Sentirse cansado, desmotivado o sin ganas forma parte de la vida cotidiana. El problema aparece cuando ese estado de ánimo termina decidiendo cada paso y condiciona obligaciones, responsabilidades o compromisos que no siempre pueden esperar hasta que llegue el momento perfecto.
La psicóloga y divulgadora Patricia Ramírez ha reflexionado sobre esta cuestión en un vídeo compartido en su cuenta de Instagram, @patri_psicologa. “Uno de los grandes problemas actuales es que le hemos dado a las emociones el volante de absolutamente todo”, afirma antes de mencionar expresiones como “hoy no fluyo”, “no me nace”, “no vibro” o “no estoy motivado”.
Para mostrar hasta qué punto le resulta llamativa esta forma de pensar, recurre a dos ejemplos. “Tú imagínate un cirujano que tiene que operar ese día diciendo: ‘Es que hoy no me nace operar’. O a un piloto: ‘Es que hoy no vibro con este avión’”, plantea entre risas. Con estas situaciones, señala que determinadas responsabilidades no pueden depender únicamente del estado de ánimo.
Ramírez reclama “un poquito de actitud, un poquito de compromiso, un poquito de esfuerzo, disciplina, valores”. En su opinión, las emociones han pasado a ocupar un lugar central mientras los valores quedan relegados. “Se nos están olvidando los valores. Están las emociones aquí, los valores aquí abajo. A ver si aprendemos a equilibrar un poquito”, sostiene.
La reflexión de Patricia Ramírez pone el foco en el equilibrio entre las emociones y el compromiso. (Magnific / drobotdean)
La psicóloga insiste en que muchas cuestiones de la vida adulta no están vinculadas a las ganas del momento. “Hay muchas cosas en la vida adulta que no dependen de tus ganas. Más clarito no te lo puedo decir. Dependen del compromiso”, afirma al final del vídeo. En el texto que acompaña la publicación resume la idea con una frase: “Las ganas son pasajeras, el compromiso es lo que se queda”.
Este mensaje no debería interpretarse como una invitación a ignorar un malestar psicológico persistente. Cuando la tristeza, la ansiedad o la falta de motivación se prolongan, resultan difíciles de gestionar o interfieren en la vida diaria, conviene buscar ayuda profesional para valorar la situación de manera individual.
Sentirse cansado, desmotivado o sin ganas forma parte de la vida cotidiana. El problema aparece cuando ese estado de ánimo termina decidiendo cada paso y condiciona obligaciones, responsabilidades o compromisos que no siempre pueden esperar hasta que llegue el momento perfecto.