Halloween es una de las fechas más esperadas del año por los más pequeños: una noche de disfraces, caramelos y diversión. Sin embargo, detrás del maquillaje y los complementos de miedo se esconden riesgos que pueden pasar desapercibidos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia para recordar la importancia de extremar las precauciones a la hora de maquillar y vestir a los niños durante esta celebración.
Uno de los principales consejos de la OCU es comprobar que los productos de maquillaje lleven el marcado CE como juguete, lo que garantiza que cumplen con la normativa de seguridad europea. Además, deben incluir el símbolo del tarro abierto, que indica su duración una vez desprecintado. Esto es clave, ya que muchos padres reutilizan el maquillaje de años anteriores sin saber que puede haber caducado y causar irritaciones o infecciones cutáneas.
Halloween puede ser muy divertido si se tiene cuidado. (Pexels/ Yaroslav Shuraev)
La organización insiste en revisar la lista de ingredientes, y evitar aquellos productos que contengan perfumes, fragancias, parabenos, BHA o BHT, ya que pueden provocar reacciones alérgicas. También aconseja no utilizar maquillaje en menores de tres años, ni aplicar sangre falsa en niños menores de 14, pues este tipo de producto puede incluir sustancias tóxicas que resultan peligrosas si se ingieren por accidente. Si se usa, se debe evitar aplicarla cerca de los ojos, la boca, la nariz o los oídos.
Para prevenir reacciones alérgicas, la OCU recomienda realizar una prueba en una pequeña zona de la piel antes de aplicar el producto en todo el rostro del niño. Si se produce picor, enrojecimiento o cualquier señal de irritación, lo más prudente es aclarar bien con agua y no volver a usarlo. Otros productos habituales en estas fechas, como los esmaltes de uñas y los sprays para teñir el pelo, tampoco están exentos de riesgos. Los primeros contienen disolventes que pueden ser tóxicos si los niños se llevan las manos a la boca, mientras que los segundos liberan partículas químicas que pueden inhalarse o tragarse durante su aplicación.
Las lentillas también pueden ser peligrosas. (Pexels/ cottonbro studio)
En cuanto a los disfraces, la OCU recuerda que el marcado CE también es esencial, ya que certifica que la prenda no es inflamable. No obstante, se recomienda mantener siempre a los niños alejados de fuentes de fuego, como velas, mecheros, bengalas o chimeneas. En el caso de los menores de tres años, se deben evitar los disfraces con cordones o accesorios punzantes, así como aquellos con adornos pequeños que puedan desprenderse y causar atragantamiento. Una vez abierto el disfraz, conviene tirar la bolsa de embalaje para evitar accidentes por asfixia y, si el material lo permite, lavarlo antes de usarlo. Si no es lavable, se recomienda airearlo durante al menos 48 horas para eliminar la posible acumulación de sustancias químicas.
A la hora de comprar, la OCU aconseja acudir a tiendas especializadas en lugar de plataformas en línea o bazares, donde los controles de seguridad suelen ser menores. El etiquetado debe incluir la dirección del fabricante o importador, algo que no siempre ocurre en las ventas por internet. Por último, el organismo lanza una advertencia especial sobre las lentes de contacto de fantasía —como las de zombi, gato o vampiro—, cada vez más populares entre adolescentes y adultos. No deben adquirirse en tiendas de disfraces ni online, sino únicamente en ópticas, donde un profesional pueda garantizar su uso seguro.
Halloween es una de las fechas más esperadas del año por los más pequeños: una noche de disfraces, caramelos y diversión. Sin embargo, detrás del maquillaje y los complementos de miedo se esconden riesgos que pueden pasar desapercibidos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha lanzado una advertencia para recordar la importancia de extremar las precauciones a la hora de maquillar y vestir a los niños durante esta celebración.