Marta Verona, nutricionista: "Tenemos mucho miedo a la crema de cacahuete porque pensamos que es calórica y lo importante no es el número de calorías sino el origen"
Marta Verona, nutricionista: "Tenemos mucho miedo a la crema de cacahuete porque pensamos que es calórica y lo importante no es el número de calorías sino el origen"
La nutricionista invita a replantear esa idea y a mirar más allá del número, poniendo el foco en la calidad y el origen de lo que comemos
La nutricionista habla sobre la crema de cacahuete y sus beneficios (@martamchef6)
Durante años ha sido uno de esos alimentos que genera desconfianza automática en muchas cocinas. Se le cuelga la etiqueta de “muy calórico” y, casi sin pensarlo, se aparta del menú diario. Sin embargo, para Marta Verona, nutricionista y divulgadora, ese miedo está mal enfocado. “Tenemos mucho miedo a la crema de cacahuete porque pensamos que es calórica y lo importante no es el número de calorías sino el origen”, explica.
Verona defiende que no todas las calorías juegan el mismo papel en el organismo. La crema de cacahuete, lejos de ser un capricho poco saludable, es para ella una combinación interesante de grasas, proteína y fibra. Además, recuerda un dato que suele pasar desapercibido: el cacahuete no es un fruto seco, sino una legumbre. “Viene en una vaina como el resto de legumbres y por eso tiene grasas súper interesantes como el omega 6 y el omega 9, y más proteína que otros frutos secos”, señala.
Esa composición explica por qué este alimento ha ganado protagonismo en el mundo fitness, aunque siga sin estar del todo integrado en la dieta cotidiana. Según la nutricionista, el problema no está en el producto en sí, sino en cómo se consume y en la calidad del conjunto de la dieta. Apostar por cremas de cacahuete sin azúcares añadidos y con ingredientes simples marca la diferencia.
Otro punto clave de su discurso es la cocina casera. Preparar cremas de frutos secos en casa, asegura, es sencillo y permite controlar lo que se come. Basta con triturar los frutos secos y, si se desea, añadir una pequeña cantidad de aceite de oliva. El resultado es “una forma maravillosa de complementar la dieta con proteína, fibra y grasas saludables”.
Lejos de limitar su uso a tostadas, Verona propone integrar la crema de cacahuete en recetas saladas y dulces. Desde salsas con soja y miel para verduras o carnes, hasta inspiraciones de cocina asiática, pasando por la repostería. En este último terreno, sugiere sustituir grasas como la mantequilla por crema de cacahuete y potenciar el sabor con especias como la canela o la vainilla.
La nutricionista también aprovecha para desmontar la idea de que hay alimentos “enemigos”. En su caso, la reducción del azúcar refinado no llegó por una obsesión con el peso, sino por una cuestión de sabor. “Echar exceso de azúcar o de sal camufla el sabor natural de los alimentos”, explica. Para ella, aprender a apreciar el dulzor propio de frutas, hortalizas o yogures cambia la relación con la comida y ayuda a tomar decisiones más conscientes.
Verona insiste en la importancia de hacerlo de forma progresiva y sin culpa, adaptando recetas y recuperando el control sobre los ingredientes. La clave, tanto con el azúcar como con la crema de cacahuete, está en entender qué se come y por qué. Porque comer bien, recuerda, no va de prohibiciones, sino de elegir con criterio.
Durante años ha sido uno de esos alimentos que genera desconfianza automática en muchas cocinas. Se le cuelga la etiqueta de “muy calórico” y, casi sin pensarlo, se aparta del menú diario. Sin embargo, para Marta Verona, nutricionista y divulgadora, ese miedo está mal enfocado. “Tenemos mucho miedo a la crema de cacahuete porque pensamos que es calórica y lo importante no es el número de calorías sino el origen”, explica.