Cada vez más personas mayores de 60 años se animan a incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Durante mucho tiempo, actividades como el yoga o el pilates han sido las más recomendadas por su bajo impacto y beneficios para la flexibilidad. Sin embargo, correr, una práctica tradicionalmente asociada a la juventud y al alto rendimiento, se está consolidando como una opción viable también en edades avanzadas, siempre que se haga con precaución y bajo ciertas pautas.
Los especialistas en medicina deportiva destacan que correr a partir de los 60 años aporta múltiples beneficios: mejora la salud cardiovascular, refuerza la masa ósea, ayuda a mantener un peso saludable y contribuye a la liberación de endorfinas, fundamentales para el bienestar emocional. Además, al ser una actividad al aire libre, potencia la socialización y el contacto con la naturaleza, dos factores muy valorados en esta etapa de la vida.
Las claves para decidir si salir a correr o a caminar. (Pexels)
Correr a un ritmo moderado reduce el riesgo de lesiones. (iStock)
El fortalecimiento muscular es otro pilar fundamental. Dedicar un par de días a la semana a ejercicios de fuerza —especialmente en piernas y core— proporciona la estabilidad necesaria para correr con seguridad. Asimismo, no deben olvidarse los estiramientos, que ayudan a mantener la flexibilidad y reducir el riesgo de lesiones.
La escucha activa del cuerpo es quizás la norma más importante: parar ante cualquier dolor agudo, respetar los tiempos de descanso y no dejarse llevar por la prisa de progresar demasiado rápido. En la mayoría de los casos, la constancia a un ritmo moderado trae más beneficios que la intensidad excesiva.
Cada vez más personas mayores de 60 años se animan a incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Durante mucho tiempo, actividades como el yoga o el pilates han sido las más recomendadas por su bajo impacto y beneficios para la flexibilidad. Sin embargo, correr, una práctica tradicionalmente asociada a la juventud y al alto rendimiento, se está consolidando como una opción viable también en edades avanzadas, siempre que se haga con precaución y bajo ciertas pautas.