido propio. Y por eso, cuando me ofrecieron unirme a El Consorcio, de primeras fue un 'no'. Porque esto nunca jamás me lo habría imaginado. Aunque no me arrepiento ahora para nada. También sé que es algo que seguramente sea temporal, porque yo tengo que seguir mi carrera.
P: ¿Quieres darle prioridad a tu carrera?
R: Hay una prioridad laboral, que la tiene El Consorcio porque hay unos compromisos laborales, y hay una prioridad personal que serían los proyectos más relacionados con la interpretación, con el teatro musical en todo caso. Ya estoy empezando a escribir. Pero laboralmente, hay un calendario que cumplir.
Agradecimientos: Hotel Thompson Madrid
Llegan a Madrid después de tres semanas en México y lo hacen con la buena noticia de que llenan durante dos días el Teatro Nuevo Alcalá. El Consorcio vuelve a la capital en medio de una gira que no para. En medio de ella, Estíbaliz Uranga, la mitad de Sergio y Estíbaliz, nos hace un hueco junto con su hija Allende, que ya es una más en la histórica formación.