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Ni pilates ni yoga: cómo empezar a correr más allá de los 60 años sin lesionarte
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Ni pilates ni yoga: cómo empezar a correr más allá de los 60 años sin lesionarte

Correr más allá de los 60 no solo es posible, sino que puede convertirse en una herramienta poderosa para prolongar la vitalidad

Foto: Sasse empezó a correr a los 16, y aún sigue haciéndolo. (Pexels/Cottonbro Studio)
Sasse empezó a correr a los 16, y aún sigue haciéndolo. (Pexels/Cottonbro Studio)

Cada vez más personas mayores de 60 años se animan a incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Durante mucho tiempo, actividades como el yoga o el pilates han sido las más recomendadas por su bajo impacto y beneficios para la flexibilidad. Sin embargo, correr, una práctica tradicionalmente asociada a la juventud y al alto rendimiento, se está consolidando como una opción viable también en edades avanzadas, siempre que se haga con precaución y bajo ciertas pautas.

Los especialistas en medicina deportiva destacan que correr a partir de los 60 años aporta múltiples beneficios: mejora la salud cardiovascular, refuerza la masa ósea, ayuda a mantener un peso saludable y contribuye a la liberación de endorfinas, fundamentales para el bienestar emocional. Además, al ser una actividad al aire libre, potencia la socialización y el contacto con la naturaleza, dos factores muy valorados en esta etapa de la vida.

placeholder Las claves para decidir si salir a correr o a caminar. (Pexels)
Las claves para decidir si salir a correr o a caminar. (Pexels)

Eso sí, no se trata de lanzarse a la pista de un día para otro. Los expertos advierten que el cuerpo necesita una adaptación progresiva para evitar lesiones, especialmente en articulaciones y músculos. Antes de comenzar, se recomienda realizar un chequeo médico que evalúe el estado del corazón, la presión arterial y la condición osteoarticular.

El paso siguiente es invertir en un buen calzado específico para running, con amortiguación adecuada que reduzca el impacto en tobillos, rodillas y caderas. Igualmente, se aconseja empezar con sesiones cortas de caminata rápida alternadas con pequeños intervalos de carrera, aumentando gradualmente la duración de estos tramos en función de la evolución física.

placeholder Correr a un ritmo moderado reduce el riesgo de lesiones. (iStock)
Correr a un ritmo moderado reduce el riesgo de lesiones. (iStock)

El fortalecimiento muscular es otro pilar fundamental. Dedicar un par de días a la semana a ejercicios de fuerza —especialmente en piernas y core— proporciona la estabilidad necesaria para correr con seguridad. Asimismo, no deben olvidarse los estiramientos, que ayudan a mantener la flexibilidad y reducir el riesgo de lesiones.

La escucha activa del cuerpo es quizás la norma más importante: parar ante cualquier dolor agudo, respetar los tiempos de descanso y no dejarse llevar por la prisa de progresar demasiado rápido. En la mayoría de los casos, la constancia a un ritmo moderado trae más beneficios que la intensidad excesiva.

Cada vez más personas mayores de 60 años se animan a incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Durante mucho tiempo, actividades como el yoga o el pilates han sido las más recomendadas por su bajo impacto y beneficios para la flexibilidad. Sin embargo, correr, una práctica tradicionalmente asociada a la juventud y al alto rendimiento, se está consolidando como una opción viable también en edades avanzadas, siempre que se haga con precaución y bajo ciertas pautas.

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