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Qué significa pensar que no eres suficiente, según la psicología
  1. Vida saludable
EXIGENCIA Y BAJA AUTOESTIMA

Qué significa pensar que no eres suficiente, según la psicología

Esta sensación puede estar provocada por muchas circunstancias que van desde una estricta educación hasta la comparación a través de redes sociales

Foto: Qué significa pensar que no eres suficiente. (iStock)
Qué significa pensar que no eres suficiente. (iStock)

Pensar que no somos suficientes va más allá de un mal día: es una percepción persistente de que nuestros esfuerzos, nuestros logros o nuestra identidad no alcanzan ciertos estándares que nosotros mismos o los demás han impuesto. No se trata solo de inseguridad puntual, sino de una creencia que puede permear diferentes áreas: relaciones, trabajo, imagen personal o vida social.

Uno de los efectos es compararnos constantemente con otras personas, y pensar que los demás tienen “más” (logros, cualidades, reconocimiento) o sentir que no merecemos ciertas cosas buenas que pasan o que cualquier logro nuestro no es lo bastante bueno, además de una autocrítica muy intensa. Por otro lado, podemos sentir con frecuencia emociones como tristeza, inseguridad o vergüenza.

placeholder No podemos evitar compararnos con otras personas. (Pexels)
No podemos evitar compararnos con otras personas. (Pexels)

Esta sensación no es algo que se despierta de la nada. Hay una serie de factores que suelen estar detrás de ella como por ejemplo una estricta educación en la que siempre se nos exigía más o comparaciones con hermanos, amigos o ideas inalcanzables. Además, ser perfeccionista no tiene por qué ser un defecto, sin embargo, una exigencia rígida, con poca tolerancia al error o al descanso, alimentan ese sentimiento de insuficiencia. Asimismo, las redes sociales, los medios y el entorno personal —familia, amigas, trabajo— muchas veces ofrecen referentes idealizados que parecen fáciles de alcanzar, pero no lo son. Esa comparación constante puede generar insatisfacción y autoexigencia excesiva. Por último, una baja autoestima, ansiedad o depresión. Cuando ya hay vulnerabilidad emocional, estos pensamientos de no ser suficiente se instalan más rápido, se amplifican y afectan de forma más profunda.

Todo esto puede condicionar nuestra vida de forma importante. Llegando a evitar o rechazar oportunidades por miedo a no estar a la altura; relacionarnos desde la inseguridad no aceptando los cumplidos o minimizando nuestros logros o depender casi en exceso de la aprobación de otros y, por último, un gran agotamiento emocional. Por ello, desde la psicología recomiendan aceptar lo que sentimos e identificarlo sin juzgarnos; desafiar la autocrítica observando cuando usamos estándares pocos realistas e intentando llegar a un equilibro; celebrar nuestros logros, aunque sean pequeños y establecer límites saludables, aprendiendo a decir que no.

Pensar que no somos suficientes va más allá de un mal día: es una percepción persistente de que nuestros esfuerzos, nuestros logros o nuestra identidad no alcanzan ciertos estándares que nosotros mismos o los demás han impuesto. No se trata solo de inseguridad puntual, sino de una creencia que puede permear diferentes áreas: relaciones, trabajo, imagen personal o vida social.

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