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ES UN DIPLOMÁTICO DE ÉXITO

Así salió del armario Santi Mondragón, el marido catalán del embajador de Italia

Organizó una fiesta por todo lo alto con familia y amigos por su 30 cumpleaños y les presentó a su novio de entonces. Estudió varias carreras a la vez y quería ser embajador

Foto: El embajador italiano Stefano Sannino (i) y su marido posan para los medios a su llegada a los Premios Elle Gourmet. (EFE/Paco Campos)
El embajador italiano Stefano Sannino (i) y su marido posan para los medios a su llegada a los Premios Elle Gourmet. (EFE/Paco Campos)

Para su 30 cumpleaños, Santi organizó una fiesta e invitó a todos sus amigos y familiares. Lo quería hacer a lo grande. Los jardines de la casa familiar de Llavaneras se llenaron de mesas en las que los invitados fueron sentándose vestidos con sus mejores galas. Aquel día, hace casi dos décadas, Santiago Mondragón (47), ahora marido del embajador italiano en España, Stefano Sannino, quería dar una noticia a los suyos.

De familia bien, conservadora y con posibles, Santi estaba muy unido a Flora, su madre -su padre había muerto hacia un par de años-. Y aquella noche mantuvieron una discreta discusión porque ni siquiera ella estaba avisada de las intenciones de su hijo. Él había decidido que esa noche era el momento y el joven se vistió de elegante smoking blanco, traje que sabía llevar desde que tenía memoria.

Sannino y Mondragón, con una amigos en una fiesta en Italia.
Sannino y Mondragón, con una amigos en una fiesta en Italia.

“Todavía nos acordamos de aquella noche -cuenta Sergio, uno de sus amigos de la universidad-. Fue brutal, nos dio una sorpresa enorme”. Santi bajó las escaleras del jardín con su novio, a quien presentó mesa por mesa, persona por persona. Fue su especial manera de salir de armario. “Ante todos y por sorpresa, sin previo aviso, sin siquiera una mínima sospecha”, recuerda el mismo amigo.

"Nos tenía a todos embelesados"

Así es el marido de Stefano Sannino, un tipo especial, "fascinante", que siempre logró la admiración de quienes le conocen. Cursó Derecho y Ciencias Políticas simultáneamente, estudios que compaginaba con el empleo de camarero en la discoteca Karma, en la plaza Real de Barcelona, territorio canalla por excelencia. “No dormía y era brillante, nunca supimos cómo lo hacía -recuerda Javi, otro compañero-. Nos tenía a todos embelesados”.

También es licenciado en Traducción e Interpretación y terminó de formarse en la Escuela de Derecho de la London School of Economics and Political Science.

El embajador y su marido diplomático, en una recepción.
El embajador y su marido diplomático, en una recepción.

Santi siempre quiso ser diplomático, su sueño era ser embajador de España en algún lugar del mundo, alguno elegante y occidental, a ser posible. Y para ello se esforzaba al máximo en todo lo que hacía.

En un viaje universitario a Madrid, Sergio, hijo de diplomático dominicano, tenía que visitar la embajada del país de su padre para entregar unos documentos. Y Santi le pidió que le dejara acompañarle. “Cualquier situación era una oportunidad para él, así que vino conmigo a la embajada dominicana y en cinco minutos se había hecho el rey, con sus maneras exquisitas, su conversación encantadora y su amabilidad innata”, dice Sergio.

El nombre de Santi Mondragón siempre ha ido acompañado de un halo casi místico. Desapareció de la vida de sus amigos cuando decidió irse a vivir a Bruselas, donde desarrollaría su carrera diplomática. Forma parte de una generación de estudiantes de Derecho que logró el éxito público. En la Universidad San Pablo CEU Abat Oliba coincidió en clase con Neus Munté, la actual vicepresidenta del Gobierno de la Generalitat, y en el curso con José Luis Ayllón, conocido como Papi por sus amigos, diputado del PP y secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.

Su pasado con Carme Chacón

En aquella época debían terminar sus estudios en la Universidad de Barcelona, donde Mondragón coincidió con Carme Chacón, la exministra fallecida hace unos meses.

Sannino y su marido catalán en una fiesta.
Sannino y su marido catalán en una fiesta.

Con Chacón compartía ideología. Mondragón siempre se codeó con la élite, ya desde niño (su familia es la clásica de la burguesía catalana), en la universidad y después en Bruselas. Y en la capital de la Unión Europea, este miembro del PES (partido socialista europeo) ha sido asesor político del presidente del Comité de las Regiones, además de miembro de la comisión CIVEX y de la comisión de Cooperación Mediterránea, tal y como señala su perfil de Linkedin.

Además, asesoró a la Generalitat en asuntos europeos (de 2007 a 2010) y al Patronat Català proEuropa (de 2002 a 2006). Su relación con Italia también viene de lejos: trabajó en Roma durante ocho meses con una beca profesional en el Aspen Institute de Italia (de septiembre de 2006 a abril de 2007).

Ahora, con su marido embajador, Mondragón puede desplegar esa personalidad que fascinaba a sus compañeros y amigos. "Era el mejor, debatía con los profesores desde primero de carrera", dice Sergio. "Recuerdo cómo se enzarzaban en discursiones buenísimas, brutales, con personajes como Cristóbal Martell, uno de los más famosos abogados de Cataluña, profesor de Derecho Penal en el Abat". Un tipo especial que sigue llamando la atención a quienes le conocen.

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