Isabel Viña, médico: "No todo lo que nos hace perder peso nos hace mejorar nuestra composición corporal"
Comprender qué significa realmente cambiar la composición corporal es clave para evitar errores y frustraciones. Además, perder kilos no siempre equivale a mejorar la salud
En la era de las dietas exprés y los cuerpos de verano existe un concepto que debemos tener presente: perder peso no siempre equivale a mejorar la salud. En su último vídeo, la médico y divulgadora especializada en salud metabólica advierte sobre los riesgos de seguir dietas extremas que prometen resultados rápidos a costa del equilibrio corporal.
La doctora Isabel Viña alerta, en uno de los vídeos que ha compartido en su perfil de Instagram, sobre los riesgos de asociar la pérdida de peso estrictamente con beneficios físicos. "Hay una gran diferencia entre perder peso como valor numérico y perder grasa o ganar músculo", explica. Muchas personas celebran haber bajado tres kilos sin saber que, en realidad, no han reducido su grasa corporal, sino principalmente agua.
Según explica la experta, esta pérdida rápida de peso suele deberse a una reducción drástica de hidratos de carbono y sal en la dieta. El glucógeno, que es la forma en la que se almacenan los hidratos de carbono en el músculo y el hígado, retiene hasta tres veces su peso en agua. Al eliminar alimentos como cereales integrales, frutas o legumbres, el organismo agota ese glucógeno y, con él, se pierde también el agua asociada, lo que se traduce en una bajada visible de peso, pero no de grasa.
Lo mismo ocurre con la sal, que también retiene agua. Por tanto, al eliminarla de forma abrupta, se pierde líquido, pero no masa grasa. Viña advierte de que estas estrategias pueden ser incluso perjudiciales, especialmente si se realiza actividad física, ya que el cuerpo carece de la energía necesaria para entrenar y recuperarse adecuadamente.
La experta explica que debemos llevar una alimentación equilibrada. (Freepik / pikisuperstar)
Además, insiste en que los hidratos de carbono no deben demonizarse, ya que son fuente de fibra, ayudan a regular la insulina, tienen efectos antiinflamatorios y son esenciales para la salud intestinal. Más que eliminarlos, se trata de aprender a integrarlos de forma equilibrada.
Como alternativa al consumo de sal en exceso, recomienda priorizar alimentos ricos en potasio —como aguacate, plátano, boniato, tomate o espinacas— para ayudar al cuerpo a regular de forma natural la retención de líquidos, sin necesidad de medidas extremas.
El potasio ayuda a reducir la retención de líquidos. (Freepik / pvproductions)
“Ningún extremo es saludable. Lo importante es mantener un equilibrio y crear hábitos sostenibles”, concluye. Un recordatorio oportuno de que la salud no se mide únicamente en kilos, sino en decisiones informadas, responsables y siempre acompañadas por profesionales.
Ante cualquier cambio en la alimentación o el estilo de vida, lo más recomendable es acudir a un profesional de la salud que pueda valorar cada caso de forma individual y guiarnos con seguridad y criterio clínico.
En la era de las dietas exprés y los cuerpos de verano existe un concepto que debemos tener presente: perder peso no siempre equivale a mejorar la salud. En su último vídeo, la médico y divulgadora especializada en salud metabólica advierte sobre los riesgos de seguir dietas extremas que prometen resultados rápidos a costa del equilibrio corporal.