Esto es lo que dice la psicología sobre que ya no sientas deseo por tu pareja (y no es lo que piensas)
Sentir que el deseo ha disminuido en una relación no siempre es una señal de alarma, aunque muchas veces se viva con preocupación. La psicología explica que el deseo no desaparece, sino que cambia de forma con el paso del tiempo
El deseo sexual en pareja no solo proviene de un acercamiento, hay otras cosas que lo engloban (Pexels)
Tal como explican los psicólogos en el vídeo que se ha hecho viral, existen dos tipos de deseo: el espontáneo y el reactivo. El primero es el más conocido, el que surge de forma inmediata, impulsiva y sin estímulo previo, típico de las primeras fases del enamoramiento. El segundo, el deseo reactivo, aparece con el tiempo, y nace del vínculo emocional, la cercanía o la sensación de seguridad que se da en las relaciones duraderas.
Lejos de ser una señal de alarma, este tipo de deseo “es lo más frecuente en las parejas consolidadas y no significa falta de atracción, sino un deseo distinto al del inicio de la relación”. Según los especialistas, la clave está en comprender que el deseo no siempre llega de golpe: a veces se construye a partir de la conexión emocional, del contacto o de la ternura compartida.
Esa necesidad de conexión previa explica por qué muchas personas afirman no tener tantas ganas “como antes”. En realidad, lo que ocurre es que el deseo deja de nacer del impulso y pasa a surgir de la intimidad. Por eso, no tener deseo espontáneo no implica un problema, sino un cambio natural en la manera de vincularse.
Cómo hacer que el deseo sexual aflore de nuevo. (Pexels)
Los psicólogos apuntan que no entender esta diferencia puede generar frustración o malinterpretar la situación como una crisis. De hecho, reconocen que en muchas parejas estables “no siempre hay que tener ganas para empezar, sino que a veces hay que empezar para que surjan las ganas”.
La idea de que el deseo debe ser constante e inmediato ha generado expectativas poco realistas. La evidencia clínica muestra que la seguridad, la confianza y la complicidad son factores que alimentan el deseo en el largo plazo, incluso más que la pasión inicial.