SE PUBLICAN DOS LIBROS ESTE AÑO

Se abre otro frente para Tita Cervera: la mancha nazi de la dinastía Thyssen

En otoño se publican en España las memorias de Fritz, tío del barón, donde confiesa haber pagado a Hitler. Otro libro relaciona a la cuñada de Tita Cervera con una matanza de judíos

Foto: De izqda. a dcha., Heinrich Thyssen (primer barón y padre del coleccionista), su hija Margit, su marido, Ivan von Batthyány, y Hans Thyssen-Bornemisza, en el hotel Palace de Davos durante la II Guerra Mundial.
De izqda. a dcha., Heinrich Thyssen (primer barón y padre del coleccionista), su hija Margit, su marido, Ivan von Batthyány, y Hans Thyssen-Bornemisza, en el hotel Palace de Davos durante la II Guerra Mundial.

Es difícil tener una larga y poderosa historia en Alemania sin tener relación alguna con el nazismo. Es lo que les sucede a los Thyssen, una importante dinastía con un pasado algo oscuro relacionado con Adolf Hitler. Es la mancha de los Thyssen, que tiene dos nombres concretos: Margit Batthyány-Thyssen y Fritz Thyssen. Dos nombres que tienen relación directa con la baronesa Carmen Cervera Thyssen-Bornemisza: Margit era la hermana mayor de fallecido barón Heins-Heinrich y Fritz era su tío. Esta es la historia que los Thyssen quisieran olvidar.

Ana Sánchez JuárezAna Sánchez Juárez

Todo lo que rodea al nazismo provoca escalofríos. Son cientos, miles de historias de terror que parece que no tengan fin. Puede ser que por mucho que uno se interne en ese horror no termine de saberlo todo. Es quizás lo que le sucedió a Sacha Batthyány, periodista alemán que acaba de publicar en España ‘La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia’ (Seix Barral), la historia de la muerte de 180 judíos en una fiesta organizada por Ivan Batthyány y su esposa Margit Thyssen, tía del periodista, apodada la 'condesa asesina' por la prensa de la época.

Margit organizó una fiesta de gala en un castillo, una celebración que terminó con los invitados borrachos matando a tiros a judíos en el sótano. Y no es la única historia que empaña el nombre Thyssen. La editorial Renacimiento publica este otoño ‘Yo pagué a Hitler’, las memorias de Fritz Thyssen, escritas en 1941 junto con el periodista Emery Reves. Cabe recordar que durante la I Guerra Mundial, los Thyssen, especializados en el acero, producían armas y municiones para el Ejército alemán.

Así que su connivencia con los nazis durante la II Guerra Mundial estaba más que cantada. Con todo, no se puede relacionar de manera categórica a los Thyssen españoles, herederos de Hienrich, con Fritz, su hermano. Según la historia oficial, solo la rama de Fritz Thyssen se relacionó con el nazismo.

Carmen Thyssen posa junto a la obra 'Molino de agua en Gennep' de Vincent Van Gogh, de la muestra 'Un mundo ideal, de Van Gogh a Gauguin y Vasarely'. (EFE)
Carmen Thyssen posa junto a la obra 'Molino de agua en Gennep' de Vincent Van Gogh, de la muestra 'Un mundo ideal, de Van Gogh a Gauguin y Vasarely'. (EFE)

No será este un año fácil para Tita Cervera y los suyos. Tal y como recordaba el periodista Martin Bianchi en 'Vanity Fair', la baronesa debe renegociar este año el convenio con el Estado español para decidir si finalmente su colección de arte permanece en España o sale del país. Borja Thyssen, mientras tanto, podría enfrentarse al juicio con Hacienda, que le reclama el pago de 1,4 millones de euros.

Ese futuro pintado de rojo infernal culmina con otro litigio, esta vez en Estados Unidos, donde el nombre Thyssen vuelve a mancharse de nazismo. Los nazis expoliaron a la familia judía Cassier un cuadro de Pissarro, obra que Heini Thyssen compró en 1976. Ahora, los tribunales estadounidenses deberán decidir sobre el futuro de ese 'Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto lluvia', pintura que se expone en el madrileño Museo Thyssen tras haberlo comprado el Estado español en 1993.

Intentamos recopilar la opinión de la familia con respecto a estas señaladas fechas y sobre todo a la publicación del libro, pero de momento no hay respuestas. Silencio absoluto al respecto.

Difícil, decíamos, separar nazismo de dinastía alemana. Los Thyssen ayudaron a los nazis en mayor o menor medida. "El sector en el que se fundamenta la economía alemana es básicamente la industria y los industriales del país tuvieron que plegarse a los deseos de su Gobierno para poder seguir con su negocio y, sobre todo, para poder prosperar", dice en una entrevista Sebastián Denegris, historiador y socio de la cooperativa Vive Berlín, una empresa dedicada a la guía turística en la capital alemana, siempre con toques históricos.

Tita Thyssen saluda al ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, durante la presentación de 'El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura'. (EFE)
Tita Thyssen saluda al ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, durante la presentación de 'El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura'. (EFE)

"Estas perversas relaciones entre el capital y el nazismo quedan en evidencia en la huella histórica", añade Denegris en una conversación con Vanitatis. "En nuestro tour al campo de concentración de Sachsenhausen se puede constatar cómo empresarios con apellidos como Krupp, Thyssen, Siemens... prosperaron gracias al uso de trabajadores esclavos. Porque el objetivo central de los campos de concentración era explotar a los prisioneros como mano de obra esclava".

Condesa Thyssen, apodada la 'condesa asesina', saluda a oficiales nazis.
Condesa Thyssen, apodada la 'condesa asesina', saluda a oficiales nazis.

La escritora Montserrat Roig narró la historia de 'Los catalanes en los campos nazis' en un libro publicado en 1978 y que Península reedita en septiembre de este año. Recuerda que en 1944 las empresas de Krupp obtuvieron más de 110 millones de marcos alemanes de beneficio. Tenían 81 centros de producción en los que 'trabajaban' como esclavos más de 250.000 presos. Krupp fue uno de los pocos empresarios llevados a juicio por estas cuestiones. En 1948 fue juzgado por el Tribunal de Nüremberg y condenado a 12 años de prisión. El canciller Konrad Adenauer le liberó años después (en 1951) y le devolvió su patrimonio. Thyssenkrupp nació en 1999 a raíz de la fusión de las metalúrgicas Thyssen AG y Krupp, y es en estos momentos la siderúrgica más importante de Alemania.

Es así como pudo prosperar la fortuna de la dinastía Thyssen, tal y como admite un arrepentido Fritz Thyssen en sus memorias, de pronta aparición en España. Este libro encierra la confesión de uno de los más poderosos industriales alemanes, propietario de una de las más fuertes compañías de su país. Thyssen admite que ayudó económicamente a Hitler y a sus partidarios, desde el principio, cuando comenzó la era nazi, hasta el final, cuando ya nadie podía esconder sus crímenes.

El tío del barón Thyssen, tío-abuelo de Borja Thyssen, se arrepintió después de su estrecha relación con los nazis, sobre todo al final de la guerra, cuando la Alemania nazi es derrotada y Hitler se suicida escondido en un búnker en Berlín. Así que abandonó su país, se refugió en Buenos Aires y al cabo de unos años decidió contarlo todo: dictó a un editor norteamericano sus memorias, una biografía que se publicó hace más de medio siglo y que llega ahora a nuestro país. Justo en un año que no va a ser el más fácil para la familia Thyssen española.

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