Es noticia
Menú
  1. Novias
NOVIAS REALES

La novia que modificó su vestido en plena boda de escote Bardot a palabra de honor: "Me permitió moverme con comodidad sin perder la esencia"

El día de su boda Marta llevó un diseño creado por Alex Vidal que se transformó en un segundo look nupcial manteniendo a raya su estilo

Foto: Marta con su vestido de novia de Alex Vidal acompañada de sus amigas. (Fotos Derando Studio)
Marta con su vestido de novia de Alex Vidal acompañada de sus amigas. (Fotos Derando Studio)

Cuando Marta conoció al diseñador Alex Vidal supo, minutos después, que sería el encargado de vestirla de novia, "supo captar desde el primer momento lo que quería", cuenta para Vanitatis. La novia, natural de Castellón, encontró en el valenciano el aliado perfecto, "soy una persona sencilla y sabía que quería un diseño fiel a mi estilo, elegante y atemporal, Alex lo hizo posible".

La boda de Marta fue el 2 de mayo de 2026. "Héctor y yo nos conocíamos desde hacía muchos años, aunque solo de vista. Los dos somos de Castellón, tenemos la misma edad y estudiamos en la misma universidad. Incluso coincidimos en algunas asignaturas. Sin embargo, fue a finales de 2021 cuando volvimos a encontrarnos y empezamos a conocernos de verdad".

placeholder
placeholder
placeholder Marta durante los preparativos. (Fotos Derando Studio)
Marta durante los preparativos. (Fotos Derando Studio)

La pedida de mano fue durante un viaje de verano por el sur de España. "Héctor me pidió matrimonio en Cádiz, durante una puesta de sol en la playa de La Caleta. Aprovechó ese viaje porque sabía lo mucho que significa el sur para mí. Siempre busco cualquier excusa para volver, ya sea una feria o una escapada, así que fue un lugar muy especial para vivir ese momento".

Como manda la tradición la pareja dividió su enlace en dos actos. Ceremonia religiosa en el Real Monasterio de Santa María de El Puig, en El Puig (Valencia), y después celebración en la Masía Campo Aníbal. "Queríamos celebrar nuestra boda en un lugar que resultara especial y diferente tanto para nosotros como para nuestros invitados. Por eso decidimos casarnos en Valencia y no en nuestra ciudad. Además, yo viví muchos años allí y le tengo muchísimo cariño".

placeholder
placeholder
placeholder
placeholder Marta llegando a la iglesia. (Fotos Derando Studio)
Marta llegando a la iglesia. (Fotos Derando Studio)

La organización y la planificación corrió a cargo de un equipo de wedding planners. "Contratamos a La Única cuando ya llevábamos parte de la organización avanzada y fue una de las mejores decisiones que tomamos. Bea nos asesoró en todo momento, estuvo muy implicada y nos transmitió muchísima tranquilidad. Además, se encargó de coordinar y montar el salón, que quedó precioso".

Volviendo al inicio de esta historia, Alex Vidal idearía el look soñado de Marta. "Desde la primera cita supe que tenía que ser él quien lo hiciera. Me hizo muchísimas preguntas para conocerme, algunas que ni siquiera yo sabía responder. Poco a poco fue entendiendo mis gustos y cómo quería verme ese día. Yo tenía muy claro lo que no quería, pero él supo descubrir lo que realmente me gustaba".

placeholder
placeholder
placeholder
placeholder El encuentro de la pareja. (Fotos Derando Studio)
El encuentro de la pareja. (Fotos Derando Studio)

La novia tenía muy claro que quería un escote Bardot y un vestido con diferentes texturas. "Quizá la parte más difícil fue la elección de las telas, porque hasta el último momento dudamos entre dos opciones. Una tenía más cuerpo, pero finalmente nos decidimos por una bambula con un drapeado muy marcado desde el cuerpo hasta la cadera. Alguien comentó que parecía el movimiento de las olas del mar y me encantó esa comparación".

A ese escote Bardot, Marta quería sumar manga larga. "Me dieron la posibilidad de retirar las mangas y parte del escote para la fiesta, convirtiendo el vestido en un palabra de honor. Fue todo un acierto porque me permitió moverme con muchísima comodidad sin perder la esencia del diseño. Me sentía muy yo". Un vestido y dos looks que fueron fiel reflejo del estilo de Marta.

placeholder
placeholder
placeholder
placeholder Marta y Héctor ya como casados. (Fotos Derando Studio)
Marta y Héctor ya como casados. (Fotos Derando Studio)

En cuanto a las joyas, "quería que tuvieran un significado especial, por eso llevé unos pendientes antiguos de mi abuela. Me parecían preciosos y muy diferentes a todo lo que había visto; son de esas joyas que ya no se hacen y que tienen muchísima personalidad". Un par vintage de oro blanco y diamantes que se convirtieron en protagonistas de su joyero. "Decidí no llevar ni gargantilla ni pulsera para no recargar el conjunto. Más tarde, para la fiesta, me cambié a unos pendientes que me regaló mi tía, más largos y con brillantes, pero igualmente especiales".

Las dudas se apoderaron de Marta a la hora de elegir el ramo. "Sabía que no quería algo excesivamente romántico ni monocromático. Buscaba un diseño más silvestre, natural y orgánico, que encajara con el vestido. Le expliqué a Yolanda, de La Tartana, cómo era el diseño y creó una auténtica maravilla. Consiguió un ramo muy natural, con un toque de color gracias a unas flores en tonos burdeos que me encantaron".

placeholder
placeholder
placeholder Los recién casados en su sesión de fotos. (Fotos Derando Studio)
Los recién casados en su sesión de fotos. (Fotos Derando Studio)

El día de la boda Marta se arregló en el hotel boutique Maison San Alfredo. "Es un lugar muy acogedor, con espacios exteriores preciosos que aprovechamos para hacer las fotografías previas. Los momentos antes de la ceremonia los compartí con mis padres, pero llegué a la iglesia acompañada de mi padre". Eva Rozalén firmó el maquillaje y Jaime Lozano el peinado.

Por su parte Héctor llevó un chaqué de Galerías La Esperanza. "Él tenía muy claro que quería vestir de azul medianoche con chaleco beige. Completó el look con una corbata de seda de Bund y unos gemelos de Montblanc".

placeholder
placeholder
placeholder Detalles de la decoración. (Fotos Derando Studio)
Detalles de la decoración. (Fotos Derando Studio)

Sus casi 300 invitados aguardaban en la iglesia para dar comienzo a la ceremonia religiosa. "Tenemos una relación cercana con el sacerdote que ofició la ceremonia. Como soy una persona bastante nerviosa y las semanas previas lo estaba especialmente, me propuso recibirme personalmente en la puerta de la iglesia antes de entrar. Fue un gesto precioso que me ayudó mucho a tranquilizarme".

Marta destaca otro momento de la ceremonia. "Cuando mis sobrinos subieron las alianzas y las arras al altar. Mi sobrina pequeña, que tenía apenas un año y cuatro meses, no se animaba a subir. Entonces le pedí a mis sobrinos que fueran a buscarla. El mayor, que tenía seis años, la cogió en brazos porque ella no sabía subir los escalones y la llevó hasta arriba. Fue un gesto totalmente espontáneo y tan bonito que toda la iglesia rompió a aplaudir en mitad de la ceremonia".

placeholder
placeholder
placeholder
placeholder El convite de la boda. (Fotos Derando Studio)
El convite de la boda. (Fotos Derando Studio)

Cuando ya estaba casados se trasladaron a la Masía Campo Aníbal. Allí la decoración no siguió una temática concreta. "Me encantan las flores y quería que estuvieran presentes en cada rincón. Apostamos por una decoración sencilla en tonos beige y verde, dejando que fueran las flores las que aportaran el color. Llenamos las vigas del salón de eucalipto y colgamos gerberas de distintos colores, que también aparecían en los centros de mesa e incluso flotando en un estanque de la masía. Quedó precioso y, además, los invitados pudieron llevarse flores a casa al finalizar la celebración".

Marta se encargó personalmente de los detalles 'handmade'. "Como uno de mis hobbies es la costura, bordé unas cintas que colgaban de los asientos de nuestros padres, hermanos, parejas, abuelas y testigos. Para las futuras mamás preparé unos chupeteros de cuadros vichy hechos a mano. Además, como Héctor trabaja en el sector cerámico, el seating plan, los marcasitios y los marcamesas estaban realizados sobre azulejos pintados a mano por Bona Vista Taller. Muchos invitados los conservaron como recuerdo".

placeholder
placeholder El vestido de la novia transformado. (Fotos Derando Studio)
El vestido de la novia transformado. (Fotos Derando Studio)

Igual que muchas parejas, el principal objetivo de Marta y Héctor era que sus invitados disfrutasen al máximo. "Apostamos por música en directo durante gran parte de la celebración. En el cóctel contamos con un piano bar acompañado de una cantante que consiguió que todo el mundo bailara, incluso mi abuela de 98 años. Después de la comida actuó Califa Jerezano, un grupo de rumbas que vino desde Córdoba y que puso a cantar y bailar a todos los invitados".

"Queríamos que el cóctel fuera largo y muy completo. Además de los 18 aperitivos habituales de la masía, incorporamos un buffet ambulante de steak tartar, una mesa de quesos y otra de jamón ibérico cortado al momento. Ya en mesa, comenzamos con un sorbete de Agua de Valencia y continuamos con unas carrilleras de ternera acompañadas de tallarines crujientes y taco de calabaza, ligadas con su propio jugo. De postre servimos una torrija casera con crema de moka", habla la valenciana sobre el catering.

Como consejo para futuras novias, "que disfruten de cada instante porque el día pasa muchísimo más rápido de lo que imaginas. Es una de las pocas ocasiones en la vida en las que reúnes a todas las personas que quieres para celebrar algo tan importante. Y eso es un regalo inmenso".

Cuando Marta conoció al diseñador Alex Vidal supo, minutos después, que sería el encargado de vestirla de novia, "supo captar desde el primer momento lo que quería", cuenta para Vanitatis. La novia, natural de Castellón, encontró en el valenciano el aliado perfecto, "soy una persona sencilla y sabía que quería un diseño fiel a mi estilo, elegante y atemporal, Alex lo hizo posible".

Tendencias Vestido novia Bodas
El redactor recomienda