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Belgrado, entre tabernas, gastronomía y música en vivo

Una ciudad moderna que mira al futuro en su apuesta por el arte y el diseño como punto de encuentro de importantes festivales internacionales

Foto: Belgrado. Foto: Hemis
Belgrado. Foto: Hemis

Situada en el corazón de Europa, en la línea que separa oriente de occidente, ha ocupado una posición privilegiada para el comercio, que le convirtió en objeto de deseo. y control por parte de otros países. Esto unido a que fue destruida en cuarenta y cuatro ocasiones y resurgido de sus cenizas el mismo número veces, le han forjado el carácter de ciudad moderna que apuesta por convertirse en punto importante de encuentro del arte y el diseño en la que se dan cita cada año importantes festivales como el de Danza Contemporánea, la Design Week o la Belgrade Fashion Week. Belgrado es una de las diez ciudades de visita obligada propuestas por Lonely Planet y por la Rough Guide para el año 2015 lo que le sitúa en el escaparate de los destinos más interesantes.

Sorprende el contraste entre la huella de la historia que se reconoce escrita en sus calles y edificios, y en general, en la estética de la ciudad en la que destaca la actitud positiva de sus habitantes. Una población joven, valiente, emprendedora, abierta, que vive el momento y siempre que puede disfruta al aire libre en las terrazas o en las kafanas (tabernas o bares) como lugares de encuentro. Una de las más antiguas y de las favoritas de los belgradenses se llama “?” (interrogación). Se encuentra en la misma calle de la catedral, por lo que en sus inicios se llamó ‘Znak Pitanja’ que significa “junto a la catedral”. Se dice que esto disgustó tanto al obispo que obligó al dueño a cambiar el nombre y por lo que parece aún no ha encontrado otro.

La cocina serbia, con influencia mediterránea, se distingue poco de la del resto de los Balcanes: encontramos los populares entrantes o mezzes como el pindjur, un pisto de berenjena; el kajmak, un queso cremoso que se sirve como acompañamiento; o la gibanica, un rico hojaldre de queso. Además, la sopska salata, típica ensalada local, de tomate, pepino, cebolla, pimiento y queso y, los famosos sarma, a base de carne picada envuelta en hojas de col fermentada. Es también muy popular el ajvar una salsa cremosa elaborada con una base de pimientos rojos, con berenjena y ajo, normalmente picante.

La mayoría de discotecas, bares y cafés se encuentran en el centro o en los animados bares flotantes de las riberas de los dos ríos que confluyen en la ciudad: el Danubio y el Sava. La entrada a los pubs normalmente es gratuita, las consumiciones no son caras, y coger un taxi es algo muy asequible.

Es imprescindible la visita al barrio bohemio, Skadarlija, de calles adoquinadas, donde bares, cafés y restaurantes reunían, ya en el XIX, a artistas, poetas, escritores y músicos. Se le ha comparado muchas veces con el Montmartre parisino, más que por su estética, por su actividad y su ambiente alegre y creativo.

El restaurante más conocido de la zona es el Šešir moj no solo por su fotografiada fachada repleta de flores en primavera sino también porque sirven comida tradicional amenizada con música en directo, costumbre que se repite a diario cada noche en la mayoría de los locales.

Restaurante Iguana
Restaurante Iguana

A orillas del Danubio en el barrio de Zemun, destacamos otros restaurantes como Reka especializado en pescados y parrillas de carne.

En la animada zona de Beton Hala, en el barrio de Savamala a orillas del río, el restaurante Iguana ofrece una propuesta más moderna y actual, con buen jazz en directo y una amplia carta de vinos con etiquetas internacionales.

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