Soy nutricionista y estas son las 6 cosas que te diría como experta en conducta alimentaria
La relación con la comida no se mide solo en calorías o tallas. Comprender qué mensajes seguimos y cómo influyen en nuestra vida puede marcar la diferencia entre el control obsesivo y el verdadero bienestar
El debate en torno a la alimentación y el peso corporal está lleno de mensajes contradictorios. Bajo expresiones aparentemente inofensivas como “cambio de estilo de vida” o “hábitos saludables”, se esconden con frecuencia dietas restrictivas disfrazadas.
Uriarte recuerda que las dietas para adelgazar rara vez funcionan a largo plazo. “En un 95% de los casos, se recupera el peso perdido y, en muchos, con más kilos de los que había antes. Además, las dietas tienen efectos secundarios físicos y emocionales que no siempre se cuentan”, señala.
El peso saludable
El llamado “peso ideal” no puede sostenerse a base de restricciones extremas. “Si necesitas una dieta estricta y un ejercicio obsesivo para mantener tu peso, ese no es tu peso saludable, aunque el IMC lo bendiga”, advierte. La especialista dice que debemos entender que es el por equilibrio y a no confundir delgadez con bienestar.
Comer es mucho más que nutrirse
Alimentarse no es un acto mecánico ni un simple cálculo de nutrientes. “No eres un robot, y comer nunca será como repostar gasolina en un coche”, explica Uriarte. Factores como la cultura, las emociones y el entorno social influyen de forma decisiva en cómo y por qué comemos.
Comida saludable (Pexels)
Querer controlarlo todo
Intentar controlarlo todo con la comida no solo no funciona, sino que provoca el efecto contrario. La nutricionista alerta de que la restricción estricta es uno de los principales detonantes del descontrol, una espiral que debilita la relación con la comida y aumenta la frustración.
Ideas para una alimentación más saludable. (Unsplash/Jannis Brandt)
La nutricionista lanza una reflexión sobre algunos profesionales: "muchos tienen una relación problemática con la comida o incluso un trastorno de la conducta alimentaria. Desde ahí, prescriben conductas de riesgo creyendo que recomiendan salud”. Reconocer esta realidad, añade, es importante para no normalizar prácticas que pueden dañar a los pacientes.
El mensaje de Gabriela Uriarte ayuda a repensar la forma en que entendemos la nutrición. Alimentarse no debería ser sinónimo de sufrimiento, prohibiciones y culpa, sino de cuidado, placer y equilibrio. La clave está en construir una relación más respetuosa y realista con la comida.
El debate en torno a la alimentación y el peso corporal está lleno de mensajes contradictorios. Bajo expresiones aparentemente inofensivas como “cambio de estilo de vida” o “hábitos saludables”, se esconden con frecuencia dietas restrictivas disfrazadas.