Es noticia
Menú
Patricia Ramírez, psicóloga: "Hay personas que, por más que te esfuerces, por más amable que seas, simplemente no les vas a caer bien"
  1. Vida saludable
habilidades sociales

Patricia Ramírez, psicóloga: "Hay personas que, por más que te esfuerces, por más amable que seas, simplemente no les vas a caer bien"

No caer bien puede doler, sí, pero también puede ser una oportunidad para dejar de pedir permiso, para dejar de justificarte y para recordar que tu valor no depende de la validación ajena, sino de la relación que construyes contigo

Foto: La psicóloga habla sobre la insistencia de querer caerle bien a todo el mundo (@patri_psicologa)
La psicóloga habla sobre la insistencia de querer caerle bien a todo el mundo (@patri_psicologa)

No caerle bien a alguien, aunque no haya motivo aparente, es una de esas experiencias cotidianas que incomodan más de lo que solemos admitir. Sobre todo porque muchas veces activa un impulso casi automático a explicarnos, a caer mejor, a “arreglarlo”. Pero la psicóloga Patricia Ramírez pone el foco justo en lo contrario. Hay relaciones que no se pueden forzar y, por mucho que lo intentes, no vas a conseguir gustar a todo el mundo. “Hay personas que, por más que te esfuerces, por más amable que seas, simplemente no les vas a caer bien”, afirma, recordando que no siempre se trata de algo que estés haciendo mal.

La especialista parte de una idea sencilla pero importante. A veces pasa. Puedes ser educada, intentar llevarte bien con todo el mundo y, aun así, encontrarte con alguien que no te soporta. Y eso duele, porque “todos tenemos una necesidad muy humana, ser queridos y ser aprobados”. Sin embargo, Ramírez advierte de que perseguir esa aprobación de manera constante puede volverse un suplicio. El problema no es querer agradar, sino convertirlo en una estrategia permanente para sentirte válida.

Uno de los puntos que más insiste la psicóloga es que, cuando alguien te rechaza sin motivo claro, lo más probable es que no sea algo personal, aunque lo parezca. “Muchas veces lo que irrita a la otra persona no es quién eres tú, sino lo que tú representas”, explica. Puede ser tu papel en un entorno concreto, tu forma de poner límites, tu seguridad o incluso el hecho de que no necesites su validación. En otras palabras, a veces no es tu carácter lo que incomoda, sino lo que despiertas en el otro.

En ese contexto, Ramírez señala un error frecuente, que es entrar en modo defensa. Intentar demostrar que eres “buena”, que no mereces ese rechazo o que puedes ganarte a esa persona a base de esfuerzo. Ella lo dice claro. “No te defiendas, no trates de intentar caer bien a toda costa”, porque cuanto más te esfuerzas en agradar, más poder le das a alguien sobre tu autoestima. Lo que parece una reacción lógica puede convertirse, sin darte cuenta, en una dependencia emocional. Si tu paz depende de gustar, cualquier gesto de rechazo se convierte en una amenaza.

placeholder Lo que parece una reacción lógica puede convertirse, sin darte cuenta, en una dependencia emocional. Si tu paz depende de gustar, cualquier gesto de rechazo se convierte en una amenaza (Freepik)
Lo que parece una reacción lógica puede convertirse, sin darte cuenta, en una dependencia emocional. Si tu paz depende de gustar, cualquier gesto de rechazo se convierte en una amenaza (Freepik)

Por eso, su propuesta no pasa por cambiar quién eres, sino por recolocar el foco. “No te centres en quien no te equivale”, recomienda. En lugar de invertir energía en quien no te aprecia, Ramírez sugiere mirar hacia donde sí hay reciprocidad. Volver a tus valores, a tu propósito, a tu forma de hacer las cosas y a las personas que te sostienen emocionalmente. “Céntrate en quien te aprecia, lo demás es ruido”, insiste. Ese cambio de dirección no elimina el malestar de golpe, pero evita que el rechazo ajeno se convierta en el centro de tu vida.

A veces el precio de ser auténtica no es gustarle a todos

La psicóloga también plantea que una parte del conflicto está en el ideal de caer bien siempre. Crecemos con la idea de que, si somos amables, educadas y correctas, la aceptación debería venir de vuelta. Y cuando no ocurre, aparece la frustración o la duda interna. Sin embargo, Ramírez propone una lectura distinta. A veces simplemente no hay química. A veces hay historias personales, filtros, inseguridades o dinámicas que no encajan. Y eso no convierte a nadie en malo, ni te obliga a editarte para resultar más cómoda.

No caerle bien a alguien, aunque no haya motivo aparente, es una de esas experiencias cotidianas que incomodan más de lo que solemos admitir. Sobre todo porque muchas veces activa un impulso casi automático a explicarnos, a caer mejor, a “arreglarlo”. Pero la psicóloga Patricia Ramírez pone el foco justo en lo contrario. Hay relaciones que no se pueden forzar y, por mucho que lo intentes, no vas a conseguir gustar a todo el mundo. “Hay personas que, por más que te esfuerces, por más amable que seas, simplemente no les vas a caer bien”, afirma, recordando que no siempre se trata de algo que estés haciendo mal.

Vida saludable Bienestar
El redactor recomienda