Artsi Ifrach, el artista total que convirtió Marrakech en su manifiesto: "No creo para vender; creo algo que amo y luego lo comparto"
Desde su refugio creativo en Marrakech, Artsi Ifrach redefine la moda como una pieza de resistencia cultural. El alma tras Maison Artc nos habla sobre la memoria, el respeto y la emoción. John Galiano y Rei Kawakubo, entre otros, le adoran
Artsi Ifrach dirige Maison Artc, firma desde la que articula un lenguaje único que combina moda, fotografía y dirección creativa. (Cortesía)
Artsi Ifrach nos recibe en su atelier-showroom de Guéliz, la parte moderna de Marrakech. En este barrio no encontrarás puestos con montañitas de especias, babuchas de cuero, lámparas de metal o alfombras bereberes. Guéliz es la zona de los restaurantes de moda, las tiendas fashion y los grandes centros comerciales, un híbrido a medio camino entre los universos árabe y europeo.
Autodidacta sin límites, Ifrach es el responsable de una de las propuestas más singulares y disruptivas de la moda contemporánea surgida en todo el norte de África. Nacido en Jerusalén en el seno de una familia marroquí, curtido entre París y Ámsterdam, inició su trayectoria como bailarín clásico, disciplina que abandonó a los 28 años para explorar otras vías creativas. Ese giro marcó el inicio de su actual recorrido, desarrollado absolutamente al margen de los códigos convencionales del sector. Lo suyo es arte ajeno a las dinámicas comerciales de la industria y la esclavitud de las tendencias.
Desde Marrakech, Artsi Ifrach dirige Maison Artc, la firma que fundó y desde la que articula un lenguaje único que combina moda, fotografía y dirección creativa. Su discurso, pese a la pluralidad de perspectivas, destila coherencia a todos los niveles. Al frente de un pequeño equipo, produce íntegramente sus piezas en la ciudad marroquí, trabajando con textiles antiguos y técnicas tradicionales. Su proceso creativo prescinde de bocetos y solo se apoya en la intuición, dando lugar a prendas únicas, exuberantes y bellas, que convierten el pasado en materia contemporánea. Pequeñas grandes obras de arte que tienen sentido por sí mismas.
Maison Artc by Artsi Ifrach. (Cortesía)
El trabajo de nuestro protagonista no ha dejado de adquirir presencia internacional en los últimos años. Sus diseños han pasado por pasarelas como la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid o la London Fashion Week, y se han presentado en espacios como Dover Street Market de Ginza, en Tokio. También han formado parte de exposiciones en el Victoria & Albert Museum de Londres y el Brooklyn Museum de Nueva York.
Su propuesta incorpora además una reflexión sobre la sostenibilidad, basada en la reutilización de materiales y en una producción alejada del consumo rápido. En sus prendas, sin distinciones de género y marcadas por la herencia cultural y la artesanía, confluyen identidad, memoria y voluntad de permanencia.
Sentados en el mismo sofá —hecho por el propio Artsi—, con el cuerpo ligeramente escorzado para mirarnos de frente, mientras nos analizábamos en el intercambio de preguntas y respuestas, llegamos a la conclusión de que estábamos ante otro de esos momentos únicos de nuestra carrera, un intervalo llamado a trascender y que, en el futuro, nos permitirá afirmar con orgullo: "Sí, tuvimos el honor de conocerlo y entrevistarlo".
Artsi Ifrach, en algún lugar entre los 40 y los 50. (Cortesía)
PREGUNTA. ¿Qué tipo de niño eras? ¿Qué querías ser de mayor?
RESPUESTA. Siento que soy un niño ahora; no recuerdo haberlo sido antes, pero ahora, desde luego, lo soy. Así que, supongo, lo que quería era precisamente eso: ser un niño al crecer.
P. ¿Y a qué jugabas?
R. No jugaba. Creo que era un niño muy serio. Soy más niño hoy de lo que era entonces. En aquel momento intentaba sobrevivir a la vida de alguna manera.
P. Tu trabajo mezcla memoria, religión, diáspora, artesanía... ¿Sientes que ya has mostrado todo lo que querías o tu cabeza sigue construyendo?
R. Nunca se llega al final. Cada vez que toco algo, me lleva a otro lugar. La creatividad es como ir al gimnasio: si quieres desarrollar el músculo, tienes que trabajar constantemente. Siempre evoluciona. Y es bueno que sea así.
P. Sentimos la imperiosa necesidad de situar tus prendas en un terreno desconocido: reciclaje de alta costura.
R. No se trata de alta costura o no. Mis piezas son emoción y, como tal, acaban perteneciendo a alguien que aviva esa emoción.
Maison Artc by Artsi Ifrach. (Cortesía)
P. ¿Qué pesa más en tu trabajo: la emoción, la historia o los materiales?
R. Van de la mano. Si un tejido está hecho con artesanía y oficio, se vuelve emocional y se convierte en cultura.
P. Maison Artc, tu firma, está a medio camino entre una galería de arte y una pasarela.
R. Es una casa de cultura. Una auténtica casa de cultura.
P. ¿Te sientes más artista que diseñador?
R. Hay una diferencia. Hoy muchos diseñadores piensan en el producto y en su imagen, y menos en lo que quieren expresar. La gente viste su cartera, no su estilo. Yo prefiero pensarme como un artista cuya voz se transmite a través de las prendas. No soy un diseñador de moda; soy un diseñador de cultura.
"Yo no creo piezas para venderlas; creo algo que amo y luego lo comparto", Artsi Ifrach
P. Muchos de tus clientes son figuras relevantes del mundo del arte.
R. Todos mis clientes son importantes. Sí, hay nombres conocidos a nivel internacional, pero aquí protegemos su privacidad. Eso también forma parte de la experiencia.
P. Tu trabajo utiliza símbolos culturales y religiosos. ¿Dónde está el límite?
R. Primero está el respeto. Sin respeto no puedes crear. Provocar por provocar no tiene sentido. Yo no explico lo que siento, lo muestro.
Maison Artc by Artsi Ifrach. (Cortesía)
P. Has alcanzado reconocimiento sin seguir el sistema tradicional. ¿Qué parte de la moda consideras obsoleta?
R. La idea de industria. La moda no es industria. En cuanto hablamos de industria de la moda, hay un problema. No existe una industria del arte. La moda debería estar más cerca de ese lugar.
P. ¿Qué te da Marrakech que no encuentras en otros sitios?
R. Es mi hogar. Aquí puedo crear desde un lugar más cultural que comercial. La ciudad me inspira constantemente, sin esfuerzo.
Maison Artc by Artsi Ifrach. (Cortesía)
P. ¿Qué significa España para ti?
R. Mucho. España es fundamental a nivel cultural: sus diseñadores, el cine, Andalucía, el flamenco. Hay una conexión muy fuerte con Marruecos. Trabajo mucho allí. España es un lugar muy influyente para mí.
P. Las comparaciones son odiosas, pero es que nos recuerdas a John Galliano.
R. Galliano es cliente mío. Él y Rei Kawakubo son de los pocos que entienden la moda como un espacio de libertad. Lo más difícil es encontrar tu propia voz. Yo no creo piezas para venderlas; creo algo que amo y luego lo comparto.
Artsi Ifrach nos recibe en su atelier-showroom de Guéliz, la parte moderna de Marrakech. En este barrio no encontrarás puestos con montañitas de especias, babuchas de cuero, lámparas de metal o alfombras bereberes. Guéliz es la zona de los restaurantes de moda, las tiendas fashion y los grandes centros comerciales, un híbrido a medio camino entre los universos árabe y europeo.