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LOS ESTÁN TALANDO

Los Abelló retoman el intento de salvar los árboles que rodean su vivienda de Marbella

Preocupación. Esa es la palabra que define el estado de Anna Gamazo, la esposa de Juan Abelló, por la situación de deterioro que está sufriendo la finca Santa Margarita

Foto: Las excavadoras que han cambiado el paisaje (Vanitatis /Gtres)
Las excavadoras que han cambiado el paisaje (Vanitatis /Gtres)

Preocupación. Esa es la palabra que define el estado de Anna Gamazo, la esposa del empresario Juan Abelló, por la situación de deterioro que está sufriendo la finca Santa Margarita, los terrenos marbellíes que pertenecieron a su abuelo Max de Hohenlohe y que, tras pasar unos años a manos de los Rothschild, volvieron a la familia Hohenlohe cuando los compró Abelló. En ellos se están construyendo dos descomunales viviendas que están acabando con el pinar de sus antepasados.

El matrimonio está viendo cómo cada día son más los árboles que caen en esas tierras. Anna es una mujer muy discreta, pero eso no implica ser indiferente, por eso no piensa darse por vencida en esta lucha por su patrimonio. Estas hectáreas de pinar que un día recuperó para su familia las va a pelear a muerte. “Cada árbol que se muere lo siento como si fuera mi misma vida”, asegura Gamazo a este medio.

Anna Gamazo y Juan Abelló en una imagen de archivo (Gtres)
Anna Gamazo y Juan Abelló en una imagen de archivo (Gtres)

En conversación con Vanitatis, Anna muestra cierta tristeza cuando habla de los pinos que están cortando en los aledaños de su finca familiar. Tal y como ya informó este medio, el ayuntamiento de la ciudad concedió un permiso de obras que ha permitido a los nuevos compradores de las parcelas limítrofes edificar casas de varias plantas. Para su construcción están talando árboles centenarios.

“Los responsables de los trabajos esgrimen que hay una misteriosa enfermedad que está atacando a los pinos”, denuncia Rafael de la Fuente, de la Asociación Marbella por sus Árboles. “La estrategia es perfecta”, indica, “los árboles enferman misteriosamente y la excusa es cortarlos”. De otra manera “no podrían talarlos al tratarse de una especie protegida”, asegura Carola Herrero, una de las responsables de la plataforma que anuncia una próxima movilización ciudadana en los terrenos de Santa Margarita.

Vista del comienzo de la tala hace un año (Vanitatis)
Vista del comienzo de la tala hace un año (Vanitatis)

La “misteriosa enfermedad” de los árboles

La asociación ha cursado la denuncia a la Junta de Andalucía y al Seprona de la Guardia Civil para que se investigue “esa misteriosa enfermedad de los pinos que enferman para dejar paso al ladrillo”.

“Están cortando pinos que tienen más de 210 años”, denuncia Pablo de Hohenlohe, que es el portavoz de la familia que le dio el glamour a Marbella. El aristócrata admira la energía que demuestra su tía en la lucha que mantiene por las tierras de sus antecesores. Anna Gamazo y Juan Abelló pretenden mantener intacto el legado histórico que recuperaron hace unos años. En estos terrenos se construyó la casa familiar de Marbella, una sencilla edificación junto al mar levantada por el abuelo Max cuando el pueblo sólo tenía pescadores. Cuando Gamazo la compró, consiguió dejar la casa como estaba. Los mismos muebles usados, la atmósfera familiar lúdica y sencilla. Todos los veranos reúne a los suyos entorno a la mesa y uno de los habituales de Santa Margarita es Jaime de Marichalar.

Los Hohenlohe tienen todas las esperanzas depositadas en la Asociación de Marbella por sus Árboles, que se reúnen cada mes “para recordar a los que quieren acabar con el patrimonio verde de la ciudad que la lucha continuará”. Anna no se dará por vencida.

 

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