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EXCURSIONES A SU finca

La nueva (¿y rentable?) faceta empresarial de Fran Rivera

Organiza excursiones a su finca El Trébol, en Llerena, Badajoz, donde el diestro compartirá con todos los aficionados del mundo del toro su pasión

Foto: Francisco Rivera en una imagen de archivo. (Gtres)
Francisco Rivera en una imagen de archivo. (Gtres)

Después de 26 años en los ruedos y tras cortarse la coleta en la Goyesca de Ronda este mismo año, Fran Rivera ha decidido dedicarse en cuerpo y alma al mundo del toro, mostrando a todo el que quiera compartir con él en su finca “cómo siente y cómo vive un torero”. La próxima cita estaba prevista para el próximo 4 de noviembre en la finca El Trébol, en Llerena, Badajoz. Se ha suspendido finalmente por probabilidad de lluvia, tal y como confirma a Vanitatis un operario de las instalaciones. Se pospone sin fecha cerrada.

Tras desempeñar varias facetas profesionales a lo largo de su vida, que le han hecho ganar y perder grandes cifras económicas, Fran Rivera ha decidido dedicarse a lo que le ha catapultado al éxito, el toreo, algo que lleva en la sangre porque es hijo de Francisco Rivera, Paquirri, bisnieto del Niño de la Palma, nieto de Antonio Ordóñez y sobrino nieto de Luis Miguel Dominguín.

Cartel promocional del acto organizado por Fran Rivera.
Cartel promocional del acto organizado por Fran Rivera.

Por otro lado, si tiramos de hemeroteca, comprobamos que no es el primer maestro que tras retirarse se dedica a mostrar su finca y a compartir una jornada de convivencia con sus fieles seguidores. En el caso de José Ortega Cano este tipo de jornadas hicieron que conociera a su futura esposa, Ana María, en la finca Yerbabuena, propiedad por aquel entonces del torero y donde se recuperaba tras el accidente de coche sufrido meses antes.

¿Es muy rentable este negocio?

Aunque pueda parecer un negocio con pocas posibilidades, fuentes del sector aseguran que se pueden generar pingües beneficios con este tipo de excursiones pactadas, siempre y cuanto se hagan de manera habitual y se organicen correctamente. “Hay toreros que se lo montan muy bien: venden vinos, aceite y hacen todo tipo de requiebros que provocan que cada visitante deje un buen dinero en la finca”.

Una de las imágenes de la finca El Trébol. (Web oficial)
Una de las imágenes de la finca El Trébol. (Web oficial)

El plan que propone Rivera, que se puede leer en su web, es el siguiente: “Lo primero que queremos que tengan muy claro es que esta visita no es una visita como otras en las que su participación en la misma consistirá en ser meros espectadores, todo lo contrario. La exclusividad y diferencia de esta visita al Trébol es que participarán en todo momento, sintiendo y viviendo la vida de un torero en primera persona, siendo usted el protagonista de la experiencia. Para ello empezaremos el día con una visita al campo bravo e instalaciones del Trébol en compañía del mayoral. Podrán conocer a pie de campo los cuidados y mantenimiento de la finca y la ganadería, recorriendo cada rincón y preocupándose de cada detalle de la crianza como lo hace el propio ganadero. Tras haber tenido ese primer contacto con el mundo taurino, con el animal y el entorno y cuidados que lo rodean, nos adentramos en otra de las facetas más importantes de un torero: el toreo de salón.

Imagen de la finca El Trébol. (Web oficial)
Imagen de la finca El Trébol. (Web oficial)

"Conocerán, aprenderán y cogerán capotes y muletas y les enseñaran desde cómo cogerlos y moverlos hasta como los toreros dicen “los toques” que utilizan para dominar la embestida del toro supervisado por Francisco Rivera. Una mañana tan intensa necesita un descanso para reponer fuerzas y comentar todo lo visto y aprendido. Por eso pasaremos a degustar el aperitivo que les estará esperando en la encina de la plaza de toros, no hay un sitio mejor. Disfrutarán de los mejores productos derivados del cerdo ibérico de la dehesa mientras se van preparando para la próxima parada de la visita. Pisar el albero de la plaza de toros y vivir la experiencia de un tentadero. En pocas palabras, sentir y vivir de cerca lo que vive un torero. Su relación con el ganado bravo, poder ver en primera línea cada detalle, cada movimiento. Sin lugar a dudas una experiencia única, un momento inolvidable. Para finalizar un día tan especial como emocionante, se servirá el almuerzo en uno de los salones para poder revivir cada anécdota y vivencia y confirmar que por una vez, ha podido vivir de primera mano lo que es un día en la vida de un torero”.

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