Hay pequeños electrodomésticos que pasan desapercibidos durante buena parte del año y reaparecen en cuanto llega el calor. Las heladeras domésticas forman parte de ese grupo. Cuando empiezan las tardes de terraza, los postres fríos y las bebidas heladas, mucha gente vuelve a plantearse hacer helados en casa sin depender siempre del congelador del supermercado.
Lidl vende una heladera de Silvercrest Kitchen Tools por 12,99 euros, según aparece en la tienda online de la cadena. El aparato tiene un formato pequeño y está pensado para preparar helados, sorbetes o mezclas frías de forma sencilla, algo que encaja especialmente bien en cocinas donde no sobra demasiado espacio.
La heladera de Lidl tiene un formato compacto pensado para preparar recetas frías en casa. (Cortesía / Lidl)
Parte de la gracia de este tipo de aparatos está en poder controlar los ingredientes. Hay quien aprovecha para hacer helados con fruta, otros prefieren versiones con yogur o recetas más clásicas con chocolate o vainilla. El resultado no pretende competir con una heladería artesanal, pero sí permite preparar postres fríos de una forma más casera y bastante más improvisada.
También influye el tamaño. Muchas personas terminan descartando ciertos electrodomésticos porque ocupan demasiado o porque da pereza tenerlos siempre encima de la encimera. En este caso, el formato compacto hace que resulte más fácil guardarla y sacarla solo cuando apetece preparar algo frío en casa.
Las heladeras domésticas vuelven cada verano como uno de los pequeños electrodomésticos más prácticos para recetas frías. (Cortesía / Lidl)
Como ocurre con casi cualquier heladera doméstica, conviene seguir bien las instrucciones y tener en cuenta que la textura final dependerá mucho de la receta y de la temperatura de los ingredientes. Aun así, este tipo de aparatos suele ganar protagonismo en verano precisamente por eso: permiten preparar algo fresco de manera rápida y sin demasiada complicación.
No es un electrodoméstico imprescindible ni uno de esos aparatos que se usan todos los días del año. Pero sí puede convertirse en uno de esos pequeños caprichos veraniegos que reaparecen cada vez que suben las temperaturas y apetece tener helado casero listo en casa.
Hay pequeños electrodomésticos que pasan desapercibidos durante buena parte del año y reaparecen en cuanto llega el calor. Las heladeras domésticas forman parte de ese grupo. Cuando empiezan las tardes de terraza, los postres fríos y las bebidas heladas, mucha gente vuelve a plantearse hacer helados en casa sin depender siempre del congelador del supermercado.