Juanjo López, traumatólogo: "Correr no es el enemigo de tus rodillas, sino que debes encontrar la dosis adecuada"
El traumatólogo asegura que la evidencia científica apunta en otra dirección y sostiene que el verdadero problema no es correr, sino hacerlo sin una preparación adecuada o con una carga excesiva durante demasiado tiempo
El traumatólogo en sus redes sociales (@drlopezmartinez)
Cada vez son más las personas que incorporan el running a su rutina para mantenerse en forma, pero también son muchos quienes siguen escuchando la misma advertencia: correr desgasta las rodillas. Para el traumatólogo Juanjo López, esa afirmación necesita muchos matices. Según explica, "correr no es el enemigo de tus rodillas" y la clave está en encontrar "la dosis adecuada" de entrenamiento.
El especialista parte de una idea que considera fundamental: una rodilla no distingue si una persona corre o no. Lo que realmente importa es la cantidad de carga que soporta la articulación, la frecuencia con la que recibe ese esfuerzo y, sobre todo, si el cuerpo está preparado para tolerarlo.
"Una rodilla no entiende si corres o no; entiende cuánto esfuerzo recibe, con qué frecuencia y si tiene capacidad para tolerarlo", explica. Por eso, dos personas pueden completar exactamente la misma distancia y obtener resultados completamente distintos, ya que influyen factores como la condición física, la fuerza muscular o el historial de lesiones.
Para respaldar esta idea, López hace referencia a una revisión sistemática y metaanálisis que analizó 24 estudios con más de 123.000 participantes, comparando la prevalencia de artrosis entre personas sedentarias, corredores recreativos y corredores de competición.
Los resultados, señala, fueron especialmente llamativos. Los corredores recreativos presentaban la menor prevalencia de artrosis, mientras que tanto las personas sedentarias como quienes acumulaban una exposición muy elevada al running mostraban porcentajes superiores. Ese comportamiento dio lugar al conocido patrón en "U", en el que tanto la falta de actividad física como el exceso pueden asociarse a un mayor riesgo.
Eso sí, el traumatólogo insiste en que estos datos deben interpretarse con prudencia. El estudio muestra una asociación, pero no demuestra que correr proteja directamente las rodillas ni que practicar este deporte durante muchos años provoque inevitablemente artrosis.
De hecho, recuerda que existen otros factores que influyen de forma importante en la salud articular. Entre ellos menciona las lesiones previas, la genética, el índice de masa corporal (IMC) o la carga acumulada a lo largo del tiempo, aspectos que pueden condicionar mucho más la aparición de problemas que el simple hecho de correr.
Para quienes quieren seguir disfrutando del running sin comprometer sus articulaciones, López propone una estrategia clara: progresar de manera gradual y acompañar los entrenamientos de carrera con trabajo de fuerza.
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El traumatólogo también recuerda la importancia de respetar los tiempos de recuperación y evitar incrementos bruscos en el volumen o la intensidad del entrenamiento. La adaptación progresiva, sostiene, permite que músculos, tendones y articulaciones respondan mejor a las exigencias del ejercicio.
Cada vez son más las personas que incorporan el running a su rutina para mantenerse en forma, pero también son muchos quienes siguen escuchando la misma advertencia: correr desgasta las rodillas. Para el traumatólogo Juanjo López, esa afirmación necesita muchos matices. Según explica, "correr no es el enemigo de tus rodillas" y la clave está en encontrar "la dosis adecuada" de entrenamiento.