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Comienza la sucesión de doña Cayetana

Carlos Fitz-James Stuart solicita el título de duque de Alba

El duque de Huéscar reclama tres ducados, cinco condados y un marquesado con Grandeza de España. De no existir impedimento, en 30 días se convertirá, de forma oficial, en ‘dueño’ de la histórica casa

Foto: El duque de Huéscar, Carlos Fitz-James-Stuart (EFE)
El duque de Huéscar, Carlos Fitz-James-Stuart (EFE)

El primogénito de la difunta Cayetana de Alba, Carlos Fitz-James Stuart (66 años), ya ha solicitado nueve títulos con Grandeza de España. De estas cinco distinciones –dos ducados y tres condados– hay uno que destaca por encima de todos ellos: el ducado de Alba de Tormes. Aunque aún tendrá que esperar 30 días (contados a partir de la publicación de estos edictos) para ser poseedor de este título. Un plazo que estipula la ley para comprobar si otros interesados reclaman dichos títulos.

A partir de ese momento, se convertirá en el decimonoveno duque de Alba y recaerá sobre él el peso de la histórica casa. Aunque desde el fallecimiento de su padre, en 1972, ha gestionado los asuntos financieros de la familia, aquella prematura muerte de su progenitor le llevó a bregarse en las lides de la conservación, restauración y ampliación del patrimonio de los Alba. Una labor auspiciada siempre por la difunta doña Cayetana, fallecida el pasado 20 de noviembre en Sevilla.

El futuro duque de Alba de Tormes ya poseía el ducado de Huéscar. Un título que, según las previsiones, debería cederle a su primogénito Fernando. Ahora, también aspira a ser duque de Liria y Jérica, de Berwick; conde de Lemos, de Miranda del Castañar, de Monterrey, de Lerín y de Osorno; y marqués de Carpio. Una vez que se despachen las cartas que lo acreditarían como titular de estas distinciones, Carlos Fitz-James Stuart tendría que pagar por todas ellas un total de 24.291 euros (a razón de 2.699 euros por cada uno, al ser estas consideradas de transmisión directa, es decir, de padres a hijos y con Grandeza de España).

Entre los retos por los que deberá seguir trabajando están la preservación y la conservación del vasto patrimonio histórico-artístico de sus antepasados, así como su difusión para que pueda ser conocido y contemplado por todas aquellas personas que estén interesadas en el arte y en la historia de España. Aunque muchas de ellas tendrán que aguardar para disfrutar de la decoración o las obras de arte de Goya Zurbarán del célebre palacio de Liria (Madrid). Existe una lista de espera de dos años para poder visitarlo.

Carlos Fitz-James junto a su madre, la duquesa de Alba, y el segundo marido de este, Jesús Aguirre (Gtres)
Carlos Fitz-James junto a su madre, la duquesa de Alba, y el segundo marido de este, Jesús Aguirre (Gtres)

Claro “defensor de los intereses de España”, como él mismo declaró en una entrevista a la agencia EFE, el duque de Huéscar siempre ha intentado llevar “una vida todo lo discreta que me ha sido posible”. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, de su madre aprendió el amor por el arte o la cultura. Apenas se le conocen aficiones, salvo el esquí. “A los 20 años me gustaba volar y jugar al tenis”, dijo. “Me gusta navegar, soy patrón de un yate pequeño y algo viejo; aunque me gustaría poder dedicar más tiempo a esta actividad”, aseguró.

'Soltero de oro'

A pesar de que Carlos Fitz-James Stuart ha asegurado mantener "unas relaciones excelentes con mis hermanos basadas en un mutuo afecto y respeto", a los que les unen intereses comunes, lo cierto es que últimamente han salido a la luz informaciones sobre un posible malentendido entre el duque y su hermana Eugenia, duquesa de Montoro. Hace una semana, tuvo que zanjar con los rumores que decían que su hermano quería echarla de su apartamento en Liria. “No tengo ninguna guerra con él. Estoy muy dolida con este tema y sobre todo no entiendo por qué se dicen cosas que no son verdad. Mi hermano siempre me ha protegido y nos ha cuidado a mi hija y a mí. Me gustaría que se dejara de especular con la herencia de mi madre. La echo mucho de menos y estas historias nos hacen daño a todos los hermanos”, aseguró a Vanitatis.

El que en breve se convertirá oficialmente en duque de Alba está soltero. Anunció su compromiso en 1988 con Matilde de Solís-Beaumont y Martínez Campos, hija de los marqueses de la Motilla y condes de Casa Alegre. Dos años más tarde, contrajo matrimonio en Sevilla. Pero la pareja se rompió allá por el año 2000. En 2006, recibió la nulidad eclesiástica. Fruto de ese matrimonio nacieron Fernando (1990) y Carlos (1991). 

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